
A medida que aumentan las preocupaciones en torno a las consecuencias de la acción humana a escala global, la búsqueda de alternativas de menor impacto en el medio ambiente en las más diversas escalas también se ha vuelto más común. En la construcción civil, sector en el que solo los edificios son responsables del 33% del consumo global de energía y el 39% de las emisiones de gases de efecto invernadero, prácticas como la de la bioconstrucción apuntan hacia una dirección diferente en la forma de abordar las demandas humanas, de manera indisociable de la naturaleza.
En términos generales, la bioconstrucción se define como el diseño de ambientes sostenibles a partir del uso de materiales y técnicas constructivas de bajo impacto ambiental, teniendo en cuenta parámetros como la adecuación a las condiciones locales y el tratamiento de residuos.





