Licenciada en Arquitectura y Máster en Arquitectura por la Escuela Knowlton del Estado de Ohio. Máster en Desarrollo Inmobiliario por la Universidad de Columbia. Senior Contributor en en ArchDaily. Interesada en el desarrollo estratégico de las ciudades a escala intangible. Reside en Nueva York
Durante los últimos 18 meses de la pandemia de COVID-19, las y los propietarios de restaurantes en todo el mundo han sufrido de manera constante, en particular los establecimientos pequeños e independientes. Si existe un rayo de esperanza que muchos de estos negocios han experimentado a medida que las pautas de salud pública evolucionan, es que numerosas ciudades han flexibilizado sus políticas para permitir que los restaurantes instalen estructuras temporales en aceras y calles como un medio para mantenerse a flote. Sin embargo, de cara a la vida pospandemia, ¿cómo deberíamos abordar estas instalaciones? ¿Deberíamos transformarlas en algo más permanente y dar un carácter definitivo a los comedores al aire libre?
Hace solo 18 meses, la vida de las personas en todo el mundo dio un giro radical debido a la pandemia de COVID-19. Casi de inmediato, los/las arquitectos/as y diseñadores/as comenzaron a especular sobre cómo diseñar un mundo mejor, que fuera flexible, funcional y saludable. Si bien la pandemia está lejos de terminar, y aún se necesitan muchos avances científicos y políticas de salud pública para permitirnos vivir plenamente nuestra “nueva normalidad”, tal vez sea el momento de reflexionar sobre nuestras predicciones. Cabe examinar qué aspectos de la pandemia fueron reacciones a corto plazo y qué facetas de la vida podrían reflejarse de forma permanente en nuestra manera de concebir el entorno construido.
En un mundo ideal, los/las arquitectos/as tendrían la libertad de diseñar todo aquello que imaginan. Sin embargo, la realidad de la profesión conlleva sus propias limitaciones; las visiones de diseño se ven constantemente condicionadas por las exigencias de los clientes, los presupuestos y, por encima de todo, esa fuerza rectora que son los códigos de edificación. Estas normativas restringen y moldean la arquitectura a tal grado que han dado origen a una nueva tipología constructiva: las estructuras de "podio" o "cinco sobre dos (5-over-2)". Con su diseño homogéneo, estos edificios prácticamente han redefinido la vivienda de densidad media a nivel nacional.
¿Qué se necesita para construir una ciudad inteligente desde cero? O quizás la verdadera pregunta sea: ¿qué se necesita para construir una ciudad inteligente desde cero y lograr que sea exitosa? Durante más de una década, arquitectos/as y urbanistas trabajaron codo a codo para crear Songdo, un distrito de negocios completamente nuevo que buscaba representar los avances de Corea del Sur en tecnología e infraestructura. Songdo fue alguna vez el modelo de cómo viviríamos en las ciudades del futuro; sin embargo, la realidad de lo que esta urbe inteligente llegó a ser tan rápidamente nos obliga a replantearnos cómo pudo haber fallado la combinación entre tecnología y comunidad.
En un mundo ideal, los y las arquitectas tendrían plena libertad para diseñar todo lo que imaginaran. Sin embargo, la realidad de la profesión es que está sujeta a condicionamientos, y nuestra visión se ve limitada por los clientes, los presupuestos y, tal vez la fuerza más dominante de todas: los reglamentos de construcción. Estas normativas han restringido y remodelado tanto la arquitectura que han forjado una tipología de edificio completamente nueva: el entramado de madera sobre podio o diseño «cinco sobre dos» (five-over-two). El resultado es una estética edificatoria muy particular y una notable monotonía que casi ha redefinido la arquitectura residencial de mediana altura en todo el país.
Los centros comerciales y los complejos de tiendas minoristas están muertos, o al menos eso se dice. Si bien la pandemia de COVID-19 puso en pausa gran parte de nuestra forma de comprar y provocó un auge del comercio electrónico, algunas de las tiendas favoritas del público se enfrentan al reto de reinventarse por completo. En un contexto donde la demanda de vivienda de alta densidad sigue en aumento y las grandes superficies y centros comerciales quedan vacíos, cabe preguntarse: ¿podría el lugar donde alguna vez compramos ropa transformarse en nuestro próximo hogar?
Si asististe a una escuela de arquitectura o diseño, es probable que hayas notado algo sobre tus compañeros y compañeras de clase: la mayoría eran mujeres. Y si llevas algunos años trabajando en el mundo del diseño, probablemente también habrás notado otra cosa: hay menos mujeres que hombres en puestos de liderazgo. Existe una crisis a la que se enfrenta la arquitectura desde que existe la profesión: el alto número de mujeres que la abandonan. Pero ¿qué está causando esto y qué medidas se están tomando para garantizar que algunas de las principales referentes del diseño logren posicionarse como las futuras líderes de la industria?
¿Estaría dispuesto/a a comprar una vivienda a un robot usando únicamente una aplicación? A medida que la tecnología se integra cada vez más en los sectores del diseño y el mercado inmobiliario, aquella idea que antes parecía descabellada se ha convertido en realidad. Hace apenas una década, casi nadie hablaba de tecnología y empresas emergentes en el ámbito del entorno construido. El sector inmobiliario, que históricamente ha carecido de innovaciones tecnológicas en comparación con otras industrias, está tomando medidas para reinventarse y volverse más eficiente, flexible y automatizado. Todo esto ha dado lugar a uno de los conceptos de moda más recientes y de mayor impacto global: el proptech o tecnología inmobiliaria (property technology).
El debate sobre cómo planificar las ciudades en las que queremos vivir es una conversación constante. A medida que nuestro mundo experimenta transformaciones que impactan el diseño urbano de formas tanto previsibles como imprevisibles, ciertos principios se mantienen vigentes: las ciudades que dependen menos del transporte privado, que crean vecindarios transitables a pie, que cuentan con una gran cantidad de parques y espacios públicos, y que están diseñadas a una escala más humana, tienden a ser preferidas y mejor recibidas por quienes las habitan. Es aquí donde entra el concepto de Nuevo Urbanismo. Respaldado por estas ideologías, pero con un giro moderno sobre cómo podrían aplicarse a nuestros estilos de vida del siglo XXI, el Nuevo Urbanismo es una estrategia de planificación que ha sido tanto elogiada como criticada desde su implementación.
El diseño a veces puede resultar monótono, excepto cuando se trata de la arquitectura de novedad. Estos edificios rompen de manera singular e de forma identificable con las construcciones abstractas, metafóricas y a menudo monótonas que han caracterizado al diseño contemporáneo. En lugar de privilegiar los rascacielos de acero y vidrio que sirven como hitos urbanos en ciudades de todo el mundo, estas estructuras buscan burlarse de la arquitectura de una manera jovial, comercial y, tal vez, un poco más funcional y expresiva. A diferencia de otros edificios, son la encarnación literal de un objeto en sí mismo, exhibiendo abiertamente su función en lugar de ocultarla tras cuatro paredes austeras.
En un mundo ideal, los/las arquitectos/as tendrían total libertad para diseñar todo aquello que fuesen capaces de imaginar. Sin embargo, en la realidad las cosas no funcionan así. Lo cierto es que dibujar sobre una hoja en blanco no siempre significa tener todas las posibilidades del mundo a nuestra disposición; la arquitectura, al ser una profesión regulamentada, se rige por una serie de códigos y leyes, cuando no por los deseos de los/las clientes, límites presupuestarios u otros factores aún más complejos. En lo que respecta a los códigos de edificación, muchas veces estos “encorsetan” la arquitectura, forjando nuevas tipologías, programas y formas —desde la famosa “torre-plataforma” hasta el omnipresente “dos más cinco”. El resultado de esto, con frecuencia, deriva en edificios repetitivos y una estética urbana monótona y sin gracia.
Se proyecta que para el año 2025 la población mundial superará los 8,100 millones de personas, y una gran mayoría de ellas se concentrará en las ciudades. Si bien gran parte de la atención se ha centrado en preparar y reconfigurar nuestros entornos urbanos ya hiperdensos para absorber a más habitantes, en la periferia, ciudades y pueblos más pequeños de todo el mundo han experimentado una expansión significativa y se han consolidado como destinos "emergentes". Lugares que quizás en su momento fueron pasados por alto ahora destacan en el mapa por su rápido crecimiento, vitalidad económica y asequibilidad, entre otras características.
Aunque pueda resultar sorprendente, los días de las compras en tiendas físicas están lejos de terminar; de hecho, están experimentando un renacimiento y adoptando un tipo completamente nuevo de diseño y experiencia para atraer nuevamente a los/las consumidores/as. El auge del comercio electrónico y la pausa provocada por la pandemia de COVID-19 han funcionado como el catalizador perfecto para crear un tipo de experiencia totalmente nuevo mediante elementos de diseño únicos, avances tecnológicos y una personalización que revitalizará las tiendas físicas en el futuro. En todo el mundo, las personas experimentan la comodidad de pedir lo que deseen con solo un clic desde el confort de sus hogares. Sin embargo, las estadísticas revelan que más del 88% de los artículos agregados a los carritos de compra son abandonados, lo que demuestra que existe una gran indecisión a la hora de comprar todo en línea. Comprar en persona —y poder ver, tocar y oler los productos que se desea adquirir— es algo que la tecnología aún está lejos de reemplazar, y los/las arquitectos/as y diseñadores/as de interiores lo saben bien. Por ello, asumen el desafío de aprovechar los datos y el diseño para crear tiendas únicas e inigualables que atraigan al público, en un momento en que el sector minorista necesita encontrar formas de ser más competitivo y vanguardista. Las compras del futuro serán más estimulantes que nunca. Ya no se tratará únicamente del beneficio neto de las ventas, sino que se potenciará como una experiencia social en la que el interés irá más allá de los productos exhibidos en los estantes. Tradicionalmente, la mayoría de las tiendas minoristas se diseñan bajo un modelo de réplica en serie, donde un mismo diseño se duplica en múltiples ubicaciones. Si bien esto reduce los costos de construcción, genera experiencias de diseño repetitivas. Con el fin de romper con esta tendencia, los/las arquitectos/as están creando tiendas singulares y de diseños únicos. OMA finalizó recientemente el diseño de una escalera mecánica de vidrio iridiscente para la tienda insignia de Saks Fifth Avenue en Nueva York. Esta escalera no solo conecta los diferentes niveles, sino que además genera un atrio con forma de diamante, mientras que la película dicroica sobre el vidrio cambia de color según el ángulo, ofreciendo a los/las compradores/as una perspectiva completamente diferente dependiendo de dónde se ubiquen. Lo que antes era un medio rutinario para desplazarse por la tienda se convirtió en el punto focal, ayudando a transformar el establecimiento en un destino de compras por derecho propio. Fuksas logró una hazaña similar en su diseño de la tienda Armani en la Quinta Avenida, al crear una singular escalera curva que conduce a los/las visitantes entre los pisos y hasta el restaurante de Armani. Más allá de las escaleras mecánicas y convencionales, la tecnología también se está integrando en nuestras experiencias de compra cotidianas. En lugar de competir con los dispositivos que retienen a los/las compradores/as en casa, los/las diseñadores/as la utilizan como un medio para atraer al público. La tienda insignia de Watches of Switzerland en Londres, diseñada por CallisonRTKL, es la cumbre del diseño de experiencias combinado con un posicionamiento de marca de primer nivel. El espacio reúne tres propuestas comerciales distintas que atraen a entusiastas de la relojería, expertos/as y coleccionistas. Las grandes pantallas táctiles digitales permiten que la clientela explore la historia de las marcas de relojes mientras selecciona sus propias piezas. Además, toda la tienda puede convertirse en un espacio para eventos, cumpliendo un propósito completamente diferente al atraer a visitantes que, de otro modo, no ingresarían al local. Incluso al volver a los elementos de diseño más básicos, las firmas minoristas de todas las escalas están ideando propuestas singulares para que sus tiendas se destaquen frente a la competencia, aportando una estética renovada al comercio minorista para que cada establecimiento posea una identidad propia de un lugar a otro. La próxima vez que agregue algo a su carrito, tal vez valga la pena visitar una tienda local para comprobar si está utilizando el diseño para motivar su regreso. No existe experiencia virtual que reemplace la sensación de sostener en las manos un producto que le encanta, y pronto el entorno físico no solo reflejará esto, sino que potenciará la experiencia en su totalidad. Le invitamos a consultar la cobertura de ArchDaily relacionada con el COVID-19, a leer nuestros consejos y artículos sobre Productividad al trabajar desde casa y a conocer las recomendaciones técnicas para un Diseño saludable en sus futuros proyectos. Asimismo, recuerde revisar los últimos consejos e información sobre el COVID-19 en el sitio web de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Feria Mundial de 1964 celebrada en la ciudad de Nueva York. Imagen cortesía de Abandoned NYC
Las Exposiciones Universales parecen ser el recuerdo de un pasado lejano. Estos eventos a gran escala nos legaron en su momento alimentos básicos de la gastronomía, avances tecnológicos e introdujeron algunos de los ejemplos más notables de arquitectura e hitos urbanos que, aún hoy, influyen en nuestra manera de concebir el diseño y la construcción. A lo largo de las numerosas ferias y exposiciones que se celebraron, el discurso arquitectónico avanzó significativamente, y la pompa que rodeaba a estos despliegues de poderío de la innovación internacional reimaginó cómo sería la vida en las décadas venideras.
La arquitectura es quizás una de las formas de cultura más expresivas, pues representa el zeitgeist de un lugar determinado y narra la historia de su evolución a lo largo del tiempo. Permite a quienes la visitan transportarse al pasado para comprender las influencias que dieron forma al mundo en que alguna vez vivimos. La arquitectura barroca, en particular, fue uno de los estilos arquitectónicos más ornamentales y decorativos. Con un origen etimológico que se traduce del francés como «curioso o extraño», en un principio se utilizó como un término despectivo para referirse a lo ruidoso, excéntrico y excesivo; características que la arquitectura barroca ciertamente encarnó.
La arquitectura nunca es un accidente. Es un esquema cuidadosamente planificado de patrones y estilos que responden al entorno natural, celebran la materialidad y/o hacen referencia a movimientos estilísticos a lo largo de la historia; todo ello como un medio para comprender por qué las cosas son como son. Existen diversas formas de abordar el análisis de la arquitectura: mediante el uso de diagramas, patrones, relaciones y proporciones, por nombrar algunas. Tanto para los/las arquitectos/as como para el público general, existe un deseo subconsciente de encontrar una estructura en la toma de decisiones del diseño. Como consecuencia, la arquitectura se ha convertido en un ejercicio de posicionamiento propio: un reflejo microcósmico del mundo que nos rodea, plasmado en los diseños que construimos.
Los y las arquitectas de todo el mundo se esfuerzan constantemente por explorar nuevas formas de utilizar materiales que sean más respetuosos con el medio ambiente y que, al mismo tiempo, permitan lograr diseños de gran impacto que demuestren nuevas capacidades creativas. Para las ganadoras del Premio Pritzker 2020, Yvonne Farrell y Shelley McNamara de Grafton Architects, estas ideas son fundamentales en cada proyecto que diseñan, pero adquirieron un significado especial cuando visitaron por primera vez el campus de la Universidad UTEC en Lima, Perú, su obra terminada conocida como la “montaña tallada”.
Nuestra labor en la arquitectura y el diseño gira en torno a la invención de nuevas formas de transformar tanto la profesión que ejercemos como el mundo para el que construimos. Desde un edificio individual hasta las estrategias de planificación urbana que proponemos, la forma en que consideramos la longevidad de un proyecto y su impacto en el mundo juega un papel fundamental en nuestra manera de concebir el diseño.
Con el fin de profundizar en cómo diseñar ciudades, entornos y edificios, nos complace anunciar la programación de ArchDaily x LifeCycles: The Future of our Cities; un ciclo de mesas redondas de tres días de duración (del 26 al 28 de mayo) en la que participarán arquitectos y arquitectas de todo el mundo para compartir sus ideas y experiencias sobre cómo construir un futuro mejor.