
La arquitectura es, ante todo, una realidad material. Los materiales que nos rodean son el resultado de una cadena de consideraciones constructivas, económicas, estéticas y, en los ejemplos más contemporáneos, ambientales. Las decisiones están moldeadas por la tecnología disponible, las técnicas viables, las expectativas temporales y los marcos regulatorios. Para hacer frente a las presiones sobre nuestro entorno construido, estas condiciones multidimensionales deben transformarse mediante lo que llamamos innovación: la creación tangible de nuevos productos y estrategias con capacidad para resolver problemas. La materia es el término general para la sustancia física que tiene masa y ocupa espacio. Cuando se le otorga un tipo, forma o aplicación útil específica, se convierte en material. Por lo tanto, la transformación de la materia requiere ir más allá del reciclaje y la reutilización: implica combinar la materia existente para crear nuevos materiales que abran nuevas posibilidades para la construcción. Las investigaciones que se presentan a continuación sugieren que no es necesario demonizar los materiales existentes, siempre que exista esta capacidad de innovación.































