En un contexto de cambio climático, inflación y conflictos armados, el sistema energético global experimenta transformaciones y se encuentra bajo escrutinio. Como señala la Organización de las Naciones Unidas, los edificios deben recibir calefacción, iluminación y electricidad a través de fuentes de energía limpias, accesibles, asequibles, sostenibles y confiables. La arquitectura y el urbanismo pueden contribuir tanto a ampliar el acceso a la energía como a explorar diferentes formas de almacenamiento. La startup Civic Grid, con sede en Toronto, diseña y construye sistemas de almacenamiento de energía con el objetivo de cambiar la relación que las comunidades tienen con la energía eléctrica que sustenta la vida cotidiana. Su primera batería arquitectónica fue diseñada como arquitectura pública por el equipo de arquitectura de Jack Self y Josh Harskamp, en colaboración con Max Fine en el diseño industrial. El prototipo es la evolución de un sistema de energía desplegable desarrollado junto con la Defensa Civil de Lisboa para la Trienal de Arquitectura de Lisboa 2025, el cual sigue en funcionamiento y se acompaña de un modelo a escala.
Desde 1994, cada 9 de agosto la UNESCO conmemora el Día Internacional de los Pueblos Indígenas. Las Naciones Unidas aún no han adoptado una definición oficial para el término "pueblos indígenas"; no obstante, para fines de reconocimiento social, considera como tales a colectivos de la sociedad que se autoidentifican como no dominantes, poseen un idioma, cultura y creencias particulares, y se organizan en sistemas sociales, económicos y políticos propios. Desde una perspectiva territorial, la ONU aborda el término a partir de la continuidad histórica con sociedades precoloniales o previas a los asentamientos externos, así como del fuerte vínculo de estos grupos con sus territorios y recursos naturales circundantes. Asimismo, la persistencia en mantener y reproducir entornos y sistemas ancestrales se reconoce como un elemento de identidad, el cual abarca otras denominaciones como primeras naciones, pueblos originarios, aborígenes o grupos étnicos. Con el propósito de sumarnos a la concientización sobre esta fecha, en este artículo presentamos reflexiones contemporáneas, casos regionales y entrevistas sobre el conocimiento constructivo ancestral y su potencial para edificar el futuro.
Concepto: Vivir y trabajar en la Luna. Imagen cortesía de la NASA
Tras el retorno de Artemis II a la Tierra, la NASA dio a conocer un nuevo plan por fases para establecer una base lunar. Aunque la mayor parte de la atención de los medios se centró en los cohetes, los presupuestos y la competencia geopolítica, una pregunta más silenciosa quedaba flotando para la comunidad de la arquitectura en un segundo plano: ¿cómo puede un ser humano vivir realmente en la superficie de la Luna, y por cuánto tiempo? El establecimiento de una presencia humana permanente en la Luna marca un cambio fundamental en la exploración espacial que exige un nuevo paradigma arquitectónico. En su presentación, representantes de la NASA sugirieron que la estrategia se alejará de los entornos altamente limitados y dependientes de vehículos para avanzar hacia estructuras autónomas, adaptables al sitio y, eventualmente, habitables de forma permanente.
Desde sistemas de revestimiento acústico y térmico hasta unidades de mampostería y textiles fabricados a partir de residuos agrícolas, la experimentación con materiales de origen biológico sigue impulsando soluciones sostenibles para la industria de la construcción. Ante la urgente necesidad de replantear cómo concebimos e interactuamos con los materiales que dan forma al entorno construido, profesionales, investigadores/as y docentes abordan diferentes escalas de diseño y fases de proyecto, reconociendo la importancia de reducir las emisiones de carbono y el impacto ambiental de la industria. En colaboración con el Proyecto Bagaceira, el prototipo de panel acústico y térmico Sugarcrete®, desarrollado por la Universidad de East London (UEL), demuestra cómo el diseño bajo en carbono puede transformar los residuos agrícolas en materiales de construcción de alto rendimiento.
¿Qué define la atmósfera de un hogar? Más allá de las paletas de materiales y la luz natural, el sonido desempeña un papel determinante en la manera en que se perciben y se habitan los espacios. La reverberación de los pasos sobre la piedra, la calma atenuada de una habitación revestida de textiles o la forma en que la música se propaga por un interior de planta libre definen la identidad sensorial del espacio doméstico. La arquitectura no solo se experimenta visualmente, sino también de forma acústica.
El concepto de "paisaje sonoro" describe esta relación entre las personas, el sonido y el entorno construido. En la arquitectura residencial, el sonido es más que un ruido de fondo o una especificación técnica; influye en la privacidad, la concentración, el descanso y el confort emocional. La geometría y la materialidad actúan como los principales conductores acústicos: mientras que el concreto, el vidrio y la piedra reflejan y amplifican, la madera y los tapizados suavizan y absorben. Además, la altura de los techos, las circulaciones y las proporciones de las habitaciones terminan de definir cómo viaja y se asienta el sonido en el espacio.
Durante siglos, la infraestructura a gran escala operó en un segundo plano. Los puertos, las centrales eléctricas y las instalaciones de energía se ubicaban en las periferias urbanas, diseñados principalmente en función de la eficiencia y rara vez considerados parte de la vida cívica. Aunque su función era indispensable, su presencia arquitectónica seguía siendo secundaria. Estas estructuras daban soporte al crecimiento urbano y al intercambio global, al tiempo que mantenían una distancia espacial respecto a la experiencia urbana cotidiana.
Hoy en día, esta condición se está transformando paulatinamente. A medida que el comercio global se intensifica y los sistemas energéticos ganan en complejidad, los edificios que coordinan y albergan estas redes cobran una mayor visibilidad dentro del paisaje urbano. En lugar de permanecer como contenedores neutros de operaciones técnicas, comienzan a reivindicar una identidad espacial. La infraestructura ya no es meramente operativa; adquiere, cada vez más, un carácter institucional, simbólico y urbano. Así, la arquitectura que sustenta estos sistemas ahora participa activamente en la forma en que las ciudades se proyectan a sí mismas.
World Trade Center Biotic, Brasilia. Imagen cortesía de Architects Office
Ubicado dentro del Parque Tecnológico de Brasília, el World Trade Center Biotic es un desarrollo de uso mixto diseñado por el estudio brasileño Architects Office como parte de la expansión urbana general del distrito. El proyecto forma parte del plan maestro desarrollado en 2020 por Carlo Ratti Associati y se encuentra actualmente en fase de desarrollo. Concebida como un complejo multiprograma, la propuesta reúne oficinas, unidades residenciales, un hotel, locales comerciales y áreas comunes dentro de un único marco urbano. El proyecto ocupa un terreno de aproximadamente 70.000 metros cuadrados y está proyectado para alcanzar cerca de 180.000 metros cuadrados de área construida, de los cuales se estima que 150.000 metros cuadrados estarán terminados para el año 2030.
Lejos de la percepción del espacio de exhibición como un lugar estéril e intocable, casi sagrado, el museo de tecnología contemporáneo ha surgido como un participante performativo en los sistemas que busca documentar. La arquitectura de estas instituciones se ha vuelto cada vez más fluida y audaz, reflejando a menudo la velocidad y complejidad de los sistemas que alberga. De este modo, funcionan como mediadores entre las esferas humana, ecológica y tecnológica, transformándose de depósitos enciclopédicos en activos motores educativos. Al espacializar datos científicos complejos a través de salas inmersivas, estas estructuras hacen que las redes tecnológicas de nuestro mundo sean accesibles, atractivas y tangibles.
Más allá de ser una fuente de vida, el poder del sol en la arquitectura ha estado vinculado desde hace mucho tiempo a la necesidad de la humanidad de aprovecharlo y controlarlo como un recurso vital. Desde la antigüedad, la energía solar se ha utilizado para medir el tiempo, apoyar la siembra y la cosecha, y ofrecer protección contra el frío y el calor. Hoy en día, la radiación solar desempeña un papel fundamental en el consumo energético global. Las soluciones arquitectónicas basadas en materiales, tecnologías y análisis ambientales se desarrollan a partir de la comprensión de la capacidad de la energía solar para transformar el ambiente interior de los edificios. Sin embargo, ¿cómo pueden transformarse los edificios en fuentes de energía limpia?
La arquitectura jamás dejará de buscar la funcionalidad, pues en ella reside uno de sus principios esenciales. A esta condición se suman factores como la estética y la operatividad, que también influyen en la valoración del diseño contemporáneo. Con el tiempo, el concepto de funcionalidad ha evolucionado, extendiéndose más allá de la resolución y la eficiencia, vinculándose con la creación de experiencias. Así, la calidad de un ambiente depende tanto de su diseño como de la forma en que sus elementos y sistemas se articulan para generar una experiencia global de habitar. Innovar, en este sentido, implica concebir entornos fluidos e intuitivos, donde cada componente contribuya a que la vivencia sea natural y segura, algo especialmente relevante en espacios de uso cotidiano como los baños.
https://www.archdaily.cl/es/1034480/de-lo-funcional-a-lo-sensorial-como-se-disena-la-experiencia-de-un-bano-sin-contactoEnrique Tovar
Entendiendo el rol actual de la cocina como lugar de convivencia, ocio y experimentación en la vivienda, el diálogo entre tecnología y arquitectura adquiere relevancia al aportar movimiento, adaptabilidad y flexibilidad a espacios domésticos. Si bien las cocinas representan la esencia de diferentes culturas preservando desde recetas antiguas y procesos hasta herencias y tradiciones, la arquitectura de estos espacios da lugar a integrar desde acabados de materiales innovadores hasta tecnologías invisibles combinando resistencia, eficiencia energética y diseño.
Detrás de capas de yeso, pintura y acabados se encuentra una intrincada red de tuberías, conductos eléctricos, vigas y otros elementos estructurales que hacen funcionar y mantener en pie un edificio, pero que permanecen invisibles a la mirada cotidiana. Dentro de estas capas, se acumulan trazas de diferentes períodos: sistemas reemplazados, adaptaciones improvisadas y soluciones técnicas que alguna vez respondieron a contextos y urgencias específicas. En la reutilización adaptativa, el mayor desafío a menudo comienza incluso antes de que comience la construcción, que es entender qué hay dentro cuando existe poca o ninguna documentación confiable. Durante una renovación, sorpresas agradables o desagradables son inevitables. Lo inesperado es parte del proceso, pero también representa costos, retrasos y factores de riesgo que generalmente desaniman a inversores y profesionales de participar en este tipo de proyectos.
¿Qué es la arquitectura? Para algunos, su función tradicional es reunir imaginación, conocimiento técnico y capacidad de resolución, permitiendo a los arquitectos proyectar y construir mientras equilibran las ideas con los medios para llevarlas a cabo. Desde la piedra y la madera de las primeras construcciones hasta el acero y el hormigón del siglo XX, cada época exigió no solo comprender la forma, sino también las propiedades y el potencial de los materiales empleados. Este dominio de los materiales siempre ha sido una parte esencial del proceso creativo, aunque su alcance estuvo limitado por los saberes y las tecnologías disponibles.
Con el tiempo, ese equilibrio ha comenzado a cambiar. Los arquitectos han pasado de limitarse a utilizar materiales a diseñarlos activamente, aplicando principios científicos y experimentando con procesos biológicos, químicos y computacionales. Esta evolución ha ampliado las posibilidades de la arquitectura, entrelazando naturaleza, tecnología y arte, mientras impulsa el rol del arquitecto hacia una dimensión más experimental y guiada por la ciencia, en la que la manipulación y creación de materiales se convierten en el núcleo del acto creativo y no solo en un medio para alcanzar formas o estructuras.
Los espacios que habitamos están llenos de movimientos, actividades y encuentros: la cocina donde preparamos la comida, la sala donde nos reunimos, la oficina donde trabajamos. Entre todo esto, algunos elementos pasan desapercibidos, pero conectan nuestra experiencia con el entorno: interruptores, enchufes y placas eléctricas. Estos dispositivos no solo permiten la distribución de energía, sino que también estructuran y facilitan la interacción con el espacio, fungiendo como nodos que vinculan funciones y recorridos, a la vez que refuerzan la identidad estética de los interiores.
https://www.archdaily.cl/es/1033324/mas-alla-de-la-funcion-placas-electricas-como-solucion-tecnologica-y-de-diseno-interiorEnrique Tovar
¿Cuántas herramientas y plataformas de software intervienen hoy en el desarrollo de un proyecto contemporáneo? Desde el diseño de una vivienda unifamiliar hasta el de una biblioteca pública, ya no es habitual depender únicamente de uno o dos programas. En cambio, múltiples herramientas se combinan, se superponen y se articulan a lo largo de diversas fases como: el análisis, diseño, renderizado, coordinación y construcción. Este uso generalizado del software en entornos virtuales no solo da cuenta de la complejidad técnica de la práctica actual, sino que también revela un cambio más sutil pero igual de relevante: el software ha dejado de ser una herramienta puntual para convertirse en un entorno que acompaña, y a veces incluso desafía, el propio proceso de diseño.
https://www.archdaily.cl/es/1031733/la-arquitectura-en-la-era-de-las-plataformas-cual-es-el-papel-del-software-en-la-practica-actualEnrique Tovar