Los paisajes volcánicos hacen que los cambios geológicos resulten inusualmente visibles. La lava se solidifica para dar forma a un nuevo suelo, sobre el cual la vegetación echa raíces lentamente. Las cenizas pueden permanecer en el entorno durante años. En las inmediaciones de los volcanes activos, estos procesos siguen en marcha, condicionando dónde y cómo se construye.
A pesar de ello, estos entornos continúan atrayendo viviendas y refugios. Su aislamiento y su singular topografía suelen ser parte de su atractivo. Edificar en estos sitios implica integrar la vida cotidiana en un territorio que aún es susceptible de transformarse.
Jardín Botánico Guangzhou Yunxi / AECOM + Architectural Design & Research Institute of SCUT + Guangzhou Landscape Architectural Design & Research Institute . Imagen cortesía de AECOM
El rápido crecimiento urbano de México en las últimas décadas ha dejado a muchas ciudades lidiando con barrios fragmentados, altos índices de delincuencia y una grave escasez de espacios públicos de calidad. En muchas zonas urbanas de bajos ingresos, el desarrollo informal se produjo junto a infraestructuras expuestas como canales de drenaje, líneas de ferrocarril y barrancas pronunciadas, dividiendo a las comunidades y creando zonas vacías y peligrosas. Para hacer frente a esta segregación espacial y a la falta de equipamiento cívico, organismos públicos y profesionales de la arquitectura en todo México están interviniendo estas zonas de amortiguamiento abandonadas para construir parques públicos. Al transformar antiguas barreras físicas en corredores peatonales accesibles, estos proyectos vuelven a unir vecindarios separados, restablecen líneas de visión seguras y ofrecen espacios para el encuentro comunitario y la recreación diaria.
Exposición Parlour Gardens en el Jardín Botánico de Barcelona. Junio a octubre de 2026. Imagen cortesía de Marina Cervera
Como parte del programa oficial de Barcelona como Capital Mundial de la Arquitectura UNESCO-UIA, el Jardí Botànic de Barcelona presenta "Parlour Gardens: Dreams from the Rooftop", una muestra de instalaciones cerámicas que propone un viaje a través de la arquitectura del paisaje. Con la curaduría de Marina Cervera (Bienal Internacional de Paisaje de Barcelona, Directora General de NablaBCN), James Hayter (expresidente de la IFLA, Oxigen) y José Luis Cortés (expresidente de la UIA), la exposición conmemora un siglo de la invención en 1926 de los jardinets de saló (jardines de salón), mundos paisajísticos en miniatura de cerámica creados originalmente por Nicolau M. Rubió i Tudurí, Llorenç Artigas y Raoul Dufy. Hasta el 4 de octubre de 2026, las instalaciones de 14 arquitectos/as del paisaje de todo el mundo se distribuirán por el recinto botánico, agrupadas por zonas homoclimáticas para emparejar cada diseño con la flora regional correspondiente.
El Clark Art Institute, una destacada institución de arte ubicada en la región de las Berkshires, al oeste de Massachusetts, Estados Unidos, ha revelado las imágenes del diseño para la ampliación de sus instalaciones actuales. Inaugurada en 1955, la institución funciona tanto como museo de arte como centro de investigación, debate crítico y educación superior en artes visuales. La nueva ala, encargada a Selldorf Architects en octubre de 2024, ampliará el espacio de galerías y de almacenamiento de arte actual, además de conectar el Museum Building con el Manton Research Center, ambos renovados previamente por la misma firma. El nuevo edificio se complementará con un diseño de paisaje a cargo de Reed Hilderbrand, lo que reforzará la experiencia de la arquitectura, el arte y el paisaje circundante de las Berkshires.
En diversos climas y culturas constructivas, numerosos proyectos contemporáneos abordan los métodos tradicionales de edificación desde nuevas perspectivas. Muros de tierra, estructuras de bambú, umbrales sombreados y procesos de autoconstrucción colectiva se están reconsiderando no como meras referencias históricas, sino como herramientas de diseño ante las condiciones que la arquitectura enfrenta hoy y seguirá enfrentando.
En estos proyectos, el conocimiento vernáculo se manifiesta a través de decisiones prácticas: cómo enfriar un edificio sin sistemas mecánicos, cómo construir con lo que está al alcance, cómo facilitar la reparación de una estructura y cómo mantener el saber constructivo dentro de la comunidad que lo utilizará. Las condiciones que hacen necesario este conocimiento no son una promesa del futuro: ya están aquí.
"Para 2050, casi todos los niños y niñas del mundo —cerca de 2.200 millones— estarán expuestos a olas de calor frecuentes". La advertencia de UNICEF suele leerse como un pronóstico de salud pública, pero también representa un desafío para la arquitectura y la forma en que se construyen las ciudades. A medida que el calor extremo se intensifica en Asia, Europa y más allá, el confort térmico no debería reducirse a un simple servicio interior provisto por máquinas. El aire acondicionado se ha convertido en un sistema de soporte vital para muchas ciudades, especialmente en regiones densas, húmedas y en rápido proceso de urbanización. No obstante, depender de él como respuesta predeterminada equivale a tratar el calor como algo que simplemente se puede trasladar a otra parte (generando calor adicional en el proceso): expulsado de los interiores hacia las calles, los callejones de servicio, las redes de energía y la atmósfera. Su expansión incrementa la demanda energética, produce calor residual y refuerza la desigualdad en el acceso al confort.
El calor, sin embargo, no se limita al cuerpo humano. Reorganiza el ecosistema urbano en su totalidad: los árboles luchan contra el suelo compactado y los pavimentos radiantes; las aves y los insectos pierden su hábitat cuando la vegetación se reduce a un elemento decorativo; los sistemas acuáticos se calientan, la vida microbiana se altera y los materiales absorben y liberan calor mucho después del atardecer. El calor no es meramente un problema climático del que se deba huir hacia los interiores. Es un agente urbano que redefine el espacio público, el trabajo, la movilidad, la vegetación, la elección de materiales y las frágiles relaciones entre la vida humana y la no humana.
El estudio de paisajismo y diseño urbano SLA ha revelado el diseño para el espacio público y el paisaje urbano de la nueva comunidad costera de 39.8 hectáreas de Toronto. El proyecto de paisaje urbano "Ookwemin Minising" se ubica en Port Lands, un distrito industrial y recreativo al sureste del centro de Toronto, que actualmente se encuentra en un proceso de revitalización urbana para transformar la antigua zona industrial en un valle fluvial naturalizado, vecindarios de uso mixto y parques públicos. La transformación general está a cargo de Waterfront Toronto, una corporación sin fines de lucro con financiamiento público fundada en 2001 para supervisar la regeneración del área, como parte de una iniciativa gubernamental más amplia para renaturalizar zonas urbanas e incrementar la densidad habitacional. Se prevé que la reurbanización de Ookwemin Minising se complete por etapas entre 2031 and 2040.
Con sede en la Ciudad de México, Estudio Ome, fundado por Susana Rojas Saviñón y Hortense Blanchard, es una práctica de arquitectura y paisaje que trabaja en bosques, terrenos volcánicos, fragmentos urbanos y antiguos sitios industriales. Ganador de los ArchDaily 2025 Next Practices Awards, el estudio desarrolla proyectos a través de la observación constante de las condiciones ecológicas y territoriales, donde las decisiones de diseño surgen directamente del comportamiento del suelo, el agua, la vegetación y la tierra.
Cada proyecto comienza con encuentros repetidos. El primer acercamiento al terreno se realiza a través del caminar y la observación prolongada, permitiendo que los patrones de drenaje, la erosión y los cambios estacionales se vuelvan legibles antes de que ocurra cualquier medición formal. Estas visitas constituyen la base para interpretar tanto las capas visibles como las subterráneas: la hidrología y las transformaciones históricas que continúan ejerciendo fuerza sobre la superficie.
Studio NEiDA opera en la intersección de la práctica arquitectónica, la investigación y el trabajo curatorial, con un enfoque constante en cómo los edificios surgen de las condiciones materiales y culturales de un lugar. En lugar de tratar la materialidad como un lenguaje de acabado, el estudio la define como el inicio de una narrativa arquitectónica: a partir de lo disponible a nivel local, analizan qué saber artesanal existe en el territorio y cómo esos recursos y habilidades sitúan al proyecto dentro de un linaje arquitectónico. Este enfoque pone en primer plano las limitaciones y posibilidades como fuerzas productivas, posicionando el diseño como un proceso iterativo que alinea la intención espacial con las realidades de la cultura constructiva y la inteligencia vernácula.
A lo largo de su obra, los intereses de NEiDA van más allá de la forma para adentrarse en los contextos sociopolíticos y climáticos que definen cómo se construye y se habita la arquitectura. El estudio enfatiza el aprendizaje a partir de prácticas constructivas sin autoría, vernáculas e informales como un modo de establecer una gramática común para la intervención; asimismo, describen la continuidad entre el interior y el exterior no como una preferencia estilística, sino como una respuesta a la vida local y a las lógicas de ventilación, donde los espacios al aire libre pueden estar tan definidos espacialmente y ser tan centrales programáticamente como los interiores. La colaboración, bajo este esquema, no es un elemento secundario: el estudio destaca el intercambio en obra con los/las artesanos/as y constructores/as como una metodología fundamental, donde los proyectos evolucionan a través de la inteligencia colectiva y una comunicación adaptativa.
En 1982, en una conferencia sobre construcción de tierra en Tucson, Arizona, una presentación inusual desafió todo lo que los arquitectos/as pensaban saber sobre los recursos rurales. En lugar de centrarse en técnicas de construcción, el presentador, el arquitecto Pliny Fisk III, desplegó una serie de mapas dibujados a mano que revelaron algo extraordinario: Texas rural no era escaso en recursos, como sugiere la sabiduría convencional, sino rico en materiales más allá de la imaginación. Los mapas mostraban ceniza volcánica perfecta para concreto ligero, depósitos de caliche que se extendían a través de vastos territorios y bosques de mezquite que podrían suministrar tanto pisos de madera dura como aislamiento. La revelación redefinió las nociones predominantes de valor en la arquitectura.
Integrar elementos naturales en el diseño arquitectónico ha sido durante mucho tiempo una búsqueda fundamental para crear entornos cómodos y sostenibles que mejoran tanto el bienestar individual como la relación entre los edificios y su contexto circundante. En áreas con paisajes vastos, incorporar elementos naturales es esencial para conectar la arquitectura con su sitio. Por el contrario, en entornos urbanos densos dominados por estructuras construidas, introducir áreas verdes se vuelve cada vez más vital, reintroduciendo la naturaleza en la llamada "jungla de concreto."
Sin embargo, más allá de las características paisajísticas convencionales—como fuentes de agua, muros verdes, jardines o patios—los arquitectos y arquitectas están redefiniendo lo que significa construir con la naturaleza. El enfoque se ha desplazado hacia una integración profunda de la arquitectura con su entorno natural, creando experiencias espaciales inmersivas que difuminan los límites entre lo construido y lo orgánico - de alguna manera, "domando" la naturaleza. Cuando se ejecutan con éxito, estos diseños van más allá de fomentar el bienestar o promover un estilo de vida saludable; evocan una profunda sensación de tranquilidad, poder y armonía, transformando la manera en que percibimos y habitamos el espacio.
La arquitectura educativa a nivel global está atravesando una transformación significativa, alejándose de diseños estáticos y rígidos hacia entornos más dinámicos, interactivos y orientados a la naturaleza. A medida que las ciudades se vuelven más densas y la disponibilidad de terreno disminuye, los profesionales de la arquitectura están reimaginando las escuelas no solo como lugares de aprendizaje, sino como ecosistemas donde los niños/as pueden crecer de manera integral. Un elemento clave en este cambio es la integración del diseño paisajístico y topográfico, que permite a las escuelas trascender los límites tradicionales, combinando educación con juego, exploración y conexión con la naturaleza. Estos diseños buscan crear espacios atractivos que desafíen a los niños a interactuar físicamente y emocionalmente con su entorno, fomentando la creatividad, la independencia y el bienestar. Al superponer elementos naturales como montículos, jardines, terrazas y estructuras de juego en los planos arquitectónicos, los espacios educativos están siendo transformados en paisajes vibrantes y multidimensionales que fomentan el movimiento, la imaginación y el descubrimiento.
En una búsqueda por aumentar y atraer nuevas experiencias naturales a los centros de las ciudades, el diseño, la planificación y la revitalización de ciertos espacios urbanos acompaña una serie de estrategias que plantean mejorar la calidad de vida de sus habitantes y mantener una conexión con la naturaleza arraigada con el paisaje local. A través de soluciones técnicas de tratamiento de aguas residuales y drenaje de aguas pluviales, mejoras en la accesibilidad, incorporación de actividades recreativas e introducción de vegetación nativa y demás, numerosos parques, plazas y jardines se integran en los tejidos urbanos y rurales buscando filtrar la contaminación y purificar el aire, abordar problemáticas sociales y promover experiencias que fomenten las relaciones entre la naturaleza, la biodiversidad y la sociedad.
Las antiguas civilizaciones indias alguna vez prosperaron a lo largo de las orillas de los muchos ríos del país, solidificando una conexión entre el agua y la cultura que perdura hasta el presente. Los ríos han sido parte integral de las diversas comunidades de India, sirviendo como recursos esenciales para la vida diaria y la práctica espiritual. Históricamente, estos cuerpos de agua experimentaron un arraigado sentido de custodia; siendo cuidados colectivamente por las comunidades que dependían de ellos. Hoy en día, la responsabilidad por los ríos se transfiere entre las manos de múltiples partes interesadas, lo que exige un esfuerzo conjunto que reconozca su significado cultural.
El Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) ha anunciado a los finalistas para el Premio Europeo del Espacio Público Urbano 2024. Seleccionados entre un total de 297 proyectos correspondientes a 35 países europeos, la edición 2024 ha nominado a 5 finalistas en la categoría General, promoviendo espacios públicos de calidad en todo el territorio europeo, y 5 en la categoría Frentes Marítimos, abordando las vulnerabilidades climáticas de las ciudades costeras. El Premio Europeo del Espacio Público Urbano se trata de una competencia bienal honorífica que tiene como objetivo destacar las mejores prácticas e innovaciones en la creación, transformación y recuperación de espacios públicos en ciudades europeas.
Siendo la primera edición en incluir una categoría dedicada a Frentes Marítimos, los premios de este año reconocen la importancia y los desafíos particulares enfrentados por las ciudades costeras. Esto se alinea con la Regata Cultural, un programa de actividades que se desarrolla paralelamente a la competencia de vela de la Copa América en Barcelona. Para esta edición, el Jurado Internacional estuvo presidido por la arquitecta urbanista, paisajista y diseñadora industrial Beth Galí, y estuvo compuesto por Sonia Curnier, Fabrizio Gallanti, Žaklina Gligorijević, Beate Hølmebakk, Manon Mollard, Francesco Musco, y Lluís Ortega. Los ganadores del 12º Premio Europeo del Espacio Público Urbano serán anunciados durante una ceremonia en el CCCB el 29 de octubre de 2024.
Taller Frida Escobedo ha presentado un nuevo proyecto residencial que tomará forma en Brooklyn, Nueva York. El proyecto en Boerum Hill - Bergen, tiene como objetivo convertirse en una adición contextual al vecindario, adaptando su materialidad y escala al contexto circundante. Los desarrolladores, Avdoo & Partners, también contrataron a Workstead para el diseño interior, DXA para la planificación maestra, y DXA y Patrick Cullina para el diseño del paisaje. El proyecto está programado para completarse en 2025.