
A diferencia de muchas otras actividades que hoy en día se desarrollan por completo en entornos digitales, el resultado final del trabajo en la industria de la arquitectura, la ingeniería y la construcción no se queda en una pantalla. Los archivos se convierten en edificios, los modelos se transforman en estructuras y las decisiones tomadas durante el proceso de diseño terminan por dar forma a calles, barrios y ciudades enteras. Un edificio suele durar décadas, a veces siglos, y el impacto de las decisiones tomadas durante su desarrollo se extiende mucho más allá del momento de la entrega, influyendo en la vida cotidiana de miles de personas.


















