
Ante la creciente inestabilidad económica, política y climática, el Premio OBEL 2026 destaca la necesidad de enfoques arquitectónicos que replanteen las infraestructuras tanto existentes como emergentes. El título de esta edición es "Systems' Hack" (Hackeo de sistemas), donde los "sistemas" se entienden como mecanismos interrelacionados regulados por normas compartidas, y el "hackeo" se define como una intervención estratégica que busca alterar el funcionamiento de dichos mecanismos. En este marco, la Fundación OBEL ha anunciado al Modelo de Vivienda Social Balear como ganador del premio de este año, al tiempo que anuncia un nuevo ciclo en 2027 bajo la misma temática. El Modelo de Vivienda Social Balear es reconocido por "transformar el papel de la administración de la vivienda social en las Islas Baleares entre 2019 y 2023", proponiendo nuevos enfoques en respuesta a una grave escasez de vivienda y a un parque público de viviendas de alquiler críticamente limitado en España.

El Modelo de Vivienda Social Balear fue impulsado por una colaboración entre Cris Ballester Parets, en la antigua dirección general del IBAVI (Instituto Balear de la Vivienda) del gobierno balear, y Carles Oliver Barceló, al frente del departamento técnico del IBAVI. Este equipo desarrolló el proyecto como un nuevo modelo para incrementar la oferta de vivienda pública a gran escala y con rapidez, sin perder calidad arquitectónica, ambiental ni social. El modelo completa un ciclo constructivo y residencial integral, replanteando cómo se puede encargar, licitar, diseñar, construir y habitar la vivienda pública para comunidades vulnerables. Ofrece un enfoque sistémico de la vivienda pública que trasciende un material, lenguaje arquitectónico o técnica constructiva específicos, entrelazando respuestas a desafíos reales de carácter social, ambiental y económico.


En colaboración con diversas firmas de arquitectura y especialistas externos, desarrollaron un ecosistema de investigación y un portafolio significativo de proyectos de vivienda social construidos. Los diseños integran materiales locales, prácticas de construcción circular, diseño adaptado al clima y nuevos enfoques para la contratación pública y la entrega de proyectos. Según la Fundación OBEL, la trascendencia de este modelo habitacional radica "en la forma en que conecta las políticas públicas, la experimentación arquitectónica, la responsabilidad ambiental, la capacidad productiva local y la entrega de viviendas dignas como partes de un mismo sistema". El jurado, integrado por Nathalie de Vries, Sumayya Vally, Aric Chen, Anne Marie Galmstrup, y Manuel y Francisco Aires Mateus, destacó el proyecto por emplear la administración pública como un espacio de experimentación y por utilizar la contratación, inversión y gestión públicas como herramientas para el cambio sistémico.
Lo que hace extraordinario al Modelo de Vivienda Social Balear es que la innovación arquitectónica no solo se encuentra en el diseño y la elección de materiales, sino también en la contratación, las políticas y los procesos. La escasez de vivienda pública no es exclusiva de las Islas Baleares; la misma presión estructural se vive en ciudades y regiones de todo el mundo. Lo que ofrece este modelo es un marco de trabajo que las instituciones públicas pueden adaptar a su propio contexto, además de una prueba de que la propia administración pública puede convertirse en un verdadero motor de cambio. — Nathalie de Vries, presidencia del jurado del Premio OBEL

El Modelo de Vivienda Social Balear replantea el diseño y la entrega de la vivienda pública a través de seis cambios interconectados. En primer lugar, transita de las cadenas de suministro globales hacia los recursos territoriales, utilizando un "Mapa de Recursos" para priorizar los materiales locales, el clima y la capacidad industrial y humana. Estos elementos se evalúan según su impacto de carbono, disponibilidad, rendimiento, costo y escalabilidad, logrando que la vivienda fortalezca la industria local en lugar de depender de sistemas globales estandarizados. En segundo lugar, pasa de actuar como cliente pasivo a ser un agente promotor público activo; para ello, la administración desarrolla capacidades técnicas internas, rediseña las contrataciones y los concursos, y coordina la innovación entre proyectos, en lugar de limitarse a encargar el diseño más económico que cumpla con la normativa mediante procesos de licitación rígidos.


En tercer lugar, pasa de la dependencia mecánica a una arquitectura adaptada al clima, empleando estrategias pasivas como la orientación, la inercia térmica, la ventilación cruzada, la protección solar y los espacios climáticos intermedios para reducir las emisiones y los costos energéticos de los hogares, abordando de manera simultánea la vulnerabilidad ambiental y social. En cuarto lugar, pasa del "modelo dormitorio" a la casa democrática, diseñando espacios flexibles y no jerárquicos que se adaptan a las configuraciones cambiantes de los hogares a lo largo del tiempo. En quinto lugar, transita de la entrega a corto plazo al valor público permanente, abandonando el modelo tradicional español de VPO (Vivienda de Protección Oficial), en el que las unidades subsidiadas se construían para la venta privada, a favor de viviendas públicas de alquiler que permanecen definitivamente en manos públicas. Finalmente, pasa de proyectos aislados a un sistema de aprendizaje colectivo, con un equipo interno que realiza el seguimiento de materiales, costos y rendimiento en todo el programa, de modo que las lecciones, aciertos y errores se capitalicen para guiar futuros proyectos.
Quienes crearon el proyecto, Cris Ballester y Carles Oliver, se comprometieron a destinar parte de los fondos del premio a expandir el alcance internacional del Modelo de Vivienda Social Balear. Carles Oliver renunció a su parte personal para apoyar iniciativas de vivienda de emergencia en las Islas Baleares. Por otra parte, tras este ciclo de premios, el jurado de la Fundación OBEL decidió extender la temática "Systems' Hack" hasta 2027, con el fin de seguir explorando cómo la arquitectura puede transformar las estructuras existentes y actuar allí donde estas han fallado por completo. Por primera vez, el jurado ampliará su enfoque anual para reconocer otra iniciativa en la primavera de 2027, convocando a proyectos que demuestren la capacidad de la arquitectura para interactuar con los sistemas a diferentes escalas y mediante diversas formas de intervención.
Este artículo fue escrito por Antonia Piñeiro. La traducción fue realizada mediante IA.



























