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Arquitectos: FM Ingegneria, Openfabric, caarpa
- Área: 250000 m²
- Año: 2025








Toda democracia se enfrenta tarde o temprano a la misma pregunta: ¿dónde puede expresarse la ciudadanía?
Las plazas públicas, las marchas y las manifestaciones han funcionado como las expresiones más visibles e impactantes de la opinión colectiva. Persiste en la ciudadanía un deseo creciente de hacerse ver y escuchar en el espacio público. Las manifestaciones, por su propia naturaleza, constituyen momentos de urgencia que surgen cuando el diálogo ha llegado a un punto muerto. Si bien son fundamentales para la democracia, no pueden ser su único lenguaje.

Pocas condiciones han moldeado el discurso arquitectónico contemporáneo con tanta profundidad como la incertidumbre. En bienales, exposiciones y foros internacionales, la arquitectura imagina cada vez más su relación con el mundo a través de la flexibilidad, la reversibilidad y la capacidad de respuesta; cualidades destinadas a hacer frente a las emergencias climáticas, la inestabilidad política y una movilidad humana sin precedentes. Los edificios se diseñan para transformarse, las infraestructuras para evolucionar y las ciudades para albergar condiciones que parecen cada vez más impredecibles. Este énfasis en la agilidad ha expandido la capacidad de la disciplina para abordar el cambio ambiental, ofreciendo estrategias valiosas para un mundo en constante transformación.
No obstante, esta evolución apunta a un cambio más profundo en la forma en que la arquitectura media la condición humana. Durante mucho tiempo, la arquitectura ha funcionado como un mecanismo de orientación existencial: una manera de que la conciencia humana talle una coordenada inteligible en medio de un cosmos indiferente, anclando la memoria y la identidad a un punto fijo. En gran parte del discurso arquitectónico contemporáneo, la incertidumbre aparece cada vez menos como una condición externa que debe mitigarse y más como el horizonte a partir del cual comienza el pensamiento arquitectónico. La experiencia espacial se ve cada vez más moldeada por entornos diseñados en torno a la persistencia del flujo, donde los puntos de referencia estáticos dan paso a condiciones de transformación continua.


Un equipo internacional liderado por SANAA, en colaboración con Estudio A0, Caá Porá Arquitectura, Jerome Haferd Studio y Taller Capital Landscape, ha sido seleccionado para diseñar el nuevo Museo Nacional del Ecuador (MuNA) en Quito. Bajo el título "Living Strata", la propuesta fue elegida tras la fase de evaluación final revisada del concurso —que combinó la deliberación del jurado con un proceso de votación pública— y concibe el museo como un paisaje cívico que integra espacios de exhibición, programas públicos y áreas verdes abiertas. Este anuncio da cierre al concurso internacional convocado para diseñar el futuro museo nacional de Ecuador.

