A solicitud de nuestros lectores, reabrimos brevemente el proceso de postulación para el Programa de Embajadores Estudiantiles de ArchDaily 2026/2027.
ArchDaily nació en las aulas universitarias, fundada por dos estudiantes de arquitectura tras graduarse, bajo la firme convicción de que las ideas sobre arquitectura y diseño debían ser accesibles para todos, difundiéndose cada vez más lejos. Dieciocho años después, si bien nuestras herramientas son más avanzadas, nuestra perspectiva es más amplia y las oportunidades son mayores, nuestro propósito inicial permanece intacto. Ahora, ArchDaily lanza oficialmente su Programa de Embajadores Estudiantiles, permitiendo que la nueva generación de arquitectos/as desempeñe un papel directo en la vinculación de sus universidades con el debate arquitectónico global.
Una catedral gótica puede tardar siglos en completarse. El pabellón de una exposición mundial puede permanecer en pie seis meses. Una estructura ritual en Calcuta se erige y desaparece en cinco días. Aun así, cada una de ellas atrae peregrinajes, moldea la memoria colectiva y reorganiza la vida urbana. Si bien el patrimonio se ha definido durante mucho tiempo por aquello que perdura, la arquitectura demuestra repetidamente que la autoridad cultural también puede pertenecer a lo que convoca a las personas.
Durante gran parte del siglo XX, los marcos de conservación privilegiaron la permanencia.La Carta de Venecia, adoptada por el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios, se centró en salvaguardar los monumentos y su autenticidad material. El valor cultural estaba ligado a la materialidad física, como la piedra, el ladrillo y la madera. Proteger el patrimonio significaba preservar lo que seguía en pie. Esta lógica resultaba sólida, incluso evidente por sí misma.
El patrimonio arquitectónico no es solo lo que un edificio fue, sino lo quecontinúa siendo y transformándose: un largo proceso de construcción, reconstrucción y reocupación a lo largo del tiempo. Cuando las oportunidades lo permiten, esta continuidad produce una condición estratificada, en la que los/las visitantes pueden presenciar, experimentar y sentir el cambio gradual del tejido del edificio, su materialidad, su orden espacial y sus patrones de uso, e incluso, ocasionalmente, participar en esa transformación.
Sin embargo, muchos proyectos —en particular aquellos impulsados principalmente por imperativos comerciales— no optan por valorar, ni siquiera reconocer, esta labor más pausada de reutilización adaptativa y continuidad patrimonial. Los desarrollos regidos por una lógica puramente cuantitativa suelen elegir el camino más fácil de la demolición y la reconstrucción: maximizar el coeficiente de ocupación del suelo, el área construida y la superficie rentable con la eficiencia de una página en blanco. A pesar de esto, de vez en cuando surge una oportunidad que nos permite ver —y disfrutar— el proceso de "patrimonialización" arquitectónica de la ciudad en tiempo real.
Situada a lo largo de la histórica Ruta de la Seda en Asia Central, Taskent es una ciudad con una larga historia que abarca miles de años. Su arquitectura histórica es conocida por sus patios, cúpulas y cerámica azul, elementos típicos de su herencia timúrida. Capital del actual Uzbekistán, fue absorbida por el Imperio ruso en el siglo XIX antes de convertirse en una república soviética. Durante su periodo como parte de la Unión Soviética, la ciudad se transformó en un ejemplo de modernización que celebraba los logros socialistas en Asia. Un devastador terremoto en 1966 aceleró esta modernización a través de la reconstrucción urbana, dando lugar a muchos de los monumentos modernistas por los que Taskent es conocida hoy en día.
La magia de la arquitectura india reside en un orden invisible en medio del caos visceral. Cuando un futuro incierto llama a la puerta de quienes ejercen la profesión a nivel local, se podría empezar a mirar dentro de las cuatro paredes que ocupan para descubrir una oportunidad de reinterpretación.
Mumbai, Delhi, Bengaluru y otras grandes metrópolis se describen a menudo como entornos que necesitan soluciones habitacionales masivas para millones de personas. La respuesta instintiva es predecible: planes maestros, torres densas y unidades estandarizadas dispersas sobre urbanizaciones desordenadas. Sin embargo, esta terminología ignora una verdad más profunda sobre cómo la población ya vive, trabaja y construye en la India. Las simplificaciones utilizadas en la política y la planificación —asentamiento informal, colonia no autorizada, tugurio— implican un estado temporal que debe corregirse. Por el contrario, la mirada del diseño contempla estos lugares como historias urbanas superpuestas, formadas por la necesidad.
Los miradores son estructuras destinadas a la observación del paisaje desde puntos elevados. Emplazados en medio de la naturaleza o en el entorno urbano, funcionan como dispositivos que organizan la mirada y establecen una relación directa entre el cuerpo y el territorio. En esta frontera entre quien observa y el paisaje, los miradores pueden asumir diferentes configuraciones, desde pequeños gestos hasta estructuras monumentales, siempre en respuesta al contexto en el que se insertan. Independientemente de su escala, son —en cierta medida— intentos de domesticar la vastedad, recortes precisos que vuelven legible aquello que, sin mediación, podría presentarse como un exceso.
En el centro del discurso arquitectónico sobre la arquitectura sagrada, la atención casi siempre se centra en el monumento. Los templos, mezquitas, monasterios e iglesias dominan tanto la historia de la arquitectura como la crítica de diseño y la fotografía, convirtiéndose en los símbolos físicos a través de los cuales se comprende la fe. Sin embargo, para millones de personas en peregrinación en toda la India, la experiencia arquitectónica más trascendental comienza mucho antes de que el santuario aparezca a la vista. Se despliega a lo largo de caminos de montaña, *ghats* fluviales, calles sombreadas, campamentos temporales, sistemas de filas, puentes, puestos de agua, centros de atención médica e innumerables elementos de infraestructura común a través de los cuales se realiza verdaderamente la peregrinación. La labor arquitectónica de la peregrinación podría residir menos en el santuario mismo que en los entornos que permiten a millones de personas llegar a él.
Producido a escala industrial desde el siglo XIX, el acero ha transformado profundamente la manera en que construimos. El hierro, refinado mediante procesos metalúrgicos controlados, ha dado origen a un material capaz de combinar resistencia mecánica, ligereza relativa y precisión constructiva, haciendo posibles algunos de los mayores hitos de la ingeniería y la arquitectura modernas. Desde rascacielos y puentes hasta fachadas, cubiertas y sistemas industrializados, pocos materiales han tenido un impacto tan significativo en la configuración del entorno construido.
No obstante, la calidad de un material no puede medirse únicamente por su rendimiento estructural inicial o su aspecto al momento de la entrega. Si bien los edificios suelen evaluarse al finalizar la obra, su verdadero desempeño solo se revela con el paso del tiempo. Las fotografías registran fachadas impecables, superficies recién instaladas y espacios listos para su uso. Las décadas posteriores, en cambio, exponen estas construcciones a la radiación solar, la lluvia, la humedad, la salinidad, la contaminación atmosférica y las variaciones térmicas. Es en este contacto continuo con el medio ambiente donde las decisiones materiales se ponen verdaderamente a prueba.
En un contexto de creciente reconocimiento sobre la responsabilidad de la arquitectura hacia las ecologías ambientales y planetarias, la práctica contemporánea se orienta cada vez más a trabajar con lo existente: sus condiciones materiales, espaciales e históricas. En el marco de esta transición, la estética de la arquitectura y el diseño se centra cada vez más en remodelar los entornos heredados. Este enfoque sustenta el trabajo de SSdH, un estudio de arquitectura con sede en Melbourne fundado en 2020 por Todd de Hoog, Harrison Smart y Jean-Marie Spencer. A través de proyectos que abarcan diversas escalas de renovación, ampliación e inserción adaptativa, el estudio interactúa de manera constante con las edificaciones existentes como agentes activos. Ganadora de los ArchDaily 2025 Next Practices Awards, la firma australiana prioriza la responsabilidad ambiental, la economía material y los procesos colaborativos fundamentados en las condiciones específicas de cada sitio.
Sistema de baño Lineadacqua de antoniolupi. Imagen cortesía de antoniolupi
¿Qué pasaría si los elementos más avanzados de un baño fueran aquellos que apenas se pueden ver? En espacios donde los muros, cielorrasos y pisos forman superficies ininterrumpidas, los artefactos se repliegan y el agua misma se convierte en el material primordial que define la experiencia. La cuidadosa disposición de los elementos en el baño —como lavamanos, grifos, cabezales de ducha y desagües— suele imponer su presencia tanto por su diseño como por su función. Sin embargo, ¿qué sucede cuando estos elementos comienzan a desaparecer?
En lugar de añadir elementos superpuestos al diseño del baño, algunas propuestas operan bajo la lógica de la sustracción. El espacio ya no se compone de objetos visibles, sino que se concibe como una superficie continua. Los artefactos se repliegan en muros y cielorrasos, permitiendo que el agua, la luz y la atmósfera cobren protagonismo. Lo que se configura es una forma de minimalismo que va más allá: una arquitectura que absorbe por completo sus sistemas técnicos, haciendo desaparecer los dispositivos para dejar únicamente sus efectos. La experiencia en sí se convierte en la protagonista, dejando de estar mediada por objetos visibles para ser moldeada directamente por el agua, la luz y el espacio.
Ubicado en el paisaje montañoso de Zabbougha, Líbano, el Refugio Cápsula de EAST Architecture Studio se define a través de su propio proceso de creación. El proyecto se despliega mediante decisiones materiales, ajustes en obra y condiciones cambiantes, permitiendo que la construcción misma guíe su lógica espacial.
El proceso de construcción desempeñó un papel central en la definición del proyecto. Construida durante un período marcado por el colapso económico, la escasez de materiales y la constante inestabilidad en el Líbano, la vivienda se desarrolló mediante una adaptación continua. Ante la falta de una empresa constructora principal, el equipo de arquitectura asumió un rol más amplio: coordinar a los artesanos, probar ideas directamente en la obra y responder a limitaciones cambiantes. En este contexto, las condiciones sociopolíticas se convirtieron no solo en un desafío, sino en un catalizador para replantear el diseño. "Estábamos constantemente probando ideas en el lugar", comentan Charles Kettaneh y Nicolas Fayad, fundadores de EAST Architecture Studio, "adaptando estas decisiones a nivel económico mientras explorábamos lo que la artesanía local podía ofrecer".
A menudo, la arquitectura se evalúa a través de sus formas acabadas; sin embargo, algunas prácticas operan en un registro diferente, uno donde el diseño se despliega a través de las relaciones, el tiempo y el uso, en lugar de limitarse a un único resultado. Para CatalyticAction, la participación no es una actividad social paralela, sino el medio a través del cual los espacios se conciben, se construyen y se sostienen a lo largo del tiempo.
Con sedes en Beirut y Londres, esta oficina ha trabajado en todo Oriente Medio y Europa, desarrollando espacios públicos, escuelas, patios de juego e infraestructuras urbanas cotidianas mediante la colaboración a largo plazo con comunidades locales. Basado en la investigación participativa y en la toma de decisiones colectiva, este enfoque fue reconocido en los ArchDaily's 2025 Next Practices Awards, destacando un modelo de práctica en el que la arquitectura se entiende como un proceso compartido y en evolución, más que como un objeto fijo. En este contexto, el valor arquitectónico se mide por la continuidad, el uso y la apropiación colectiva, y no únicamente a través de la forma.
La inteligencia artificial ya no es un concepto lejano en la práctica de la arquitectura. Se está convirtiendo rápidamente en una herramienta práctica utilizada por firmas de todo el mundo para acelerar los flujos de trabajo de diseño, generar visualizaciones y explorar nuevas posibilidades creativas.
Según una nueva encuesta del sector realizada por Chaos en colaboración con Architizer, los/las arquitectos/as ya están integrando la IA en su trabajo diario. Cerca de 800 arquitectos/as y diseñadores/as de todo el mundo participaron en el estudio, compartiendo sus perspectivas sobre cómo utilizan las herramientas de IA, cuánto tiempo les ahorra esta tecnología y cómo creen que la inteligencia artificial moldeará el futuro de la arquitectura.
Para DB Studios, la arquitectura no se trata únicamente de construir, sino de pertenecer. Se trata de crear una práctica situada, capaz de responder a su contexto, a su gente y a su identidad local, expresada a través de materiales, colores y decisiones espaciales. En este sentido, el diseño se convierte en una forma de articular un lenguaje arraigado en su entorno y moldeado por las personas a las que sirve.
Esta postura se hace especialmente evidente en Vision Pakistan, un proyecto de DB Studios recientemente galardonado con el Premio Aga Khan de Arquitectura 2025. Más allá de reconocer las cualidades arquitectónicas del proyecto, el premio destaca un compromiso más amplio: crear un entorno de apoyo para jóvenes de escasos recursos en el que la educación, la formación profesional y el diseño espacial colaboren para fomentar la independencia y la movilidad social. A través de su forma, fachada y organización interior, el edificio responde estrechamente a su contexto, reforzando el sentido de pertenencia entre sus usuarios y usuarias, al tiempo que fomenta el orgullo en la comunidad circundante y entre los/las profesionales locales emergentes.
La cosmogonía del capitalismo (racial). Imagen cortesía de Dele Adeyemo
Al lanzar una piedra hoy, Eshu mata un pájaro de ayer. Este proverbio yoruba relata una historia tanto de reparación como de ancestralidad al desafiar con alegría las convenciones del espacio-tiempo y acceder a sujetos del pasado mediante acciones del presente. El dicho ofrece un punto de partida poético hacia tradiciones más amplias de África Occidental y hacia la práctica del artista y arquitecto escocés-nigeriano Dele Adeyemo. Reconocido como uno de los ganadores de los Premios ArchDaily 2025 Next Practices, el trabajo de Adeyemo reúne ecología, espiritualidad, danza y territorio, examinando cómo las prácticas culturales encarnadas pueden generar posibilidades espaciales alternativas dentro y en contra de la arquitectura del capitalismo racial.
Nacido en Nigeria y criado en el Reino Unido, Adeyemo ha visitado Lagos durante muchos años. A través de este vínculo, ha desarrollado un amplio cuerpo de investigación sobre prácticas de movimiento colectivo que anteceden al capitalismo y ofrecen inteligencias espaciales distintas y a menudo imaginativas que operan en paralelo a los sistemas dominantes. ArchDaily conversó con Dele sobre sus prácticas artísticas y pedagógicas, y sobre cómo identifica la sofisticación del diseño allí donde los/as arquitectos/as suelen percibir deficiencias.
Al surgir en un contexto de profundas transformaciones políticas y sociales, en el que diversos países buscaban reformular sus capitales como símbolos de progreso, ambas ciudades asumieron un papel estratégico. A través del lenguaje arquitectônico adoptado, reafirmaban narrativas ideológicas e identitarias vinculadas al poder del Estado.
Se trataba de ciudades creadas en abstracto, siguiendo una visión utópica. Serían urbes vanguardistas, libres de las deficiencias que asolaban a las ciudades de mediados del siglo XX, que ejemplificarían principios estéticos que reflejarían ideologías políticas progresistas y que abrazarían nuevas tecnologías – principalmente el automóvil.
Sin embargo, esta promesa de futuro terminó generando grandes desafíos. Dificultades que, por supuesto, reflejan los percances sociales y económicos de sus países, pero que también puede decirse que están sazonadas por una idea modernista que hoy se pone en discusión.
Cuando el edificio original del New Museum, diseñado por SANAA —un apilamiento de cajas opacas desplazadas y envueltas en una piel de malla metálica—, abrió sus puertas en 2007, ya parecía destinado a alguna forma de expansión para aliviar la presión vertical generada por su circulación restringida y su limitada huella. En marzo, el museo presentó su tan esperada ampliación, diseñada por Shohei Shigematsu y Rem Koolhaas, de OMA. El edificio complementario, de líneas angulosas y con un ligero retranqueo, duplica la capacidad de exposición del museo y, al mismo tiempo, reconfigura la relación de la institución con la ciudad y con la estructura original de SANAA, proyectada por Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa.
Durante la apertura para la prensa, Koolhaas describió el proyecto "no simplemente como una extensión, sino como un complemento o contraparte". Más tarde, Shigematsu profundizó en la idea: "Pensamos en diseñar un par compuesto por dos edificios distintos y, sin embargo, estrechamente conectados. Uno es más vertical e introvertido; el otro, más horizontal y extrovertido".
En una industria definida por las tolerancias de ingeniería y la certeza del rendimiento, el acabado de interiores todavía depende de un proceso que introduce variabilidad en cada proyecto. Incluso los/las aplicadores/as experimentados/as suelen depender de una mezcla basada en el criterio personal —estimando las proporciones de agua y ajustando al tanteo hasta que el material parece manejable. Si bien la destreza reduce la variabilidad, no la elimina. El resultado es una inconsistencia inherente que se transfiere directamente a la superficie terminada.
Al ser uno de los principales motores del consumo de recursos naturales, el uso de energía y las emisiones de gases de efecto invernadero, la industria de la construcción tiene un impacto significativo en el medio ambiente, al consumir el 32% de la energía global y contribuir al 34% de las emisiones globales de CO₂. Los materiales de construcción desempeñan un papel crucial en la configuración del entorno construido. A través de los principios de la economía circular, las soluciones renovables y autosuficientes y las innovaciones tecnológicas, el análisis del desempeño ambiental de cada material destaca la oportunidad de revisar y evaluar las diferentes etapas de su ciclo de vida.
Al establecer un marco común para medir y gestionar el impacto ambiental de los materiales de construcción, el Análisis de Ciclo de Vida (ACV) surge como un enfoque clave. Esta metodología proporciona una evaluación integral de los impactos ambientales asociados con productos, procesos o actividades a lo largo de todo su ciclo de vida. Desde la extracción de materias primas, la fabricación y el transporte, hasta la construcción, el uso y el tratamiento al final de la vida útil, el análisis considera las cargas ambientales vinculadas a cada etapa. En el contexto de los materiales de construcción, el ACV ofrece un enfoque holístico y sistemático para evaluar el desempeño ambiental e identificar oportunidades de optimización del diseño, entre otras mejoras. De este modo, cuantifica impactos como las emisiones de carbono, el consumo de energía, el uso de agua, la contaminación del aire, la generación de residuos y el agotamiento de los ecosistemas.
En una época dominada por las pantallas y las imágenes digitales, el carácter integral de un objeto de diseño suele permanecer oculto. Solo al interactuar con un objeto en persona se puede sentir su textura, notar cómo dialoga con la luz o incluso percibir su sutil aroma. Estas cualidades sensoriales —tan difíciles de transmitir en línea— revelan por qué las ferias de diseño siguen siendo fundamentales. De manera creciente, estos encuentros se han transformado en espacios para la experimentación en el diseño contemporáneo, donde se exploran públicamente ideas sobre la materialidad, la colaboración y la responsabilidad social. Programas curatoriales, exposiciones e instalaciones experimentales transforman estos eventos en entornos donde profesionales del diseño, la fabricación y la investigación ponen a prueba nuevas posibilidades para el entorno construido.
Los ruidos fuertes, el zumbido continuo de los equipos, los cambios abruptos de luz o los reflejos intensos suelen pasar desapercibidos para la mayoría. Para las personas neurodivergentes, sin embargo, estos estímulos pueden provocar un malestar significativo o incluso reacciones físicas y cognitivas intensas. El término "neurodivergente" se refiere a personas cuyo funcionamiento neurológico difiere de lo que se considera típico, lo que abarca condiciones como el autismo, el TDAH y la dislexia, ya que su cerebro procesa la información de manera distinta, particularmente en relación con el estímulo sensorial, la atención y la regulación emocional.
Sin embargo, la luz no es únicamente visual: también es neurológica. La forma en que ingresa a un espacio, se desplaza por las superficies y cambia a lo largo del tiempo puede afectar profundamente el confort cognitivo. Los contrastes extremos, el deslumbramiento, la penetración de haces de luz directos y las variaciones rápidas de brillo exigen una adaptación constante de los sistemas visuales; para las personas con mayor sensibilidad sensorial, este esfuerzo puede traducirse en fatiga, distracción o malestar.
Si las redes elevadas revelan una ciudad que camina cada vez más por encima de la calle, el podio-torre es la tipología que a menudo hace que esa condición parezca inevitable. En todo el sudeste asiático, los proyectos de podio-torre se han convertido en uno de los lenguajes dominantes del crecimiento metropolitano: un sistema que concentra vivienda, empleo, comercio y conexiones de transporte en parcelas altamente legibles y gestionadas. Desde la perspectiva de la planificación urbana, el modelo puede ser notablemente eficaz al absorber la congestión, formalizar la circulación y aportar densidad con rapidez. Sin embargo, a medida que se propaga, esta tipología también plantea una pregunta más silenciosa: ¿para qué optimiza y qué es lo que erosiona, especialmente a nivel de calle, donde se supone que la vida urbana debe negociarse en lugar de curarse?
En su forma más simple, el podio-torre es una estructura híbrida que consta de un podio de baja altura y gran ocupación de suelo que sostiene una o más torres verticales esbeltas. Por lo general, el podio soporta el peso logístico y comercial del desarrollo —comercio, estacionamiento, áreas de carga, zonas de ascenso y descenso de pasajeros, servicios internos y, a menudo, terrazas de amenidades—, mientras que la torre apila programas privados en la parte superior, ya sean residenciales, de oficinas, de hoteles o de uso mixto. La promesa es doble: maximizar la densidad urbana manteniendo al mismo tiempo un frente de calle a "escala humana", y separar la compleja logística de la vida urbana del dominio más tranquilo de la vivienda y el trabajo.
Interpretar el hábitat contemporáneo es una prioridad para los y las profesionales de la arquitectura y el diseño en todo el mundo. En medio de tendencias cambiantes, fusiones estilísticas y el resurgimiento de diversas técnicas, el diseño de interiores contemporáneo reúne materiales, texturas y colores para transformar la experiencia de las personas usuarias. En el ámbito doméstico se despliega una serie de realidades, tensiones y actividades, donde el diseño sirve como una base sólida y un sistema de soporte para satisfacer las necesidades de sus habitantes. En el marco de la Semana del Diseño de Milán 2026, el ICEX y Elle Decor Italia presentaron la cuarta edición de Appartamento Spagnolo—un marco espacial concebido para exhibir el diseño de interiores español contemporáneo dentro de un contexto histórico.