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Dornbracht Atelier Edition The Knot en colaboración con AB Concept. Imagen cortesía de Dornbracht
Los símbolos siempre han viajado a través de la arquitectura. Aparecen en la piedra tallada, los textiles tejidos, los techos y muros pintados, los herrajes de las puertas y los objetos cotidianos, portando las creencias, los rituales y las historias de las culturas que los crearon. En los interiores contemporáneos, el diseño continúa este diálogo con el lugar al reinterpretar símbolos históricos y traducirlos a través de nuevos materiales, técnicas de fabricación y formas arquitectónicas.
Históricamente, la manera en que diseñamos ha estado estrechamente vinculada a la forma en que construimos. La arquitectura avanzaba mediante pruebas físicas, procesos de ensayo y error, dibujos de proyección, maquetas a escala real y modelos físicos; si bien cada recurso introducía una nueva capa de abstracción, todos permanecían vinculados al material, la escala y la construcción. La llegada del CAD modificó significativamente esta dinámica. En un principio, se entendió en gran medida como la digitalización de una geometría precisa para la construcción. Sin embargo, con el tiempo, las herramientas digitales se incorporaron en etapas cada vez más tempranas del proceso de diseño, desplazando al boceto, el ensayo y error físico, la elaboración de maquetas y otras formas de pensamiento que solían mantener la escala y la materia al alcance de la mano.
Puerta de seguridad pivotante Di.Big. Imagen cortesía de Porte Blindate
¿Qué transforma un espacio habitable en un hogar? Más allá de la propiedad o el refugio, el hogar está ligado a una sensación de certeza más silenciosa: la convicción de que uno puede retirarse, descansar y alejarse momentáneamente de la imprevisibilidad del mundo. El hogar es el escenario donde se acumulan las rutinas, los recuerdos se asientan en los espacios y objetos, y la identidad personal toma forma física a través del habitar y los rituales cotidianos. Sin embargo, este sentido de pertenencia depende de otra condición que suele pasar desapercibida hasta que se ve alterada: la seguridad. Sentirse "en casa" implica una condición de confort y estabilidad. Cuando los entornos domésticos no logran ofrecer esto, los espacios diseñados para el descanso se convierten en fuentes de inquietud, afectando sutilmente las rutinas y el bienestar.
La promesa original del BIM (Building Information Modeling) iba mucho más allá de la representación tridimensional de un edificio. Su ambición consistía en convertir el modelo en una estructura de información coordinada, en la que la geometría, los componentes, los sistemas y los datos permanecieran conectados a medida que evolucionaba el proyecto. Así, los cambios en un elemento se reflejarían en los planos, secciones, alzados y tablas de cantidades correspondientes; las interferencias entre las distintas disciplinas podrían identificarse antes de la construcción; y la información asociada a los componentes del edificio acompañaría al proyecto a lo largo de las distintas etapas de su ciclo de vida.
¿Qué relatos transmiten los materiales y cómo pueden las "huellas" visibles de los/las artesanos/as entablar un diálogo con los procesos de fabricación y la industrialización?Entre el diseño y la construcción, el acto de pensar a través del hacer puede convertirse en el principio rector de una filosofía de diseño. Combinando madera, materiales industriales y objetos reutilizados, el enfoque de Atelier CRAFT se arraiga en la arquitectura reversible, bajo el principio de su manifiesto: "Transformar el diseño a través del hacer". Con sede en Saint-Ouen, París, el estudio explora las relaciones entre los seres humanos y los materiales, el acto de hacer y los procesos de fabricación.
El Congreso Nacional en construcción, visto desde el STF (Supremo Tribunal Federal), 1958. Imagen de la Colección de la Agencia Nacional, Archivo Nacional, Dominio Público
Construir una ciudad desde cero no es tarea fácil. Nunca lo ha sido y nunca lo será. La sola idea de crear algo que de otro modo se desarrollaría y crecería gradualmente exige recursos, organización y, sobre todo, mano de obra. Así ocurrió en 1958, cuando la Meseta Central de Brasil se convirtió en uno de los mayores sitios de construcción del siglo XX para la edificación de Brasilia. Decenas de miles de candangos (migrantes provenientes principalmente del nordeste de Brasil, muchos de ellos sin capacitación técnica previa) llegaron para levantar una capital entera en poco más de tres años, bajo el lema del entonces presidente Juscelino Kubitschek de alcanzar "cincuenta años de progreso en cinco". La arquitectura de Oscar Niemeyer y el plano de Lúcio Costa no habrían sido posibles sin dar por sentado que había suficiente mano de obra disponible y dispuesta a soportar salarios bajos y condiciones extremadamente duras para transformar el hormigón y las curvas en un símbolo nacional.
A los/las arquitectos/as se les capacita para seleccionar materiales, comparar sus propiedades y decidir cómo deben utilizarse. Sin embargo, algunos estudios están asumiendo una tarea distinta: desarrollar el material propiamente dicho.
El valor de la artesanía en los interiores contemporáneos radica cada vez más en la manera en que se unen los materiales y se relacionan entre sí. A medida que crece el apetito por remodelaciones rápidas, económicas y rentables, surge también un deseo paralelo de interiores que se perciban resueltos con esmero: espacios donde los detalles estén integrados, los ensambles de materiales sean meditados, las transiciones de texturas tengan una intención clara y los herrajes se traten como parte del lenguaje arquitectónico y no como un añadido de último momento. En muchos interiores chinos contemporáneos, la artesanía opera de manera silenciosa a través del tratamiento de superficies y estructuras: madera que conserva su irregularidad, terrazo que deja registro de los agregados y el trabajo manual, o acabados que revelan el esmero de su ejecución.
La artesanía lleva las huellas de quienes le dieron forma, revelando cómo responden los materiales a las distintas técnicas e incluso ofreciendo pistas sobre las herramientas utilizadas para crearlos. Sin embargo, dentro de la experiencia arquitectónica, el trabajo artesanal puede expresarse no solo a través de los materiales y las estructuras, sino también a través del propio espacio. Con el fin de profundizar y aprender de las conexiones entre el diseño y la ejecución, amass studio ha explorado la traducción de métodos de construcción informales y cotidianos en sistemas espaciales a lo largo de varios de sus proyectos. Al integrar mecanismos, materiales, estructuras y mobiliario, el estudio crea nuevas narrativas espaciales en las que el diálogo entre lo artesanal y lo industrial se refuerza mutuamente. Más allá de la artesanía en sí, ¿por qué no visibilizar los procesos que le dan vida?
Durante años, los avances en la visualización arquitectónica se han medido por la calidad de la imagen. La iluminación físicamente precisa, los sistemas de materiales sofisticados y el renderizado en tiempo real han hecho de las imágenes fotorrealistas una expectativa estándar de la industria. No obstante, la práctica arquitectónica ha evolucionado en una dirección diferente.
Vista peatonal de la sede del BCIE en Tegucigalpa. Imagen cortesía del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE)
Las naciones de Centroamérica ocupan un estrecho puente terrestre entre México y Colombia, pero no nacieron como países independientes. Surgieron de una sola entidad: la República Federal de Centroamérica en 1823. Aquella federación se disolvió; sin embargo, el ideal de una región unificada nunca murió del todo. En 1951, los gobiernos firmaron la Carta de San Salvador para crear la ODECA, la Organización de Estados Centroamericanos. Cuatro décadas más tarde, el Protocolo de Tegucigalpa de 1991 la reemplazó por el SICA, el Sistema de la Integración Centroamericana, el marco que rige la cooperación regional en la actualidad. En el marco de este proceso de integración, Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua fundaron en 1960 el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), estableciendo su sede en Tegucigalpa. A primera vista, se trata de un complejo de oficinas convencional de finales del siglo XX; no obstante, al observar de cerca su fachada, el edificio se convierte en un manifiesto sobre la identidad. Uno escrito en piedra de cantera rosada proveniente de las mismísimas colinas que rodean la capital hondureña.
Colección Glora de VitrA. Imagen cortesía de VitrA
¿Qué define la calidad de un baño más allá de sus funciones básicas? Al ser uno de los espacios más privados del hogar, el baño está estrechamente vinculado a los rituales cotidianos y a los momentos de pausa. Si bien las instalaciones, la circulación y los requisitos técnicos establecen la base práctica, la atmósfera surge de una combinación de decisiones espaciales: cómo el mobiliario se encuentra con el suelo o lo evita deliberadamente, cómo los materiales interactúan con la luz, cómo se integra el almacenamiento y cómo la forma y la proporción moldean la percepción.
Las imágenes de las bancas en el parque High Line de Nueva York se difundieron por todo el mundo cuando el proyecto se inauguró en 2009. Surgiendo en diagonal a partir de la misma materialidad y modulación del pavimento, estas piezas pasan de manera fluida del concreto a la madera, evocando las vías del tren que alguna vez ocuparon el lugar. Para resistir décadas de exposición a la intemperie, el proyecto requería una especie de madera de durabilidad excepcional, por lo que se seleccionó el ipé, proveniente de la Amazonia brasileña. Su lento crecimiento produce una madera dura, densa y de baja porosidad, naturalmente resistente al desgaste, la humedad y el deterioro biológico. Sin embargo, la elección desató controversia en su momento debido a las preocupaciones sobre la certificación del manejo forestal de la madera. Esta perspectiva más amplia transforma nuestra manera de pensar sobre los materiales: su origen sigue siendo importante, pero también lo es qué ocurre una vez que la vida útil del edificio llega a su fin.
MTM—Made to Measure diseñado por Herzog & de Meuron para UniFor, dirección creativa de Studio Klass. Imagen cortesía de UniFor
¿Qué permite que un único principio arquitectónico genere resultados tan diversos? La respuesta reside en los sistemas que organizan la arquitectura: la geometría, la proporción, la estructura y la construcción. En conjunto, estos elementos pueden establecer un conjunto de reglas capaces de albergar diferentes programas, contextos y condiciones espaciales, al tiempo que mantienen una identidad coherente. Una cuadrícula estructural, por ejemplo, puede organizar una gran variedad de usos, del mismo modo que un único detalle constructivo puede repetirse en todo un edificio sin generar espacios idénticos. ¿Puede esta misma forma de pensar trasladarse al diseño de mobiliario sin perder su identidad? MTM—Made to Measure, desarrollado por Herzog & de Meuron para UniFor, explora esta interrogante. En lugar de diseñar cada pieza de manera independiente, la colección surge de un único principio estructural que puede extenderse, adaptarse y repetirse en diferentes funciones, manteniendo siempre su coherencia interna.
¿Qué significa el lujo cuando los productos están diseñados para una rápida obsolescencia? Grabado en vivo en la Semana del Diseño de Milán 2026 en colaboración con INDX|GLOBAL, el octavo episodio del podcast Room For Dreams reúne a los/las arquitectos/as Priyanka Mehra, Simran Boparai, Ashmit Singh Alag y Adreesh Chakraborty para analizar la evolución y, a menudo, las contradicciones en la relación entre exclusividad, sostenibilidad y una artesanía con propósito.
El bambú suele ser elogiado antes de ser comprendido. Crece rápidamente, posee una larga historia de culturas constructivas y parece ofrecer a la arquitectura un lenguaje ecológico inmediato. En las fotografías, puede parecer casi evidente por sí mismo: ligero, natural, renovable y ya alineado con un futuro más sostenible. Sin embargo, esta aparente claridad es también lo que dificulta hablar de él con precisión. Una vez que se convierte en un símbolo de responsabilidad ambiental, el material mismo puede llegar a desaparecer detrás de la imagen que proyecta.
Ubicado a orillas del río Sava en Belgrado, Serbia, el terreno de una antigua fábrica de cemento se convirtió en el punto de partida para la 21.ª edición del Concurso para Estudiantes de Arquitectura de Saint-Gobain. El certamen, organizado en colaboración con el World Green Building Council, OneClick LCA, la Ciudad de Belgrado, el Academic Yachting Club Belgrade, el Serbia Green Building Council y la Green & Blue Corridors Association, invitó a los y las estudiantes a imaginar un nuevo Centro de Deportes y Recreación capaz de transformar una ribera industrial en un destino público activo durante todo el año. Más de 200 universidades de 34 países participaron en esta 21.a edición del Concurso para Estudiantes de Arquitectura.