
Como parte de nuestra cobertura de la Bienal de Arquitectura de Venecia 2018, presentamos la propuesta para el Pabellón de Chile. A continuación, los/las participantes describen su contribución en sus propias palabras.
En el centro de la Sala dell’Isoloto se alza una maqueta a gran escala de un edificio construido con tierra apisonada. Al observarla de cerca, las sesenta piezas que componen la forma ovalada del edificio parecen estar esculpidas en la tierra, más que hechas de ella. Las capas de tierra, con ligeras variaciones de color y textura, nos recuerdan que es el territorio lo que está en juego en el Pabellón de Chile. La estratificación de las piezas del pabellón es la huella de un proceso de producción artesanal mediante el cual un material frágil y discontinuo —tierra, suelo desnudo— se transforma en un objeto monolítico y estable. Simultáneamente pesados y frágiles, estos objetos son a su vez fragmentos simbólicos de otra transmutación: aquella por la cual los/las pobladores/as de campamentos se transformaron en propietarios/as en un evento en el Estadio Nacional de Chile, y aquella por la cual una ciudad que creció sin planificación se vuelve visible y se fija en un plano, el de un edificio capaz de narrar su propia historia.









.jpg?1542902655&format=webp&width=640&height=580)













.jpg?1531834973&format=webp&width=640&height=580)
.jpg?1517553678&format=webp&width=640&height=580)



