No se puede negar que, a primera vista, la noticia de un Louvre en Abu Dabi o de un Centre Pompidou en el Brasil causa cierta extrañeza. La imagen de estos museos, mundialmente reconocidos, parece —de algún modo— indisoluble de sus contextos originales. Y, en parte, realmente lo es. El Louvre, arraigado en la historia de Francia como antigua fortaleza y posterior residencia real, representa un conjunto de valores patrimoniales inestimables, realzados aún más por la emblemática intervención piramidal de I. M. Pei, en 1989. El Pompidou, por su parte, es recordado como un punto de inflexión histórico: al redefinir el concepto de equipamiento público por medio de una arquitectura sumamente disruptiva, logró que, por primera vez, la cultura atrajera a multitudes.
El Castillo de Edimburgo en la capital de Escocia. Imagen de 瑞丽江的河水, vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)
Edimburgo, la capital de Escocia, ha sido reconocida desde hace tiempo por su rica historia cultural y su intrincado tejido urbano. La ciudad cobra vida en sus museos, sus viviendas colectivas tradicionales y los comercios que albergan sus edificios georgianos. En 2022, la revista Time Out clasificó a Edimburgo como la mejor ciudad del mundo, destacando su eficiencia en la cohesión comunitaria y en sistemas urbanos como el transporte público. No obstante, a medida que los efectos del cambio climático se hacen cada vez más visibles a escala urbana, la ciudad se enfrenta inevitablemente a un dilema urgente: cómo mantener esta calidad de vida bajo condiciones cada vez más complejas.
El camino hacia este equilibrio se articula a través de varias estrategias interconectadas, tales como la rehabilitación energética, la reutilización adaptativa, el diseño circular y la colaboración comunitaria; cada una de ellas contribuye a la evolución de la visión de Edimburgo hacia un futuro urbano sostenible.
Cada detalle en la construcción de un entorno tiene un impacto significativo. La distribución, la composición, el mobiliario, la gama cromática y los materiales se conjugan para crear una experiencia cohesiva e inmersiva en la percepción del espacio. En el diseño de baños, esta integración va más allá de la estética, buscando asegurar que cada elección —desde la materialidad hasta la forma del mobiliario— contribuya a crear espacios funcional y económicamente viables, con una estética que no dependa de la exclusividad. Al centrarse en la rentabilidad y en soluciones bien resueltas, profesionales de la arquitectura y el diseño pueden dar forma a diversos entornos sin sacrificar la calidad ni la coherencia visual. En este sentido, un enfoque democrático del diseño se convierte en una herramienta para crear ambientes donde la calidad, la funcionalidad y la accesibilidad económica son principios fundamentales.
https://www.archdaily.cl/es/1141629/habitar-de-proxima-generacion-diseno-de-banos-personalizable-y-de-alta-calidad-a-tu-alcanceEnrique Tovar
En toda Asia, los andamios de bambú han simbolizado la intersección entre el conocimiento tradicional y la construcción moderna. El perfil urbano de Hong Kong está definido por intrincados andamios de bambú; sin embargo, este oficio ancestral está desapareciendo progresivamente de la región. Por su parte, las ciudades indias siguen utilizando andamios de bambú en obras de construcción por todo el subcontinente, revelando una paradoja distinta.
A menudo admirado por su simplicidad y su capacidad para comunicar con claridad a través de garabatos en una servilleta manchada de espresso martini, el boceto en servilleta es quizás una de las formas de liderazgo creativo más reconocidas en la industria. No solo es icónico, sino que este tipo de boceto iterativo en etapa temprana ayuda a definir el rumbo del proyecto de manera rápida, sencilla y efectiva. Sin embargo, el trabajo posterior para traducir ese boceto en un diseño (y, en última instancia, ganar el proyecto) a menudo priva a las firmas de una fase de diseño inicial que sea rentable.
La trayectoria del vidrio en la arquitectura refleja la evolución tecnológica de la humanidad. Durante siglos, fue un material frágil y opaco, confinado a pequeñas aberturas en templos o residencias aristocráticas, limitado en tamaño, con una transparencia irregular y un papel predominantemente secundario. A partir de la Revolución Industrial y gracias a los avances en los procesos de fabricación, esta condición cambió drásticamente. De los vitrales artesanales e imperfectos del pasado, hoy disponemos de una amplia gama de aplicaciones arquitectónicas: desde fachadas de rascacielos completamente acristaladas hasta puentes peatonales translúcidos, cubiertas ligeras, divisiones inteligentes y elementos móviles. Uno de los usos más sorprendentes —en algún momento considerado inviable— es la interacción directa del vidrio con grandes volúmenes de agua. Hoy en día, vemos piscinas con paredes o pisos transparentes que sobresalen de los edificios, flotan sobre las calles o se fusionan visualmente con su entorno, creando experiencias sensoriales impactantes. Se trata de una hazaña notable, sobre todo si se considera que, durante mucho tiempo, el vidrio fue catalogado como un material demasiado frágil para entornos sumergidos.
La historia de los Juegos Olímpicos, aunque marcada por los logros deportivos, contrasta constantemente con los desafíos de infraestructura. En las distintas ciudades sede, desde Atenas hasta Río y Pekín, surgen problemáticas similares: importantes sobrecostos y el complejo tema del legado. La gran pregunta es: ¿cuál es el mejor uso viable a largo plazo para las instalaciones deportivas construidas con un fin específico? Los Juegos de Montreal 1976 compartieron este destino tras la construcción de un Parque Olímpico que enfrentó duras críticas por sobrecostos y deudas derivadas de obras especializadas. Después de los Juegos, recintos como el Velódromo de Montreal corrían el riesgo de convertirse en una carga financiera. Sin embargo, la ciudad demostró una respuesta proactiva al proponer la transformación del edificio en un activo cívico próspero, que hoy se erige como un ejemplo internacionalmente reconocido de reconversión exitosa de recintos olímpicos.
En toda Europa y más allá, los/las arquitectos/as se enfrentan a un punto de inflexión. A medida que las crecientes metas de reducción de emisiones chocan con el desabasto de materiales y la urgencia cada vez mayor de los compromisos climáticos, el entorno construido se ve obligado a reflexionar profundamente sobre cómo consume, circula y desecha sus recursos. Lo que alguna vez se consideró residuo se revela hoy como un archivo arquitectónico latente, un ecosistema urbano de materiales a la espera de ser recuperados, revalorizados o reimaginados. En medio de esta transición, los/las arquitectos/as comienzan a desempeñar un papel radicalmente distinto: no solo como diseñadores/as de edificios, sino también como orquestadores/as de los flujos que los sustentan.
Esta mentalidad emergente está transformando los cimientos de la práctica profesional. En lugar de depender de cadenas de suministro largas y extractivas, los equipos de diseño están empezando a construir sus propias redes de circuito cerrado: establecen bancos de materiales, negocian protocolos de deconstrucción y participan en nuevas formas de minería urbana.
En una época de colapso ecológico y creciente inseguridad alimentaria, la arquitectura se ve cada vez más llamada a comprometerse no solo con los paisajes, sino también con los sistemas que los sostienen y regeneran. Entre estos sistemas, la agricultura ocupa un papel paradójico, al ser tanto uno de los principales factores de la degradación ambiental como un agente potencial de recuperación ecológica. La agricultura industrial ha agotado los suelos, fragmentado los hábitats y acelerado el cambio climático a través de los monocultivos, la dependencia de los combustibles fósiles y la estandarización territorial. Como respuesta, la agroecología ha surgido como una práctica alternativa arraigada en la biodiversidad, los saberes locales y los ritmos cíclicos de la naturaleza. Esta disciplina redefine la agricultura no como una actividad extractiva, sino como la regeneración de los ecosistemas, las comunidades y el suelo mismo.
Esta nueva perspectiva abre un espacio para que la arquitectura realice una contribución significativa. Alinearse con la agroecología no significa únicamente apoyar la producción de alimentos, sino también comprometerse con las condiciones culturales, espaciales y ecológicas más amplias que la sostienen. Esto implica diseñar considerando las variaciones estacionales, fomentar el uso compartido y construir de manera que se respete tanto a la tierra como a quienes la trabajan. Así, la arquitectura va más allá del simple cerramiento: se convierte en un mediador del cultivo, la reciprocidad y la coexistencia.
Este artículo presenta nuestra nueva sección de Opinión, un formato para ensayos argumentativos sobre las cuestiones críticas que dan forma a nuestra disciplina.
La reutilización adaptativa se ha convertido en un término de moda en la industria de la arquitectura. Presentada como una solución sostenible y económica al deterioro urbano, esta práctica ha sido adoptada por ciudades que enfrentan las presiones del cambio climático, las limitaciones inmobiliarias y la preservación cultural. Se contrata cada vez más a los/las arquitectos/as para rehabilitar lo antiguo en lugar de construir de nuevo. Dentro de este discurso, crece la inquietud sobre quién tiene la posibilidad de reutilizar y cómo.
La arquitectura va más allá de su función fundamental de definir espacios y brindar protección; modela la experiencia de las personas, influyendo en las sensaciones de confort, amplitud y bienestar. Entre los múltiples de elementos que componen un edificio, las aberturas juegan un papel crucial al conectar el interior con el exterior, equilibrar la privacidad y la transparencia, y permitir el ingreso de ventilación y luz natural. En particular, la luz natural transforma los ambientes, define atmósferas y realza los detalles arquitectónicos, haciendo que los espacios resulten más dinámicos y acogedores.
Los museos y centros culturales ocupan un lugar único en la sociedad como espacios para el aprendizaje, el encuentro comunitario y la conexión. Funcionan como plataformas para preservar la historia y acercar al público a nuevas ideas y perspectivas. La arquitectura juega un papel fundamental en la configuración de estas experiencias, al proporcionar el marco físico y emocional que potencia la interacción de las personas con el arte, la cultura y entre sí. Desde estructuras monumentales hasta diseños más íntimos, estos edificios culturales tienen el potencial de reflejar las identidades locales, defender la sustentabilidad e inspirar a los y las visitantes, al tiempo que crean hitos culturales duraderos.
De Los Ángeles a Turku y Vinh Long, esta selección de propuestas conceptuales de museos y centros culturales enviadas por la comunidad de ArchDaily destaca la diversidad y la creatividad de los proyectos no construidos. Cada mes, el equipo editorial de ArchDaily selecciona una colección de proyectos conceptuales centrados en un tema o programa específico, presentados por profesionales de la arquitectura de todo el mundo. En esta selección, las propuestas abarcan desde la ampliación de un museo para niños y niñas en los Estados Unidos hasta un museo agrícola sustentable en Vietnam; todas ellas muestran cómo la arquitectura puede responder a contextos locales específicos al tiempo que fomenta temas universales de educación, juego y descubrimiento. Ya sea celebrando el patrimonio arqueológico en Chipre o reimaginando los espacios públicos en Finlandia, estos proyectos exploran cómo los museos pueden funcionar como centros culturales que involucran y potencian a sus comunidades.
En el desarrollo urbano contemporáneo, el concepto de Espacio Público de Propiedad Privada (POPS, por sus siglas en inglés) ha ganado un protagonismo creciente. Se trata de espacios que, si bien son construidos, poseídos y mantenidos por empresas desarrolladoras privadas, tienen la obligación legal de permanecer abiertos al público. Surgidos a menudo como resultado de incentivos de planificación negociados —como beneficios de zonificación o un mayor coeficiente de edificabilidad—, los POPS se han vuelto especialmente comunes en entornos urbanos densos donde el suelo es limitado y la demanda de servicios públicos es alta.
Bratislava, la capital de Eslovaquia en rápido desarrollo —situada en el corazón de Europa—, continúa consolidando su presencia en el mapa arquitectónico europeo. Como un creciente núcleo de diseño contemporáneo —que ya alberga proyectos de Zaha Hadid Architects, Massimiliano & Doriana Fuksas, Stefano Boeri, Studio Egret West y Snøhetta—, la ciudad ha alcanzado ahora otro hito importante: se ha anunciado un concurso internacional de arquitectura y diseño urbano para definir el futuro de Zváračák, una de las últimas grandes zonas industriales en desuso cerca del centro de la ciudad.
La Semana del Diseño de Milán 2025 es uno de los acontecimientos más importantes del mundo del diseño y se llevará a cabo del 8 al 13 de abril. Siguiendo la tradición de años anteriores, la ciudad de Milán albergará una gran variedad de exposiciones, instalaciones y debates en sus diversos distritos, cada uno con una atmósfera y un enfoque temático particulares. A la par del reconocido Salone del Mobile 2025 en el amplio recinto ferial de Rho Fiera, se presentarán numerosas actividades e iniciativas bajo la coordinación de la agenda del Fuorisalone. Este artículo sirve como guía para recorrer la nutrida oferta de eventos, destacando las sedes e instalaciones clave que van desde la feria principal hasta los vibrantes distritos de diseño y locaciones singulares, como patios históricos y espacios industriales revitalizados.
Mediante la manipulación creativa de materiales de construcción comunes y la exploración de elementos como la forma, la luz, la textura y el espacio, la arquitectura trasciende la mera funcionalidad para convertirse en una expresión artística. Ya sea mediante la audacia de un diseño innovador, la armonía de unas proporciones equilibradas o el uso evocador de los materiales, un edificio puede transformarse en una obra de arte que inspira, intriga y evoca emociones. El diseño del restaurante de sushi Ginza 41, concebido por la arquitecta Àfrica Sabé, ejemplifica este enfoque. Su fachada destaca en su entorno gracias a las soluciones proporcionadas por Kriskadecor, empresa especializada en revestimientos metálicos a la medida. Al utilizar un sistema de fachada de cadenas tensadas que exhibe un diseño singular, el proyecto redefine la integración entre arquitectura e identidad visual de marca.
La Bienal Bi-City de Urbanismo\Arquitectura (UABB) es un evento cultural bienal establecido en colaboración por Shenzhen y Hong Kong. La 10.ª edición de la UABB contará con una subsede en Huaqiangbei, cuya inauguración está programada para diciembre de 2025. Huaqiangbei, conocida mundialmente como "la calle de la electrónica número uno de China", albergará exposiciones bajo la temática "Ciudad del Futuro x Tecnología x Arte" durante la 10.ª UABB. Con este fin, invitamos a personas y organizaciones de todo el mundo a presentar propuestas e ideas creativas que dinamicen la innovación espacial de Huaqiangbei. Esta convocatoria de propuestas se divide en dos categorías principales: "Propuestas de renovación creativa" y envío de "Documentos de archivo".
https://www.archdaily.cl/es/1141588/convocatoria-internacional-de-ideas-creativas-y-documentos-de-archivo-para-la-sub-sede-huaqiangbei-de-la-10a-uabb韩爽 - HAN Shuang
¿Pueden los proyectos académicos explorar nuevos rumbos y contribuir al discurso público sobre problemáticas globales y locales? El premio The 2025 Politecnico di Torino Architecture Students Award se propuso abordar estas preguntas, demostrando cómo la investigación, la formación y la experimentación arquitectónica pueden integrarse en el plan de estudios de una facultad.
Mute, fabricante global de soluciones de arquitectura adaptable para entornos de trabajo modernos, ha inaugurado su nueva sede en el edificio de oficinas Ambassador en Varsovia, gestionado por Hines. Con una superficie de más de 840 m², se trata de la primera oficina en Europa construida en su totalidad mediante un sistema modular, el cual puede reconfigurarse libremente sin generar residuos de remodelación ni emisiones de CO₂.
Los días 23 y 24 de abril de 2025, en el Campus ACCIONA, la segunda edición de la cumbre NEXT IN Summit, organizada por ACCIONA Living & Culture, reunió a líderes globales de la museología, la arquitectura y el arte. Inaugurado con la presencia del alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, el evento destacó las mejores prácticas en el diseño, la gestión y la innovación de espacios culturales. Destacadas figuras como el arquitecto David Chipperfield, Glenn D. Lowry, director del MoMA, el artista digital Rafael Lozano-Hemmer y Mariët Westermann, directora y CEO del Museo Solomon R. Guggenheim, lideraron los debates sobre el futuro de las instituciones culturales.
Históricamente, la arquitectura ha producido muchos edificios icónicos moldeados por visiones singulares; a menudo, diseñados de manera unilateral para las personas usuarias, las comunidades y las ciudades. Si bien este enfoque vertical ha permitido una sólida coherencia formal y claridad conceptual, también ha priorizado la autoría por encima de la participación. El resultado: proyectos que pueden ser celebrados como visionarios, pero que a menudo se sienten desconectados de las realidades cotidianas de quienes los habitan.
Diseñar para otras personas es intrínsecamente complejo. Como profesionales de la arquitectura, con frecuencia se nos encomienda la tarea de crear entornos para comunidades con las que quizás no tengamos ninguna familiaridad personal o cultural. Sin embargo, esta distancia puede aportar una valiosa objetividad: nos permite abordar diversas perspectivas con una mirada fresca, analizando críticamente las necesidades y limitaciones de múltiples actores involucrados. A través de este proceso, la disciplina de la arquitectura ha avanzado, ampliando los límites del pensamiento espacial, la innovación de materiales y la experimentación estructural.
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Meeting House Square, Temple Bar. Imagen cortesía de Sean Harrington Architects
El veterano crítico de arquitectura irlandés Shane O'Toole señaló alguna vez que, al viajar por Europa en la década de 1970, "el comentario generalizado era: ¿existe la arquitectura moderna en Irlanda? Ahora, en menos de 50 años, hemos sumado un Premio Pritzker y dos galardonados con la Medalla de Oro Real del RIBA en solo cinco años". O'Toole atribuye este cambio de percepción a un concurso de diseño que impulsó las carreras de profesionales que hoy lideran la arquitectura galardonada en Irlanda. Se trató del concurso para el Plan Maestro de Temple Bar (Temple Bar Framework Plan) de 1991, en pleno centro de Dublín, la capital de Irlanda, que fue ganado por un colectivo de arquitectos y arquitectas que rondaban los treinta años, agrupados bajo el nombre de Group 91.
La rápida urbanización, impulsada por el crecimiento demográfico, es una de las grandes megatendencias que están transformando la forma en que se construyen las ciudades. Cada semana, el mundo suma una ciudad del tamaño de Madrid —y lo seguirá haciendo durante las próximas décadas. Para satisfacer esta demanda de manera sostenible, se requiere un enfoque colaborativo y un pensamiento sistémico aplicado a la construcción.