
En un momento en que los/las arquitectos/as de todo el mundo están reexplorando la construcción con tierra, reevaluando las tecnologías vernáculas y forjando conexiones viscerales entre las comunidades y la tierra bajo sus pies, otros/as esbozan hábitats para la Luna y diseñan los entornos construidos de una colonia marciana. Oficinas de arquitectura, ingenieros/as y agencias espaciales están invirtiendo un serio esfuerzo intelectual en estructuras que tendrían que levantarse desde cero en otro mundo. Dos impulsos —uno que regresa a la tierra, el otro que busca alcanzar las estrellas— se desarrollan simultáneamente dentro de la misma disciplina. Y la tensión entre ambos plantea una pregunta incómoda: ¿de qué, exactamente, estamos intentando escapar?































