El paradigma de la movilidad pone su foco en el estudio, el diseño y la planificación del movimiento de personas, en vez de hacerlo en los vehículos. Este pasaje del objeto-auto al sujeto-persona- supone una mirada más compleja por lo granular pero también por lo abarcativa, ya que su universo de análisis trasciende al evento concreto del viaje e incorpora los aspectos subjetivos y potenciales que hacen del desplazamiento una práctica social.
Parque Prado, Colombia, por Connatural Arquitectura en el Paisaje. Imagen cortesía de la Unión Internacional de Arquitectos (UIA)
El Día Internacional de la Juventud, que se celebra anualmente el 12 de agosto, se conmemora en 2026 bajo el lema "Diferentes contextos, aspiraciones comunes", destacando los anhelos compartidos de los y las jóvenes en diversas realidades sociales, económicas y geográficas. A pesar de las diferencias en dónde y cómo viven, las personas jóvenes de todo el mundo siguen buscando dignidad, oportunidades, una participación significativa, trabajo decente, educación de calidad y un futuro sostenible. Este día ofrece la oportunidad de reconocer sus contribuciones y, al mismo tiempo, llamar la atención sobre las condiciones y oportunidades que definen sus vidas.
Ante la realidad de que el cambio climático hace que las ciudades sean cada vez menos habitables, la ciudadanía se enfrenta a la opción de abandonar o transformar sus entornos. Los proyectos no construidos compilados en este artículo ofrecen alternativas transformadoras para lograr ciudades más habitables, combinando estrategias de construcción, arquitectura y diseño de paisaje en parques urbanos y espacios intersticiales suburbanos. Como laboratorios ecológicos, incorporan una perspectiva multiespecie en el proceso de diseño y adoptan una concepción del tiempo más adecuada para el desarrollo de los ecosistemas.
A menudo, la arquitectura se evalúa a través de sus formas acabadas; sin embargo, algunas prácticas operan en un registro diferente, uno donde el diseño se despliega a través de las relaciones, el tiempo y el uso, en lugar de limitarse a un único resultado. Para CatalyticAction, la participación no es una actividad social paralela, sino el medio a través del cual los espacios se conciben, se construyen y se sostienen a lo largo del tiempo.
Con sedes en Beirut y Londres, esta oficina ha trabajado en todo Oriente Medio y Europa, desarrollando espacios públicos, escuelas, patios de juego e infraestructuras urbanas cotidianas mediante la colaboración a largo plazo con comunidades locales. Basado en la investigación participativa y en la toma de decisiones colectiva, este enfoque fue reconocido en los ArchDaily's 2025 Next Practices Awards, destacando un modelo de práctica en el que la arquitectura se entiende como un proceso compartido y en evolución, más que como un objeto fijo. En este contexto, el valor arquitectónico se mide por la continuidad, el uso y la apropiación colectiva, y no únicamente a través de la forma.
En nuestras ciudades actuales, la densidad urbana y el encarecimiento del suelo suelen obligar a elegir entre edificios cívicos a gran escala y espacios públicos abiertos. Tradicionalmente, las plazas se concebían como áreas que rodeaban la huella de una edificación; sin embargo, esta estrategia se transformó con la introducción de los pilotis por parte del movimiento modernista de principios del siglo XX. Si bien la intención original era crear una sensación de ligereza que permitiera la circulación y el paso de la luz bajo la estructura, las exigencias contemporáneas de carga sísmica, vías de evacuación de incendios y alta ocupación hacen que las columnas delgadas resulten insuficientes para las necesidades de los proyectos cívicos actuales a gran escala.
Con todo, la búsqueda de la ligereza arquitectónica no es un fenómeno estrictamente contemporáneo. Tras la introducción modernista de los pilotis, diversos proyectos de mediados de siglo comenzaron a experimentar con la ilusión de la suspensión para lograr la transparencia cívica. En 1953, el Congreso Nacional de Honduras en Tegucigalpa, diseñado por Mario Valenzuela, aplicó estos principios a un entorno legislativo. El edificio consta de un hemiciclo sólido elevado sobre una serie de esbeltas columnas. Debido a que el terreno se ubica sobre una terraza al final de una calle en pendiente, el vacío resultante hace mucho más que facilitar la circulación: enmarca las vistas de la ciudad y genera la impresión de que la pesada masa legislativa flota sutilmente sobre el tejido urbano.
El estudio de paisajismo y diseño urbano SLA ha revelado el diseño para el espacio público y el paisaje urbano de la nueva comunidad costera de 39.8 hectáreas de Toronto. El proyecto de paisaje urbano "Ookwemin Minising" se ubica en Port Lands, un distrito industrial y recreativo al sureste del centro de Toronto, que actualmente se encuentra en un proceso de revitalización urbana para transformar la antigua zona industrial en un valle fluvial naturalizado, vecindarios de uso mixto y parques públicos. La transformación general está a cargo de Waterfront Toronto, una corporación sin fines de lucro con financiamiento público fundada en 2001 para supervisar la regeneración del área, como parte de una iniciativa gubernamental más amplia para renaturalizar zonas urbanas e incrementar la densidad habitacional. Se prevé que la reurbanización de Ookwemin Minising se complete por etapas entre 2031 and 2040.
En muchas ciudades latinoamericanas, los barrios periféricos han tenido históricamente un menor acceso a los recursos que hacen que la vida urbana sea algo más que la mera habitabilidad. La vivienda, el transporte y los servicios públicos suelen ser los indicadores habituales de esa brecha. Sin embargo, existe otra disparidad más difícil de cuantificar: la ausencia de espacios donde las personas puedan reunirse, aprender, descansar y participar en la vida colectiva. Ante la inexistencia de dichos espacios, la ciudad no solo falla en la prestación de un servicio, sino que también omite el reconocimiento de una presencia.
En las últimas décadas, un número creciente de proyectos ha intentado abordar directamente esa carencia. En lugar de centrarse únicamente en la infraestructura física, estas iniciativas apuestan por espacios diseñados para fomentar la educación, la cultura, la recreación y la vida comunitaria, integrando a menudo varias de estas funciones en un solo edificio dentro de vecindarios donde, de otro modo, este tipo de espacios serían limitados.
Afiche oficial de la XXV Bienal Panamericana de Arquitectura de Quito – PROHIBIDO NO TOCAR. Línea gráfica y diseño: Samanta Martínez.
La XXV Bienal Panamericana de Arquitectura de Quito – PROHIBIDO NO TOCAR se toma la ciudad con el concurso de Diseño de Pabellones en Espacios Públicos de la ciudad de Quito.
Concéntrico es un laboratorio de innovación urbana que invita a reflexionar sobre la ciudad a través de la arquitectura y el diseño. Desde 2015, ha realizado más de 180 intervenciones en Logroño, España. La nueva temporada 2025/2026 del festival expande este espíritu experimental con tres convocatorias internacionales que ponen en acción las ideas del libro Concéntrico: Laboratorio de Innovación Urbana (Park Books, 2025). A través de estas convocatorias, la organización busca profundizar en tres líneas de investigación —lo efímero, lo ecológico y lo simbólico— para imaginar diferentes formas de habitar la ciudad. Los proyectos ganadores de las convocatorias de esta edición se desarrollarán, construirán como instalaciones urbanas y se presentarán en la exposición durante el festival, que se llevará a cabo en Logroño del 18 al 23 de junio de 2026.
Cada vez se le pide a la arquitectura que haga menos, no más. En entornos marcados por el movimiento constante, el ruido y las expectativas, los espacios que permiten a las personas quedarse, hacer una pausa y estar presentes se han vuelto tan escasos como necesarios. Muchos lugares públicos y semipúblicos están diseñados para mantener a las personas en movimiento, consumiendo o reaccionando, lo que deja poco margen para la permanencia, la observación o el simple hecho de estar sin un motivo aparente.
Frente a este escenario, un número creciente de obras está desviando la atención de la activación para centrarla en la presencia. En lugar de exigir que las personas interactúen o participen, estos espacios crean condiciones que favorecen la permanencia. El confort, la continuidad y la apertura permiten a las personas quedarse sin presiones ni obligaciones, convirtiendo la presencia en una cualidad espacial más que en una actividad.
Los espacios de ocio suelen ser el punto de encuentro donde se cruzan distintas generaciones. Sin programas formales ni roles asignados, permiten a las personas desplazarse, detenerse y permanecer juntas, habitando el espacio cada una a su manera. En un entorno construido cada vez más marcado por la especialización y la segregación, estos ámbitos espaciales compartidos son cada vez menos comunes, lo que otorga a la arquitectura orientada al ocio una relevancia renovada.
Los debates en torno al espacio público han señalado reiteradamente el valor de la apertura y la flexibilidad para sostener la vida colectiva. Al reflexionar sobre cómo las personas leen, habitan y adaptan el espacio, el arquitecto Herman Hertzberger habla de la arquitectura no como un conjunto de instrucciones, sino como un marco de posibilidades: una estructura que invita a la interpretación en lugar de prescribir el comportamiento. Según sus propias palabras, "lo que deberíamos producir en arquitectura es algo parecido a la competencia, a la posibilidad; algo que la gente pueda manejar libremente a su manera". En lugar de intentar forzar la interacción, la arquitectura configura las condiciones que hacen posible el encuentro.
En los últimos años, la comida ha asumido un papel renovado dentro de la arquitectura, no solo como un programa o tipología, sino como una práctica espacial compartida. Más allá de los restaurantes o del diseño de comedores, los espacios de alimentación colectiva se entienden cada vez más como entornos donde coinciden la presencia, el ritual y el tiempo, permitiendo que las personas se reúnan, permanezcan y coexistan. En estos escenarios, el comer no ocurre simplemente dentro del espacio, sino que lo configura de manera activa, transformando temporalmente entornos comunes, prestados o improvisados en lugares de intercambio.
Este cambio es visible en una amplia gama de proyectos construidos, instalaciones y espacios comunitarios que utilizan las comidas compartidas como un medio para reunir a las personas. Iniciativas como Fondo Supper Club plantean el acto de cenar como una plataforma social, utilizando la comida para conectar a artistas, diseñadores/as y comunidades locales a través de la conversación y la colaboración. Asimismo, sit.feast, presentado durante la Semana del Diseño de Milán 2024, abordó la mesa como una instalación espacial donde sentarse y comer en conjunto se convirtió en el medio principal para producir espacio de forma colectiva.
En principio, la creación de un lugar no es una tarea difícil; basta con que las personas se reúnan de manera habitual en un sitio determinado con un propósito o actividad para que un espacio cobre existencia. Esto no desestima el hecho de que un elemento físico deba acompañar este encuentro para que el espacio resulte protector, acogedor y atractivo. Esta idea del espacio que surge a partir de una intención se manifiesta claramente en una de las funciones más antiguas de la sociedad: los mercados de alimentos o productos locales.
Para dar origen a un mercado, el elemento arquitectónico puede ser tan sencillo como una cubierta ligera que albergue a los y las comerciantes y ofrezca un límite tácito al lugar, o bien, tan ingenioso como la reutilización adaptativa de un edificio o sitio existente para albergar nuevas necesidades. Por último, puede tratarse de una estructura temporal y ligera, instalada para ciertos eventos o necesidades específicas y luego desmontada para ser utilizada en otro sitio o con otros fines.
El espacio público suele concebirse como un bien que no pertenece a nadie en particular, de acceso colectivo pero mantenido por las instituciones. Sin embargo, un número creciente de iniciativas está desafiando este supuesto al poner a prueba modelos de gestión compartida y propiedad distribuida. En París, el programa Adoptez un banc introduce un enfoque basado en el patrocinio, que permite a personas y colectivos financiar y asumir temporal y simbólicamente la responsabilidad del mobiliario público histórico sin comprometer su uso colectivo. Por otro lado, en la misma ciudad, los huertos comunitarios que funcionan bajo el marco de Main Verte demuestran un modelo autogestionado, en el que los propietarios públicos y privados conservan la titularidad del suelo mientras delegan el control diario a asociaciones ciudadanas para la producción de alimentos y el uso compartido. En Nueva York, Common Corner representa una tercera vía, basada en la colaboración institucional y el diseño participativo, donde organismos públicos, organizaciones sin fines de lucro, profesionales del diseño y residentes coproducen espacio público en un contexto de vivienda social. En conjunto, estos tres casos sugieren que el cuidado, la autoría y la responsabilidad pueden distribuirse entre la ciudadanía y las instituciones, generando entornos urbanos más resilientes y arraigados localmente.
Mientras que la reutilización adaptativa ha sido cada vez más reconocida como una estrategia arquitectónica vital en todo el mundo, su discurso e implementación en Asia todavía están en expansión—impulsados por una creciente conciencia ecológica y una comprensión cambiante del conocimiento arquitectónico. En lugar de acelerar un modelo desarrollista centrado en la demolición y la nueva construcción, los arquitectos y arquitectas de hoy se enfrentan a un enfoque diferente hacia el entorno construido: tratar la estructura existente como un recurso—un archivo de materiales, organizaciones espaciales e historias informales.
La reutilización adaptativa a menudo se asocia con la preservación de edificios históricos y patrimonio culturalmente significativo. Sin embargo, el vasto campo de estructuras aparentemente 'menos valoradas'—casas abandonadas, viviendas antiguas pero estándar, edificios de oficinas no conformes y vacíos urbanos pasados por alto—se ha convertido en un terreno de experimentación. Estos sitios desafían a arquitectos y diseñadores a reconsiderar los estándares prevalecientes de eficiencia y desarrollo impulsado por el mercado, y a imaginar prácticas espaciales y ecológicas que eviten la continua pérdida de material incorporado y conocimiento cultural inherente a la reconstrucción constante.
El árbol que se fue flotando | Pabellón MEXTRÓPOLI 2025 Autores: Kai Huang y Xueyuan Wang Construcción: Factor Eficiencia Foto: by Jasso
Arquine convoca, desde 1998, un concurso de arquitectura que permite comparar ideas y propuestas en igualdad de condiciones. Como en las últimas ediciones, para el Concurso Arquine No.28 se invita a diseñar, construir y activar un pabellón en el Centro Histórico de la Ciudad de México en el marco del Festival de Arquitectura y Ciudad MEXTRÓPOLI. Los concursantes deberán proyectar una pieza que cumpla con las condiciones que especifican las bases de este concurso en términos de tiempos, costos y características, considerando la capacidad de provocar y atraer a la ciudadanía, lo cual será una parte fundamental para la evaluación de la propuesta.
Grupo Hache se presenta como una organización independiente de amigos y amigas, futuros y jóvenes Arquitectos y Arquitectas, involucrados y comprometidos con la actividad arquitectónica de nuestra ciudad, en esferas que interpelan a la docencia, lo proyectual, la investigación y la difusión, entre otras.