Aunque es un concepto complejo, cargado de significado y clasificado en diversas formas, la heterotopía —desarrollada por el filósofo Michel Foucault— puede entenderse a grandes rasgos como la manifestación de realidades alternativas. A diferencia de las utopías (no-lugares idealizados e inalcanzables), las heterotopías son espacios tangibles y reales que operan bajo su propia lógica interna, ofreciendo una alternativa vivencial a los paradigmas espaciales y culturales dominantes.
El escapismo, en un sentido arquitectónico, no se trata simplemente de huir de las realidades comunes, sino que constituye una herramienta crítica para reimaginarlas bajo diferentes condiciones culturales, sociales y ambientales. Las instalaciones temporales funcionan como campos de prueba fértiles para estas posibilidades espaciales. Con frecuencia concebidas como santuarios o refugios, estas obras se desprenden intencionadamente de las normas preconcebidas, ya sea buscando un retorno a un modo de vida primitivo o provocando cambios perceptivos radicales.
En una era en la que la fabricación digital y la automatización están cada vez más presentes en la práctica arquitectônica, el oficio manual suele ser visto como um artículo de lujo — restringido a proyectos de alta gama, cuyos clientes pueden costear plazos prolongados y procesos colaborativos que exigen diálogos constantes con artesanos/as. Este escenario habría parecido contradictorio hace algunas décadas, cuando Lina Bo Bardi denunciaba que estava en marcha un proceso de "desculturación" y que resultaba urgente hacer un balance de la civilización brasileña "popular" para hacer frente a los universalismos totalizadores y al folklore — este último visto por ella como un instrumento de alienación estatal para neutralizar el caráter subversivo y transformador de la cultura popular:
Con más del 80% de su población concentrada en centros urbanos y una densidad nacional que supera los 500 habitantes por kilómetro cuadrado —y que se dispara a más de 15,000 en Seúl—, Corea del Sur enfrenta una intensa competencia por el suelo disponible. Como respuesta, la arquitectura coreana contemporánea ofrece ejemplos elocuentes de intervenciones de uso mixto que operan en parcelas urbanas estrechas para conjugar la participación pública con una gran eficiencia utilitaria. Al apilar verticalmente distintos programas e integrar centros de arte públicos, sedes corporativas y nodos comerciales junto con áreas residenciales y otras funciones, estos desarrollos de múltiples capas transforman las limitaciones espaciales en interfaces urbanas dinámicas.
La arquitectura japonesa contemporánea sigue demostrando cómo adaptar las necesidades cambiantes de los/las residentes actuales a una rica tradición constructiva y un legado artesanal. La madera siempre ha sido el alma de la arquitectura japonesa. En muchos proyectos residenciales recientes, este material trasciende su función estructural para convertirse en el acabado principal de diversas superficies, desde pisos y techos hasta mobiliario y elementos arquitectónicos. Estos entornos logran un delicado equilibrio entre elegancia y calidez.
El uso de acabados naturales y sin pintar resalta la honestidad inherente del material, al tiempo que celebra el carácter único de cada pieza, su veta natural y la diversidad de la composición general. Mientras que algunas casas presentan maderas de tonos oscuros y sobrios para crear una atmósfera de arraigo, otras utilizan maderas más claras como el pino para fomentar una sensación luminosa, diáfana y etérea. Esta versatilidad demuestra que la madera puede adaptarse a cualquier estética, desde la rústica hasta la ultraminimalista.
La industria de la construcción se enfrenta hoy a una paradoja inevitable: la urgente necesidad de soluciones sostenibles para el futuro de las ciudades choca con el desgaste del propio término "sostenibilidad", a menudo reducido a una etiqueta comercial vacía. Ante este panorama, Arquivo –uno de los ganadores del premio Next Practices Award 2025 de ArchDaily– emerge como un facilitador y mediador entre los diferentes actores de la construcción a través del desensamblaje –o mejor dicho, la deconstrucción– y la reutilización de elementos constructivos. Etimológicamente, si "construcción" deriva del latín construere (acumular, ensamblar), el prefijo "de-" impone una inversión conceptual: no se trata de destruir, sino de desmontar con inteligencia para comprender la lógica de las partes.
Lejos de la percepción del espacio de exhibición como un lugar estéril e intocable, casi sagrado, el museo de tecnología contemporáneo ha surgido como un participante performativo en los sistemas que busca documentar. La arquitectura de estas instituciones se ha vuelto cada vez más fluida y audaz, reflejando a menudo la velocidad y complejidad de los sistemas que alberga. De este modo, funcionan como mediadores entre las esferas humana, ecológica y tecnológica, transformándose de depósitos enciclopédicos en activos motores educativos. Al espacializar datos científicos complejos a través de salas inmersivas, estas estructuras hacen que las redes tecnológicas de nuestro mundo sean accesibles, atractivas y tangibles.
A diferencia de la mayoría de los deportes populares, el origen del básquetbol tiene un año y un creador precisos: fue inventado en 1891 en los Estados Unidos por el instructor canadiense de educación física James Naismith como un deporte bajo techo para los/las atletas del Springfield College durante el invierno, tras el fin de la temporada de fútbol americano. Esta disciplina se expandió rápidamente más allá de las fronteras estadounidenses; fue incluida en los Juegos Olímpicos en 1936 y alcanzó popularidad internacional tras la Segunda Guerra Mundial. A medida que el básquetbol se masificaba, también abandonó el entorno controlado de los gimnasios para comenzar a ocupar una amplia variedad de espacios: patios de recreo, plazas públicas, patios escolares, accesos vehiculares y patios traseros se convirtieron en canchas informales para el juego y la vida comunitaria, reforzando el papel de la actividad física como catalizador de la interacción social y la regeneración de los barrios.
El municipio de Cunha, ubicado en el estado de São Paulo, Brasil, es una región conocida por su paisaje interior, su terreno montañoso y, especialmente, por una importante producción de cerámica de renombre nacional. Es dentro de este contexto que la oficina messina | rivas ha estado trabajando desde 2017, con un conjunto de proyectos ubicados en una granja. Su trabajo, que integra diseño y construcción de manera indisoluble, resulta en intervenciones que revelan un enfoque sensible hacia las condiciones preexistentes y su entorno.
La relación entre la oficina, liderada por los arquitectos Francisco Rivas y Rodrigo Messina, y el sitio comenzó con una pequeña renovación de una casa de huéspedes para albergar amigos. El proyecto resultó en la transformación de dos habitaciones existentes en suites y la creación de una cocina externa. Desde entonces, las crecientes demandas y la necesidad de adaptar los edificios existentes han impulsado el diseño de otros proyectos distribuidos en el mismo sitio.
El hábito de sentarse a la mesa y compartir un momento específico con otras personas ha estado presente durante siglos en las más diversas culturas. El simposio griego, el convivium romano, los banquetes y festines medievales y los salones parisinos son solo algunos ejemplos de cómo esta costumbre se construyó históricamente y ha sido relevante en negociaciones sociales y políticas, discusiones intelectuales y debates filosóficos.
La comensalidad suele funcionar como un ritual para estrechar lazos, negociar y celebrar acontecimientos importantes. En muchas culturas hispanohablantes, el tiempo que transcurre después de comer, en el que toda la familia permanece sentada conversando, está tan arraigado que existe una palabra específica para definirlo: sobremesa (que literalmente se traduce como "sobre la mesa", aunque en la práctica refiere a la conversación posterior a la comida). Sin embargo, a pesar de asociarse frecuentemente con el hecho de compartir alimentos, la mesa puede considerarse una plataforma flexible abierta a múltiples posibilidades de apropiación e interacción.
La carrera de arquitectura puede ofrecer un plan de estudios muy amplio; sin embargo, muchas de las habilidades necesarias para desarrollar un proyecto se encuentran fuera de la disciplina. Esto resulta especialmente evidente en los proyectos de escala urbana, que exigen experiencia en áreas como estudios de tránsito, cálculo estructural, paisajismo y planificación de instalaciones técnicas. A menudo se las considera disciplinas "complementarias", cuando en realidad son fundamentales para el diseño integral.
En un país como Portugal, con un territorio relativamente pequeño pero geográficamente diverso, el desafío de conectar distintas zonas —ya sea para cruzar un río o vincular los diferentes niveles de una ciudad— es una constante. Sus áreas metropolitanas más grandes, como Lisboa y Oporto, comparten una accidentada geografía de valles escarpados y colinas. Estas características propiciaron el desarrollo de elevadores y funiculares, como el Elevador de Santa Justa y el Funicular de Bica en Lisboa, o el Funicular de Guindais en Oporto. En la actualidad, además de mejorar la movilidad urbana, se han convertido en hitos turísticos.
Un buen diseño debe adaptarse a las necesidades de sus usuarios, a la misma vez que el diseño participativo busca reducir la distancia entre los arquitectos y quienes habitarán los proyectos. En este sentido, los proyectos dirigidos a la infancia que integran a los niños y niñas como actores centrales en el proceso de diseño muestran cómo la escucha activa y la co-creación se traducen en espacios a escala infantil y pensados para una etapa de intenso aprendizaje.
Ya sean jardines infantiles, escuelas, centros comunitarios o espacios públicos, los proyectos que cuentan con la participación de niños muestran cómo el proceso de diseño puede convertirse en un intercambio enriquecedor para ambas partes. Por un lado, los niños pueden aprender sobre materiales, escalas, toma de decisiones y desarrollar conciencia espacial. Por otro, los arquitectos responsables de materializar los deseos y necesidades de los jóvenes usuarios pueden ejercitar la sensibilidad y la imaginación, y reconocer una visión del mundo distinta, enfocada en el descubrimiento. Todo esto es posible mediante la escucha y el diálogo abierto entre diferentes grupos etarios.
El estudio [entre escalas], fundado por la arquitecta Marina Canhadas en 2018, nace de la intersección entre práctica profesional, investigación académica y experiencias internacionales. Con una trayectoria marcada por concursos, colaboraciones y pasos por oficinas en Brasil y México, Marina consolidó un enfoque que valora la atención al contexto y a la historia de las edificaciones, especialmente en proyectos que trabajan con preexistencias, uno de los principales frentes del estudio.
El trabajo de [entre escalas] se destaca por la sensibilidad con la que aborda el tiempo y la memoria de los edificios. Reformas en casonas antiguas, como la Casa Saracura y la Casa Apiacás, revelan una especie de arqueología arquitectónica que busca rescatar técnicas, materiales e incluso flujos naturales originales, reinterpretando dichos elementos a partir de nuevas posibilidades de uso y conexión con el entorno. El gesto de remover capas —físicas y simbólicas— es visto como una forma de revelar historias ocultas y conectar pasado y futuro.
Los techos de paja son una técnica constructiva tradicional que ha sido reinterpretada de diversas maneras en proyectos contemporáneos, permitiendo que su valor perdure en el tiempo. Además de ser una técnica de gran valor cultural e histórico, dada su presencia en la humanidad durante siglos, también ofrece una serie de ventajas constructivas, como su alto valor ambiental al tratarse de un material renovable y accesible.
La técnica consiste en agrupar, entretejer y superponer vegetación seca, creando superficies ligeras con un excelente aislamiento térmico y acústico, además de ser económicas y relativamente sencillas de construir. Por otra parte, la flexibilidad es una de las características más destacadas de esta técnica, la cual resulta especialmente popular en aplicaciones de cubiertas.
No debería sorprender que los conceptos arquitectónicos viajaran por todo el mundo mucho antes de la difusión de información en línea. Si bien muchas regiones comparten ciertos acontecimientos históricos y, por ende, referentes (como la colonización y el movimiento de independencia o cambio de sistemas políticos de mediados del siglo XX), otras podrían haber desarrollado simplemente soluciones paralelas ante climas y disponibilidades de materiales similares. Asimismo, resulta lógico que, tras la difusión de una pedagogía arquitectónica más uniforme adquirida en estudios en el extranjero y el posterior auge de internet, encontremos proyectos casi idénticos en cualquier rincón del mundo. Aunque a primera vista puedan parecer idénticos desde ciertos ángulos, estos proyectos suelen albergar capas e historias muy distintas. Por otra parte, también pueden reflejar los mismos razonamientos e inquietudes que sus contrapartes al otro lado del océano.
Cada año, el equipo de Curaduría de Proyectos de ArchDaily repasa la vasta gama de obras publicadas a lo largo de este período, presentando retrospectivas que permiten no solo identificar tendencias y variaciones en la producción arquitectónica, sino también reconocer de qué manera impactan en nuestra audiencia. En ArchDaily Brasil, la selección anual de las mejores casas –que año tras año sigue siendo nuestra categoría de proyectos más popular– representa una muestra de las variadas soluciones, estrategias, técnicas y materiales que se encuentran en la arquitectura residencial de los países de habla portuguesa.
Los humanos somos seres sociales. La interacción entre las personas es una parte esencial de la experiencia humana y ayuda a mejorar la sociedad en su conjunto. Si bien la arquitectura juega un papel importante en la promoción de espacios para que las personas se reúnan, compartan y socialicen, el mobiliario puede ser una herramienta estratégica para lograr este objetivo.
Al navegar por nuestra biblioteca de proyectos, podemos encontrar varios ejemplos de cafeterías y espacios públicos donde las mesas comunitarias se convierten en un elemento central a la hora de proporcionar un lugar de encuentro. En muchos de estos proyectos, el diseño sinuoso de las mesas no solo ofrece la posibilidad de generar distintas configuraciones para diversos grupos, sino también diferentes usos de las propias mesas; a veces como jardineras, toboganes, o como extensiones de un espacio de trabajo.
Muchos edificios religiosos del antiguo Egipto, Grecia y el mundo islámico comparten una característica común conocida como el espacio hipóstilo. Definida como una serie de columnas alineadas que sostienen una cubierta, esta solución se desarrolló en distintas culturas y períodos históricos, lo que explica la variedad de materiales, formas, dimensiones y distancias entre apoyos que pueden encontrarse en todo el mundo. Entre los ejemplos más célebres de la aplicación de este concepto se encuentran la Gran Sala Hipóstila (c. 1290–1224 a. C.), que forma parte del complejo del Templo de Karnak y es uno de los monumentos más visitados del Antiguo Egipto, y las Mezquitas hipóstilas de madera de la Anatolia medieval (entre el siglo XIII y mediados del XIV), un sitio declarado Patrimonio de la Humanidad ubicado en la actual Turquía.
En la arquitectura contemporánea, es posible encontrar diversos ejemplos de cómo se revitaliza este concepto. Mientras que algunos proyectos emplean el concepto para remitir a arquitecturas vernáculas afines al programa y uso del edificio propuesto —como ocurre en ciertas mezquitas—, otros apuestan por la abstracción del término mediante una interpretación que destaca los pilares y su disposición en la configuración espacial. En todos ellos, no obstante, resulta evidente que la relación entre la inspiración hipóstila y la arquitectura modular es estrecha, prácticamente intrínseca.
Para desarrollar proyectos arquitectónicos en favelas y áreas periféricas, el trabajo del Coletivo LEVANTE demuestra una gran sensibilidad hacia las particularidades y la singularidad de estos entornos. Según el grupo, el "reconocimiento de los valores vividos y realizados por los habitantes de las favelas —el paisaje, la arquitectura, la identidad y las relaciones—" es la materia prima que buscan para sus proyectos. Este enfoque ha sido ampliamente reconocido en obras como el Centro Cultural Lá da Favelinha y la Casa no Pomar do Cafezal (ganadora de la Obra del Año de ArchDaily 2023).