En un equilibrio entre estética, rendimiento y versatilidad, HIMACS se consolida como la opción de superficie sólida de preferencia para profesionales de la arquitectura y el diseño. Dando un paso más allá, toda la gama de fregaderos y lavabos estándar de HIMACS cuenta ahora con la certificación oficial de SCS, con un mínimo del 8% de contenido reciclado preconsumo. Esta certificación potencia el atractivo técnico y visual del material al ofrecer una opción más sostenible sin comprometer la calidad ni la funcionalidad.
Desde encimeras de baño con lavabos integrados hasta islas de cocina con fregaderos instalados al ras, las formas de HIMACS ofrecen un equilibrio perfecto entre estilo y funcionalidad. Cada componente se integra sin esfuerzo con la superficie de HIMACS circundante, creando un acabado continuo y sin juntas que resulta tan elegante como fácil de mantener.
Las instituciones culturales representan un campo activo de exploración arquitectónica no construida, lo que refleja cómo los/las arquitectos/as continúan cuestionando el papel de los edificios públicos en la configuración de la vida urbana. En esta edición de Arquitectura no construida, enviada por la comunidad de ArchDaily, las propuestas seleccionadas reúnen una serie de proyectos que abordan museos, centros de exposiciones y edificios diplomáticos como espacios de encuentro público. En lugar de tratar estos programas como tipologías fijas, estas propuestas los plantean como entornos espaciales en evolución a través de los cuales las ciudades se relacionan con la historia, el conocimiento y la representación.
A lo largo de geografías diversas, desde Wenzhou y Helsinki hasta Belgrado, Debrecen, la Ciudad de México y Núremberg, las propuestas exploran distintas respuestas a la arquitectura cultural contemporánea. Estas van desde la reutilización adaptativa de estructuras industriales e ideológicas hasta nuevos edificios integrados en frentes marítimos, parques y barrios residenciales. Mientras algunas enfatizan la continuidad con los contextos históricos, otras experimentan con estructuras más ligeras, estrategias ambientales o nuevas relaciones entre los programas interiores y el espacio público. En conjunto, ofrecen una instantánea de cómo se están reimaginando las instituciones culturales en diversas condiciones urbanas.
En principio, la creación de un lugar no es una tarea difícil; basta con que las personas se reúnan de manera habitual en un sitio determinado con un propósito o actividad para que un espacio cobre existencia. Esto no desestima el hecho de que un elemento físico deba acompañar este encuentro para que el espacio resulte protector, acogedor y atractivo. Esta idea del espacio que surge a partir de una intención se manifiesta claramente en una de las funciones más antiguas de la sociedad: los mercados de alimentos o productos locales.
Para dar origen a un mercado, el elemento arquitectónico puede ser tan sencillo como una cubierta ligera que albergue a los y las comerciantes y ofrezca un límite tácito al lugar, o bien, tan ingenioso como la reutilización adaptativa de un edificio o sitio existente para albergar nuevas necesidades. Por último, puede tratarse de una estructura temporal y ligera, instalada para ciertos eventos o necesidades específicas y luego desmontada para ser utilizada en otro sitio o con otros fines.
El potencial de los edificios existentes para dar forma a ciudades y comunidades en constante cambio a través de la reutilización y la adaptación es el enfoque principal de HouseEurope! y su activismo: hacer frente al apremiante desafío en gran parte de Europa, donde a menudo resulta más fácil, económico y rápido demoler edificios que renovarlos. Durante décadas, las políticas de construcción, las prácticas industriales y los sistemas de mercado han favorecido las nuevas construcciones, subestimando con frecuencia la relevancia cultural, social y ambiental de las estructuras existentes. Por su labor de promoción de un cambio sistémico en la arquitectura, HouseEurope! recibió el Premio OBEL 2025 bajo la temática "Ready Made". En conversación con ArchDaily, Alina Kolar y Olaf Grawert, integrantes del colectivo HouseEurope!, analizaron el enfoque de la organización hacia la arquitectura, las políticas públicas y la acción colectiva.
Wonder Cabinet / AAU ANASTAS. Imagen cortesía de AAU ANASTAS
Entre los ganadores del Premio Aga Khan de Arquitectura 2025 se encuentra AAU Anastas con su proyecto Wonder Cabinet en Palestina, cuyo objetivo central es servir de refugio para la cultura y la creatividad, además de tender un puente entre el diseño y la producción. Más allá de esta significativa obra, AAU Anastas —que opera desde sus oficinas en Belén (Palestina) y París (Francia)— ha consolidado un amplio portafolio desde 2015. Entre sus trabajos más destacados se encuentran Dar Al Majous, una restauración en Belén que desafía los límites entre los ámbitos doméstico y público; el Palacio de Justicia de Tulkarm (2015), uno de sus primeros proyectos, el cual redefinió la noción de civismo y encuentro social en una destacada esquina de la ciudad; y The Flat Vault, una intervención comercial que añade una bóveda de piedra yuxtapuesta a la tienda de un monasterio existente, vinculada a una iglesia construida por los cruzados en el siglo XII.
Entre estas notables obras, es probable que Wonder Cabinet haya captado la atención del jurado no solo por su refinada ejecución y compleja espacialidad, sino también por su funcionamiento como plataforma generadora de dinámicas sociales, diluyendo la frontera entre la infraestructura social y la arquitectura. Concebido para potenciar la cultura, la creatividad, el diseño y la producción, el edificio aspira a albergar a profesionales de la arquitectura, el diseño, la gastronomía, la artesanía y las artes sonoras y visuales, entre otras disciplinas. De manera significativa, el proyecto encarna el espíritu señalado por el jurado de 2025 —que caracterizó este ciclo como un año para fomentar la resiliencia y el optimismo a través del diseño— al demostrar cómo la arquitectura puede actuar, de forma simultánea, como catalizadora de la comunidad y del desarrollo emprendedor.
La apertura de la nueva Fondation Cartier pour l'Art Contemporain en París el pasado mes de octubre reavivó los cuestionamientos en torno al papel, la forma y el futuro de los museos. En un momento en que las instituciones culturales continúan proliferando en todo el mundo en esta era digital, el museo mismo parece necesitar cada vez más una redefinición. En lugar de ofrecer un modelo o solución única, Architecture for Culture: Rethinking Museums, escrito por la historiadora de la arquitectura y curadora Béatrice Grenier, aboga por una comprensión más contextual y plural de lo que puede ser un museo: una institución moldeada por su entorno, su público y los interrogantes culturales específicos que busca abordar.
ArchDaily tuvo la oportunidad de conversar sobre estas ideas con la autora en el marco de la recientemente inaugurada sede de la Fondation Cartier en la Rue de Rivoli. Ubicado en un edificio haussmanniano restaurado que alguna vez albergó los Grands Magasins du Louvre, el espacio ha sido radicalmente reimaginado por Jean Nouvel como una arquitectura dinámica y transformable.
El modernismo indio suele narrarse desde una perspectiva estrecha: un puñado de instituciones icónicas, maestros y maestras de la arquitectura y experimentos formalmente radicales que pasaron a simbolizar las aspiraciones de la nación tras su independencia. Sin embargo, esta versión de la historia pasa por alto un corpus mucho más amplio de arquitectura modernista que, de manera silenciosa, moldeó la vida cotidiana en todo el país. Más allá de los célebres campus y edificios canónicos, existe un vasto y disperso paisaje de bloques de viviendas, oficinas, residencias, hospitales, mercados y asentamientos planificados: estructuras diseñadas para funcionar y perdurar.
Ambos libros son un registro inédito de arquitecturas en tierra en el valle del Loncomilla, en Chile, destacando más de 40 obras que ponen en evidencia las posibilidades de esta manera de construir, como una alternativa real y sustentable.
https://www.archdaily.cl/es/1037646/arquitectura-en-tierra-en-chile-con-soledad-diaz-de-la-fuente-y-robert-newcombeArchDaily Team
Profundizar en la interacción entre la luz y la sombra en la arquitectura parece ser un tema recurrente en la agenda de profesionales del sector. Los espacios de luz y oscuridad se conciben para potenciar la circulación y la direccionalidad espacial, así como para resaltar los colores, texturas y formas de elementos arquitectónicos específicos. No obstante, el impacto de la luz natural en las fachadas de los edificios revela la necesidad de desarrollar estrategias que favorezcan el ahorro de energía, mejoren el confort térmico y visual de los espacios interiores, y promuevan la reducción de las emisiones de carbono. Si se considera la luz como un material más de la arquitectura, ¿de qué maneras podría su potencial contribuir a la experiencia arquitectónica?
https://www.archdaily.cl/es/1054948/trabajo-en-shanghai-yeesign-busca-especialista-de-producto-planificador-a-de-exposiciones-disenador-a-de-espacios-administrador-a-pasante韩爽 - HAN Shuang
El año pasado marcó un momento decisivo en la evolución de ArchDaily: un periodo de recalibración, intención y un renovado propósito editorial.
En un panorama mediático cada vez más acelerado y saturado, aprovechamos la oportunidad para plantearnos preguntas fundamentales: ¿Qué deben ser los medios de arquitectura hoy en día? ¿Qué responsabilidades asumimos como plataforma global? ¿Y de qué manera podemos contribuir significativamente a una profesión que atraviesa transformaciones sociales, ambientales y culturales?
Al comprometernos profundamente con estas reflexiones, asumimos plenamente nuestro papel, definiendo con mayor claridad qué es ArchDaily y cómo opera.
Cortesía de [applied] Foreign Affairs, Instituto de Arquitectura, Universidad de Artes Aplicadas de Viena
Mucho antes de que la arquitectura tomara la forma de muros, techos o ciudades, esta ya reunía a las personas en torno al fuego. El simple fogón fue uno de los primeros dispositivos espaciales de la humanidad: un lugar para el calor, la comida, las historias y el ritual. A su alrededor, el espacio cobraba forma a través de la proximidad y no del cerramiento; mediante la presencia compartida en lugar de un uso prescrito. El fuego organizaba los cuerpos en círculo, fomentaba alianzas y transformaba la supervivencia en vida colectiva. Hoy en día, esta lógica ancestral persiste: la arquitectura tiene el potencial de reunir a las personas, no dictando cómo deben encontrarse, sino creando las condiciones que hacen posible el encuentro.
Este mes, ArchDaily explora El encuentro y la creación de lugar, un tema que examina la arquitectura como un marco para la inclusión, el cuidado y la pertenencia. Esta temática se alinea con la primera edición de los ArchDaily Student Project Awards, los cuales abordan el cuidado desde una perspectiva colectiva, enfocándose en espacios que fomentan mejores formas de convivencia. Más allá de los espacios de reunión emblemáticos, nuestra cobertura analiza los entornos cotidianos, desde mercados de alimentos y mesas comunitarias hasta plazas de barrio, terceros lugares, ámbitos domésticos y entornos digitales o híbridos de encuentro a distancia. En lugar de tratar el encuentro como un programa rígido, se plantea cómo el diseño espacial puede potenciar la apertura, la diversidad y la vida colectiva sin imponer formas fijas de reunión.
Profundizar sobre los juegos de luces y sombras en la arquitectura parecería ser un tema recurrente en la agenda de muchos profesionales de la disciplina. Espacios de luminosidad y oscuridad se conciben con el fin de potenciar desde recorridos y direccionalidades en los espacios hasta destacar colores, texturas y formas de ciertos elementos arquitectónicos. Ahora bien, el impacto de la luz natural sobre las fachadas de los edificios revela la necesidad de desarrollar medidas que colaboren al ahorro energético, mejoren el confort térmico y visual de los espacios interiores, y también promuevan la reducción de las emisiones de carbono. Considerando a la luz como un material más en la arquitectura, ¿de qué manera su potencia podría contribuir en la experiencia arquitectónica?
En el extremo sur de Viena, un conjunto de terrazas monumentales se eleva sobre el paisaje urbano, con balcones escalonados de los que brota una exuberante vegetación y azoteas coronadas por piscinas. Se trata de Wohnpark Alterlaa, uno de los proyectos de vivienda social más ambiciosos de la Europa de posguerra. Diseñado por el arquitecto austriaco Harry Glück y construido entre 1973 and 1985, el complejo se fundó sobre un principio provocador: la vivienda municipal no solo debe proporcionar un refugio asequible, sino también ofrecer las comodidades y los placeres habitualmente reservados para las clases más acomodadas.
Con más de 3.000 departamentos que albergan a casi 9.000 residentes, Alterlaa fue concebido como una ciudad dentro de la ciudad. Además de sus torres residenciales, incorpora comercios, escuelas, servicios médicos y equipamiento cultural, garantizando que la vida cotidiana pueda desarrollarse plenamente dentro de sus límites. El proyecto refleja un momento de optimismo en la política urbana de Viena, cuando la vivienda se entendía como una infraestructura para el bienestar colectivo y no como una simple mercancía.
La economía circular, que incluye la reutilización de materiales de construcción, se está convirtiendo rápidamente en un componente clave en la lucha contra las emisiones de carbono. Esto implica diseñar para minimizar los residuos y utilizar materiales que puedan reutilizarse al final de la vida útil del edificio. Por otro lado, la reutilización de materiales provenientes de edificios parcial o totalmente demolidos también puede reducir los residuos y las emisiones de carbono que se habrían generado al utilizar materiales vírgenes. Más allá de los fines de sostenibilidad, la reutilización de materiales de construcción tiene una historia de siglos, tanto por razones simbólicas como por simple necesidad.
¿Qué materiales han cobrado protagonismo en el discurso arquitectónico de 2025? ¿Qué proyectos han redescubierto nuevas prácticas y métodos constructivos a través de la innovación material? Si bien el futuro de los materiales de construcción aún parece incierto, año tras año la experimentación y la investigación continúan revelando diversas prácticas, iniciativas y esfuerzos dedicados a comprender su valor y responsabilidad dentro del entorno construido. Desde desechos agrícolas que reducen la huella de carbono hasta plásticos reciclados a los que se les da una nueva vida, y materiales vivos que dialogan con tecnologías emergentes al tiempo que se reconectan con la naturaleza, 2025 ha destacado y fortalecido el rol de los/las arquitectos/as como nexo entre materiales, disciplinas, conocimientos e intereses de diversos orígenes.
En las regiones montañosas de Vietnam, las zonas fronterizas de Tailandia y los escarpados Ghats occidentales de la India, la construcción de proyectos escolares sigue siendo un desafío definido por la logística. En zonas donde la infraestructura y las cadenas de suministro industrial son limitadas o distantes, transportar cada kilogramo de material puede incrementar significativamente los costos y la complejidad logística. Durante 2025, varios proyectos escolares en contextos rurales de Asia demostraron cómo el rol de los/las arquitectos/as a menudo pasó de diseñar la forma a diseñar la estrategia de adquisición de materiales. El principal desafío no era puramente estético, sino de durabilidad: utilizar materiales disponibles localmente y protegerlos de las lluvias monzónicas, los vientos de gran velocidad y, en ocasiones, la inestabilidad sísmica.
En el discurso arquitectónico contemporáneo, a menudo se confunde la escala con la influencia. Las grandes firmas, los proyectos emblemáticos y los desarrollos planificados a gran escala dominan la visibilidad. Esto refuerza la idea de que la ambición arquitectónica se mide por su tamaño, alcance o espectacularidad. Sin embargo, a lo largo de la India y contextos similares, está surgiendo un corpus de obra más silencioso pero igualmente trascendental. Está liderado por oficinas pequeñas pero potentes que operan con recursos limitados, relaciones cercanas con sus clientes y una comprensión íntima de las condiciones locales.
La salud se ha convertido en una preocupación central en la arquitectura, la planificación y el diseño, impulsada por una creciente conciencia sobre cómo el entorno construido influye en el bienestar físico, mental, social y ambiental. En 2025, esta conciencia superó los tipos de edificios especializados o las métricas de rendimiento y se situó en el núcleo de la toma de decisiones arquitectónicas, definiendo cómo se conciben, construyen y habitan los espacios en diversos contextos. La práctica de la arquitectura ya no trata la salud como un requisito externo, sino como una condición intrínseca de la vida cotidiana.
A medida que el solsticio marca el día más corto del año en el hemisferio norte, también dirige la atención hacia algo con lo que la arquitectura ha dialogado durante mucho tiempo, pero que a menudo ha pasado por alto: el tiempo. Más allá de la forma o la función, los edificios y los espacios se ven continuamente moldeados por los ciclos de luz y oscuridad, los cambios estacionales y los ritmos ambientales que afectan la manera en que se habitan.
En los últimos años, un número creciente de proyectos arquitectónicos ha comenzado a trabajar explícitamente con estos ciclos. En lugar de diseñar espacios para que funcionen de una sola manera fija, los/as arquitectos/as están creando entornos que cambian a lo largo del día, las estaciones o en respuesta a fenómenos naturales como la trayectoria del sol, las fases lunares, los patrones del viento o los ritmos circadianos. Estos proyectos operan en diálogo con el tiempo, apareciendo, transformándose y activándose de manera diferente según las condiciones ambientales.
La Expo Osaka 2025 ha captado la atención mundial, no solo por su ambición arquitectónica y espectacularidad, sino también por batir récords y generar controversia. Su elemento más icónico, un monumental anillo de madera diseñado por Sou Fujimoto, ya ha acaparado titulares como una estructura de madera que bate el récord mundial Guinness. Construido sobre la isla ganada al mar de Yumeshima, el recinto ha recibido elogios y críticas por igual. Más allá de su imponente circunferencia de dos kilómetros —algunas de cuyas partes se extienden de manera espectacular sobre el agua—, la estructura también ha despertado preocupación, lo que incluye dudas sobre salud y seguridad, el calor extremo y plagas de insectos que podrían afectar la experiencia de quienes la visiten.
Este año también marca un aniversario significativo: se cumplen 55 años de la Expo Osaka 1970, celebrada bajo condiciones socioeconómicas drásticamente diferentes. Comparar estas dos exposiciones —ambas celebradas en la misma ciudad— ofrece una oportunidad única para reflexionar sobre cómo han evolucionado a lo largo del tiempo la retórica, los ejes curatoriales y las ambiciones arquitectónicas de las exposiciones universales. Del "Progreso y armonía para la humanidad" en 1970 al "Diseñar la sociedad del futuro para nuestras vidas" en 2025, el cambio de enfoque temático revela prioridades globales en constante transformación. Al mismo tiempo, la escala y la naturaleza de la participación de los equipos de arquitectura también se han transformado, pasando de las visiones futuristas del Metabolismo japonés a un grupo de profesionales del diseño con mayor diversidad internacional, enfocados en la sostenibilidad, la tecnología y el compromiso cívico.
En un escenario global marcado por transformaciones aceleradas, 2025 se consolidó como un año decisivo para la arquitectura, no solo por los grandes eventos que movilizaron al circuito internacional, sino, sobre todo, por las voces que en ellos se destacaron. Desde la Bienal de Arquitectura de Venecia hasta la Expo Osaka, los pabellones e instalaciones de los países del Sur Global dejaron de operar como meros gestos expositivos para consolidarse como territorios de memoria, resistencia e imaginación, articulando narrativas que amplían los horizontes del debate arquitectónico contemporáneo.
En ellos, la tradición y el futuro caminan de la mano: los materiales ancestrales reaparecen reinventados, las heridas históricas adquieren una forma sensible y la urgencia social se traduce en propuestas que desafían los modos establecidos de construir y de habitar el mundo.
Se trata de una vasta zona rural que se extiende por el planeta asumiendo distintas expresiones según el contexto — de los arrozales asiáticos a los asentamientos agrícolas africanos, de las pequeñas propiedades europeas a los latifundios y comunidades agroextractivistas de las Américas. Aún así, ¿habría algo que las une detrás de esta pluralidad? Y, sobre todo, ¿cómo revelaría la arquitectura ese vínculo silencioso?