"Para 2050, casi todos los niños y niñas del mundo —cerca de 2.200 millones— estarán expuestos a olas de calor frecuentes". La advertencia de UNICEF suele leerse como un pronóstico de salud pública, pero también representa un desafío para la arquitectura y la forma en que se construyen las ciudades. A medida que el calor extremo se intensifica en Asia, Europa y más allá, el confort térmico no debería reducirse a un simple servicio interior provisto por máquinas. El aire acondicionado se ha convertido en un sistema de soporte vital para muchas ciudades, especialmente en regiones densas, húmedas y en rápido proceso de urbanización. No obstante, depender de él como respuesta predeterminada equivale a tratar el calor como algo que simplemente se puede trasladar a otra parte (generando calor adicional en el proceso): expulsado de los interiores hacia las calles, los callejones de servicio, las redes de energía y la atmósfera. Su expansión incrementa la demanda energética, produce calor residual y refuerza la desigualdad en el acceso al confort.
El calor, sin embargo, no se limita al cuerpo humano. Reorganiza el ecosistema urbano en su totalidad: los árboles luchan contra el suelo compactado y los pavimentos radiantes; las aves y los insectos pierden su hábitat cuando la vegetación se reduce a un elemento decorativo; los sistemas acuáticos se calientan, la vida microbiana se altera y los materiales absorben y liberan calor mucho después del atardecer. El calor no es meramente un problema climático del que se deba huir hacia los interiores. Es un agente urbano que redefine el espacio público, el trabajo, la movilidad, la vegetación, la elección de materiales y las frágiles relaciones entre la vida humana y la no humana.
Desde sistemas de revestimiento acústico y térmico hasta unidades de mampostería y textiles fabricados a partir de residuos agrícolas, la experimentación con materiales de origen biológico sigue impulsando soluciones sostenibles para la industria de la construcción. Ante la urgente necesidad de replantear cómo concebimos e interactuamos con los materiales que dan forma al entorno construido, profesionales, investigadores/as y docentes abordan diferentes escalas de diseño y fases de proyecto, reconociendo la importancia de reducir las emisiones de carbono y el impacto ambiental de la industria. En colaboración con el Proyecto Bagaceira, el prototipo de panel acústico y térmico Sugarcrete®, desarrollado por la Universidad de East London (UEL), demuestra cómo el diseño bajo en carbono puede transformar los residuos agrícolas en materiales de construcción de alto rendimiento.
Del tablero de dibujo a la pantalla de la computadora, la digitalización de planos y documentación marcó la primera fase de la transformación digital en las firmas de arquitectura. La segunda introdujo el BIM, conectando la información de los proyectos a través de plataformas en la nube y flujos de trabajo colaborativos. Hoy en día, emerge una nueva fase, definida por la inteligencia artificial, la automatización y ecosistemas de software más especializados. La paradoja radica en que, mientras las fases anteriores estuvieron dominadas por un número reducido de herramientas, el panorama actual ofrece una abundancia de soluciones altamente especializadas, impulsadas por IA y a menudo redundantes, que compiten por captar la atención. Si bien adquirir software nuevo suele ser la parte más sencilla de la transformación digital, el verdadero desafío consiste en modificar los flujos de trabajo y los comportamientos establecidos; razón por la cual a muchas herramientas nuevas les cuesta lograr una adopción duradera.
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Restauración del Río Meishe: Transformando el gris en verde, China, de Turenscape. Imagen cortesía de la Unión Internacional de Arquitectos (UIA)
El Centro de Exposiciones y Artes Escénicas de Songshan Lake, diseñado por ZHA en colaboración con el Instituto de Diseño Arquitectónico de Pekín, es una nueva instalación cultural y deportiva en la ciudad de Dongguan, China. Se ubica en la Zona de Desarrollo Industrial de Alta Tecnología de la ciudad, un polo de innovación tecnológica y científica fundado en 2001 como centro de investigación, desarrollo y manufactura de alta tecnología. Con una superficie total de 45.000 metros cuadrados, el nuevo centro cultural fue diseñado para convertirse en un anclaje cívico y cultural para la Gran Área de la Bahía de Guangdong-Hong Kong-Macao (GBA). La construcción de este edificio ribereño comenzó en 2021, y el complejo fue inaugurado oficialmente el 30 de marzo de 2026.
La cocina ha evolucionado de ser un espacio netamente funcional a convertirse en un entorno compartido y el corazón de muchos hogares. Al servir como escenario para los rituales cotidianos de innumerables familias —e incluso para prácticas colectivas en la vida urbana—, la comida une a las personas, lo que hace que el diseño de espacios capaces de responder a estas necesidades sea fundamental para la vida diaria. Más allá de las diversas distribuciones, estéticas y configuraciones de las cocinas, la integración de electrodomésticos y equipamiento juega un papel clave al dar soporte al almacenamiento, la conservación y el uso diario que exige la cocina. Desde tecnologías innovadoras hasta materiales avanzados, estos elementos dan forma a espacios de cocina contemporáneos que reúnen costumbres y culturas de diversos orígenes.
Lorcan O'Herlihy, el arquitecto y educador de origen irlandés que fundó la firma Lorcan O'Herlihy Architects (LOHA) con sede en Los Ángeles, falleció a los 66 años. Su muerte fue confirmada por el estudio el 14 de junio de 2026. A lo largo de una trayectoria de más de tres décadas, O'Herlihy destacó por impulsar una práctica arquitectónica centrada en la vivienda, el urbanismo y el compromiso social, contribuyendo a definir el debate en torno a la densidad, la asequibilidad y el rol cívico del diseño en las ciudades contemporáneas.
El 29 de junio se llevará a cabo en Barcelona una mesa de debate colectiva titulada "Beyond Recognition: Exploring the Role of Architectural Awards" (Más allá del reconocimiento: explorando el rol de los premios de arquitectura), en el marco del Congreso Mundial de Arquitectos/as de la UIA 2026. El debate parte de la convicción de que, en el contexto actual de crecientes desafíos globales, el papel de los premios de arquitectura debe evolucionar. El evento da continuidad a la conversación iniciada durante la Bienal de Arquitectura de Venecia 2025, donde se cuestionó la relevancia de los galardones, abriendo el camino para un nuevo diálogo sobre cómo los premios de arquitectura pueden contribuir a dar forma a la práctica, las instituciones y el discurso público. Las sesiones de discusión son convocadas por representantes de importantes premios internacionales: el Premio de Arquitectura Aga Khan, el Premio de Arquitectura Ammodo, los EUmies Awards, los Holcim Foundation Awards, el Mies Crown Hall Americas Prize y el OBEL Award, a quienes se sumarán destacadas figuras del campo de la arquitectura y el diseño.
La arquitectura contemporánea ha aprendido a celebrar la materia viva. Paneles de micelio, sistemas de algas, muros vivos; hoy en día se da la bienvenida a la vida en los edificios, presentándola como innovación. Sin embargo, la misma disciplina que celebra estos organismos trata al moho como contaminación. Ambos procesos son biológicos. Ambos responden a la humedad, la temperatura y las condiciones de los materiales. La diferencia no es científica, sino que radica en qué formas de vida está dispuesta a aceptar la arquitectura y cuáles prefiere eliminar.
El moho no se limita a edificios abandonados o a interiores con un mantenimiento deficiente. Aparece en hogares, escuelas, oficinas, estructuras históricas y obras nuevas, en diversos climas y contextos. Esto hace que resulte difícil ignorarlo como un problema menor o aislado. Si el moho regresa constantemente, ¿qué nos está diciendo sobre los entornos que crean los edificios?
Es una tarde de verano y la nave de la Sagrada Família está saturada de colores cálidos. Haces de luz ámbar y carmesí barren el suelo de piedra, se desplazan cuando una nube pasa sobre Barcelona y luego vuelven a intensificarse. A su alrededor, quienes la visitan disminuyen el paso sin darse cuenta. Algunos levantan sus teléfonos, no para capturar la arquitectura, sino para adentrarse en la luz misma, posicionándose en un destello naranja o dorado como si los colores fueran algo que se pudiera vestir.
Sin saberlo, están haciendo exactamente lo que Gaudí pretendía: entregarse, aunque sea por un instante, a la sensación de dejarse bañar por algo más grande que uno mismo.
Producido a escala industrial desde el siglo XIX, el acero ha transformado profundamente la manera en que construimos. El hierro, refinado mediante procesos metalúrgicos controlados, ha dado origen a un material capaz de combinar resistencia mecánica, ligereza relativa y precisión constructiva, haciendo posibles algunos de los mayores hitos de la ingeniería y la arquitectura modernas. Desde rascacielos y puentes hasta fachadas, cubiertas y sistemas industrializados, pocos materiales han tenido un impacto tan significativo en la configuración del entorno construido.
No obstante, la calidad de un material no puede medirse únicamente por su rendimiento estructural inicial o su aspecto al momento de la entrega. Si bien los edificios suelen evaluarse al finalizar la obra, su verdadero desempeño solo se revela con el paso del tiempo. Las fotografías registran fachadas impecables, superficies recién instaladas y espacios listos para su uso. Las décadas posteriores, en cambio, exponen estas construcciones a la radiación solar, la lluvia, la humedad, la salinidad, la contaminación atmosférica y las variaciones térmicas. Es en este contacto continuo con el medio ambiente donde las decisiones materiales se ponen verdaderamente a prueba.
Heatherwick Studio y SPPARC han presentado la primera fase de la transformación de Olympia, un histórico complejo de exposiciones en el oeste de Londres, que se convertirá en un destino cultural de uso mixto. Inaugurado originalmente en 1886, este hito victoriano está siendo objeto de una reurbanización a gran escala que busca reconectar el terreno de 14 acres (5.6 hectáreas) con la ciudad circundante a través de nuevos espacios públicos, recintos culturales, programas de hospitalidad e instalaciones comerciales. La inauguración está marcada por la finalización de una nueva cubierta pública, que introduce una circulación peatonal elevada y sirve como puerta de acceso al plan maestro general, al tiempo que encuadra nuevas vistas hacia la histórica silueta de cubiertas de Olympia. La intervención forma parte de un plan maestro más amplio que se implementará a lo largo de 2026 y 2027.
Shamballa: Laboratorio para la vida sostenible. Ítaca, 2026. Imagen cortesía de WASP
Shamballa, un laboratorio al aire libre y centro de investigación de 8 hectáreas dedicado a la vida sostenible y a la impresión 3D arquitectónica avanzada, se inauguró el 8 de junio de 2026 en las colinas de la región de Emilia-Romaña, en el norte de Italia. El proyecto es una colaboración entre WASP, una empresa de tecnología de impresión 3D, y Olfattiva, una compañía de aromaterapia y perfumería botánica. El complejo alberga un laboratorio maker, un jardín botánico medicinal e "Itaca", una granja autosuficiente construida mediante impresión 3D. El edificio se diseñó como un modelo para la construcción impresa en 3D, representando una estructura certificada y replicable. Las áreas al aire libre albergan centros de investigación y desarrollo, formando un "ecosistema" experimental para concebir nuevas ideas en bioconstrucción y vida sostenible, junto con huertos automatizados, sistemas de recolección de agua de lluvia e iniciativas enfocadas en microeconomías circulares.
Cuando pensamos en las fachadas, rara vez las imaginamos como hábitats. Las vemos como los elementos que separan el interior del exterior, regulan la temperatura, reducen el ruido y protegen a los edificios de las condiciones externas. Si bien le otorgan a la arquitectura su lenguaje visual, también se espera que mantengan el mundo exterior a distancia. Al hacerlo, a menudo se las ha entendido como barreras: superficies que definen dónde comienza el confort humano y dónde debe permanecer el medio ambiente.
Sin embargo, el exterior de un edificio nunca está vacío. Durante siglos, la arquitectura ha generado, de manera involuntaria, oportunidades para otras formas de vida. Las aves anidaban bajo las tejas, los insectos ocupaban las grietas de los muros de mampostería, y el musgo o las plantas echaban raíces en repisas, canaletas y superficies de piedra rugosa. Aunque estas condiciones rara vez se diseñaron pensando en otras especies, crearon pequeñas oportunidades para que la vida se abriera paso en ellas.
Un bloque de viviendas en Nuevo Belgrado parece ordenado desde la distancia. Las losas de concreto se repiten con una consistencia disciplinada, las ventanas se alinean en cuadrículas medidas y los balcones se apilan con la confianza de un sistema seguro de sí mismo. No obstante, la cercanía altera esta interpretación. Un balcón aparece cerrado con acristalamiento de aluminio, otro suavizado por un sombreado improvisado. El aislamiento engrosa parte de una fachada, mientras que la ropa tendida enmarca otro extremo como si se tratara de un estudio de elevación accidental. El distrito todavía se lee como algo planificado, aunque la ocupación ha hecho que su orden sea menos uniforme. Dentro de ese orden, la repetición se ha ido reescribiendo paulatinamente a través de la ocupación.
Durante la última década, la definición de los espacios para las artes escénicas ha cambiado notablemente. Lejos de ser destinos con un propósito único, hoy se espera que los centros culturales funcionen como ecosistemas flexibles, capaces de generar ingresos y de centrarse en la comunidad. Esta evolución ha desafiado a arquitectos/as, operadores/as y propietarios/as a replantearse no solo cómo se diseñan estos recintos, sino también cómo funcionan a lo largo del tiempo.
A diferencia de muchas otras actividades que hoy en día se desarrollan por completo en entornos digitales, el resultado final del trabajo en la industria de la arquitectura, la ingeniería y la construcción no se queda en una pantalla. Los archivos se convierten en edificios, los modelos se transforman en estructuras y las decisiones tomadas durante el proceso de diseño terminan por dar forma a calles, barrios y ciudades enteras. Un edificio suele durar décadas, a veces siglos, y el impacto de las decisiones tomadas durante su desarrollo se extiende mucho más allá del momento de la entrega, influyendo en la vida cotidiana de miles de personas.
El proyecto de ampliación de la Fondation Beyeler con Atelier Peter Zumthor, nuevo edificio del museo, vista desde el parque Iselin-Weber. Imagen cortesía de Atelier Peter Zumthor
La Fondation Beyeler en Riehen, cerca de Basilea, comenzará a abrir su campus ampliado al público este otoño, y se prevé que el conjunto completo esté accesible en enero de 2027. El proyecto reúne el edificio del museo, diseñado por Renzo Piano Building Workshop e inaugurado en 1997, con una serie de nuevas adiciones a cargo de Peter Zumthor, además de varias estructuras históricas reutilizadas. A través de la ampliación, la institución incrementa su capacidad de exhibición al mismo tiempo que extiende sus terrenos para incorporar un espacio paisajístico público más amplio. Este desarrollo representa una nueva fase para la Fondation Beyeler, consolidando su enfoque en la relación entre el arte, la arquitectura y la naturaleza.
BIG–Bjarke Ingels Group fue seleccionado para diseñar el campus de una nueva universidad de STEM en Arkansas, Estados Unidos, en un terreno ubicado cerca del centro de Bentonville, que anteriormente albergaba las oficinas centrales de Walmart. El proyecto consta de tres edificios que ocupan dos manzanas de la ciudad y fue diseñado en colaboración con Polk Stanley Wilcox Architects, que actuará como la firma de arquitectura de registro. El campus abarca aproximadamente 39,200 metros cuadrados (alrededor de 422,000 pies cuadrados), e incluye áreas verdes, plazas públicas, un edificio académico, un makerspace y una residencia estudiantil. Aunque el proyecto fue presentado recientemente, la universidad planea recibir a su primera generación de estudiantes en 2029.
El contexto de la guerra actual define el lugar de Ucrania en la conciencia internacional. No obstante, la arquitectura suele trascender la duración de una vida humana, por lo que puede convertirse en una herramienta para imaginar el futuro. La práctica del diseño arquitectónico —ya sea especulativa, conceptual o práctica— funciona como un medio para materializar formas de vida y de interacción que van más allá de nuestras realidades actuales. En esta selección de proyectos conceptuales enviados por los/las lectores/as de ArchDaily, se aprecian estrategias materiales, espaciales y simbólicas que buscan dar respuesta a las coyunturas contemporáneas en los sectores residencial, educativo y comercial.
Dado que la línea de conflicto se ha mantenido relativamente estática desde finales de 2023, las ciudades ucranianas siguen siendo escenario de nuevos proyectos de desarrollo urbano y arquitectónico. En este artículo, reunimos una selección de proyectos no construidos en las ciudades de Vinnytsia, Lviv y Kyiv. La selección abarca propuestas residenciales, comerciales y de usos mixtos, además de un complejo educativo. Asimismo, se diseñaron dos proyectos residenciales como prototipos sin una ubicación específica, concebidos como una respuesta potencial ante la pérdida de infraestructura y la inestabilidad en la región.
Sunlight House / HEIN-TROY Architects. Imagen cortesía de VELUX
¿Puede la arquitectura moldear el confort antes de que intervengan los sistemas mecánicos? Dado que los edificios representan casi el 40% del consumo energético mundial y las personas pasan cerca del 90% de su tiempo en interiores, el desempeño térmico se ha convertido en una de las preocupaciones más urgentes de la arquitectura. Sin embargo, a pesar de que suele asociarse con los valores de aislamiento, las calificaciones energéticas o los sistemas mecánicos, el desempeño térmico comienza con decisiones espaciales que se toman mucho antes de incorporar el equipamiento técnico. La orientación, el flujo de aire, la luz natural y la ubicación de las aberturas influyen en cómo un edificio absorbe, conserva y libera calor a lo largo del día.
El desempeño térmico no solo consiste en reducir la demanda de energía, sino también en mantener condiciones interiores confortables en respuesta al clima. Estrechamente vinculado al confort térmico —la manera en que las personas que habitan los espacios experimentan la temperatura, el flujo de aire, la humedad y el calor radiante—, influye tanto en la salud, el bienestar y la productividad como en la eficiencia operativa. Diversas investigaciones sugieren que los ambientes interiores saludables pueden mejorar la capacidad de aprendizaje y la productividad hasta en un 15%, lo que refuerza la creciente relación entre el desempeño ambiental, la resiliencia y la calidad espacial.
El estudio Practice for Architecture and Urbanism (PAU), en colaboración con HNTB y HOK, ha sido seleccionado como el equipo de diseño para la remodelación de Penn Station en Nueva York. El proyecto forma parte de un esfuerzo continuo por reorganizar y ampliar uno de los centros de transporte ferroviario más transitados de Norteamérica, con el objetivo de mejorar la circulación de los/as pasajeros/as, aumentar la capacidad y modernizar la infraestructura existente de la estación. Los trabajos de diseño y desarrollo están actualmente en curso, y se prevé que la construcción comience en 2027. Ubicada en el Midtown de Manhattan, Penn Station ocupa el sitio de la Pennsylvania Station original, diseñada por McKim, Mead & White y completada en 1910.
Al abarcar una amplia variedad de temas, las noticias principales de esta semana han reflejado el vasto alcance de la práctica de la arquitectura: su potencial para responder a la crisis climática, la construcción y renovación de infraestructura cultural en todo el mundo, y eventos que promueven la reflexión disciplinar contemporánea. Esto no excluye los cuestionamientos sobre la contradicción entre las habilidades técnicas y creativas que exige la disciplina y el papel que ha pasado a ocupar en el mercado actual. Junto a estas reflexiones, esta semana destacamos proyectos que refuerzan la importancia cultural de la arquitectura para preservar el conocimiento, albergar el entretenimiento colectivo y propiciar nuevas formas de vida: un museo del cómic en Taiwán, un club de membresía para familias en Londres y la renovación de un emblemático estadio en Riad.