La visita a museos y galerías ha sido durante mucho tiempo una experiencia altamente curada. Se guía al público visitante a través de una secuencia de salas cuidadosamente orquestada, con obras seleccionadas meticulosamente para relatar una narrativa específica, con el apoyo de señalética, gráfica, escenografía e iluminación calibrada. Incluso las exposiciones que rara vez cambian —las colecciones permanentes— suelen apoyarse en una sólida voz curatorial —dirigida por artistas o curadores/as de renombre— para definir la postura institucional e influir en la interpretación.
Al mismo tiempo, las áreas de almacenamiento de museos y galerías suelen mantenerse por separado: a menudo dentro del mismo edificio pero bajo un acceso estrictamente controlado, y con frecuencia en instalaciones externas dedicadas a tal fin, como el Centro de Conservación del Louvre. Estas zonas se han concebido tradicionalmente como espacios altamente controlados, no solo en términos de acceso, sino también en relación con el clima, la humedad, el orden del archivo, los protocolos de manipulación, el mantenimiento y la conservación. Por temor a robos y a que se alteraran los requerimientos espaciales, ambientales y de secuenciación del archivo, el almacenamiento ha sido históricamente un tanto reservado, sirviendo principalmente a investigadores/as académicos/as y profesionales del arte bajo solicitud previa. Rara vez el público general logra obtener una visión completa de las obras resguardadas por una institución determinada.
Hay lugares en el mundo donde el calor ya supera los cincuenta grados y otros donde el agua sube metros por encima de lo esperado. Mientras tanto, en el corazón de São Paulo, arquitectos/as, investigadores/as, artistas y comunidades se reúnen para preguntar: ¿cómo habitar la Tierra en tiempos de extremos? Esta es la provocación que guía la 14ª Bienal Internacional de Arquitectura de São Paulo, que ocupa la Oca de Ibirapuera y se concentra en el tema Extremos: Arquitecturas para un Mundo Caliente. Más que una exposición, se trata de un llamado a enfrentar la crisis climática, la desigualdad social y la urgencia de reinventar las formas de vida.
A diferencia de ediciones anteriores, distribuidas por varios puntos de la ciudad, el equipo curatorial integrado por Clevio Rabelo, Jera Guarani, Karina de Souza, Marcella Arruda, Marcos Certo y Renato Anelli optó por concentrar la edición de este año bajo un mismo techo, permitiendo que la narrativa curatorial se presente de manera clara y directa. Todo el recorrido está allí, organizado en secciones que entrelazan prácticas ancestrales y tecnologías emergentes, experimentaciones materiales y perspectivas críticas, proyectos locales y debates de alcance global. De este modo, la Oca se convierte en una encrucijada: superpone miradas arquitectónicas diversas, ofreciendo una plataforma de reflexión colectiva sobre la sociedad y el medio ambiente.
Los materiales pueden albergar memoria. Su función va más allá de dar acabado a un espacio; pueden anclarlo, definir su atmósfera y conectar los interiores con narrativas culturales y materiales más amplias. Quienes se dedican a la arquitectura y el diseño exploran técnicas locales, recursos naturales y tradiciones artesanales para equilibrar la preservación cultural con la funcionalidad moderna, aportando contexto y profundidad. No se trata necesariamente de un retorno al pasado, sino de una reinterpretación del conocimiento heredado para crear una arquitectura que resuene con las necesidades contemporáneas.
Al abordar el diseño de espacios culturales como museos, recintos para espectáculos o centros de estudio e investigación, quienes se dedican profesionalmente a la arquitectura y el diseño a menudo deben armar las piezas de un rompecabezas sumamente complejo para lograr que la estructura resuene en una diversidad de visitantes y ocupantes. Dar con el tono exacto puede resultar difícil, especialmente cuando se intenta conjugar diversas formas en un conjunto que respete el uso original del edificio y que, a la vez, sea atemporal en su universalidad.
Una forma de garantizar que el sentido de la cultura sea omnipresente es mediante la reutilización adaptativa. Esta práctica de dar nueva vida a estructuras históricas ha cobrado fuerza en los últimos años y resulta idónea para crear espacios que aborden y encarnen problemáticas contemporáneas, al tiempo que conectan a sus habitantes con el pasado. Sin embargo, su valor no se limita a esta noción de patrimonio actualizado; por el solo hecho de existir, los proyectos de reutilización adaptativa combaten la expansión urbana y las prácticas de construcción poco sostenibles.
Se ha anunciado la lista de finalistas para el prestigioso BRICK AWARD 26, revelando 50 excepcionales edificios de ladrillo de todo el mundo. Organizado por wienerberger, este premio bienal celebra la innovación arquitectónica y la destreza artesanal en el diseño cerámico y de ladrillo, reconociendo proyectos que desafían los límites del material, la forma y el contexto. La selección de este año abarca cinco continentes y 21 países, lo que destaca la vigencia perdurable del ladrillo en la arquitectura contemporánea; desde viviendas íntimas e instituciones culturales hasta instalaciones industriales y espacios públicos. Se anunciarán los proyectos ganadores en Viena en junio de 2026, y todas las obras preseleccionadas se incluirán en el libro BRICK 26.
En la ciudad holandesa de Hilversum, un edificio municipal terminado en 1931 redefinió por completo la idea de lo que podía ser un ayuntamiento. Más que una simple sede de la administración local, el Ayuntamiento de Hilversum se convirtió en la expresión arquitectónica de una comunidad en transformación. Con su torre elevándose sobre estanques reflectantes, sus masas de ladrillo articuladas alrededor de patios y sus interiores minuciosamente detallados, el edificio afirmó que la arquitectura cívica podía unir la función con el simbolismo, y la eficiencia con la ceremonia.
El arquitecto detrás de esta visión, Willem Marinus Dudok, no solo fue responsable de edificios individuales, sino de la configuración integral de la propia Hilversum. En su rol de arquitecto y urbanista municipal, diseñó escuelas, distritos residenciales y parques, desarrollando un lenguaje que fusionaba el oficio artesanal holandés con la claridad del Movimiento Moderno. El ayuntamiento representó la culminación de esta trayectoria: una pieza central cívica donde la ambición urbana, el refinamiento material y la escala humana convergían en una forma única y coherente.
We Design Beirut regresa en su segunda edición del 22 al 26 de octubre de 2025, reafirmando el papel de la ciudad como un nodo vital en la conversación global del diseño. Con el telón de fondo de algunos de los sitios con mayor relevancia histórica del Líbano, este evento de diseño de cinco días entrelaza arquitectura, artesanía y cultura para reflexionar sobre temas como el legado, el resurgimiento y la continuidad.
Cimentado sobre el empoderamiento, la preservación y la sustentabilidad, We Design Beirut fomenta la colaboración entre diseñadores/as, artesanos/as, estudiantes y arquitectos/as, creando una plataforma vibrante para el intercambio, la vinculación y la expresión creativa. Es un espacio para la sanación, la innovación y la proyección del creciente talento de diseño de la región en un escenario internacional.
El ruido de las conversaciones superpuestas, las luces intermitentes de una cartelera, los pasos apresurados en la acera y el constante martilleo de una obra cercana: los espacios públicos a veces se perciben como entornos donde los estímulos se acumulan y con frecuencia nos sobrepasan. Cada persona percibe y responde a estos impulsos sensoriales de manera distinta, y reconocer la neurodiversidad significa comprender que algunos individuos requieren más tiempo para adaptarse, recorridos a ritmo más lento o interacciones más graduales con su entorno. Estos encuentros plantean preguntas fundamentales sobre el espacio público contemporáneo: ¿cómo puede acoger la diversidad de formas en que las personas lo perciben y lo habitan? ¿Cómo podemos imaginarlo como un espacio que abraza todas las maneras de experimentarlo?
A lo largo de China, un legado de vastas estructuras industriales permanece en desuso, como resultado directo de la transición económica del país hacia otras formas de industria. Estos edificios se definen por su colosal altura y su robusta capacidad estructural. Hoy en día, plantean un desafío arquitectónico para la renovación urbana contemporánea y un nuevo tema para la preservación del patrimonio. A medida que son absorbidos por el crecimiento de los desarrollos urbanos, los/las arquitectos/as tienen la tarea de transformarlos en activos funcionales orientados al público. De este modo, las intervenciones recientes capitalizan elementos de identidad como hornos y chimeneas para reposicionar estos complejos masivos como hitos urbanos fundamentales.
Durante siglos, la arquitectura se ha visto moldeada por la aspiración de crear una transición fluida entre el interior y el exterior. Hoy en día, los sistemas de ventanas y fachadas tecnológicamente sofisticados permiten a los/las arquitectos/as diseñar conceptos de espacios abiertos e inundados de luz sin perder calor. La ventana corrediza de máxima transparencia cero de Solarlux puede eliminar los límites entre los espacios, algo que se demuestra de manera sumamente impresionante cuando los elementos de gran formato reemplazan las esquinas de los edificios. Se trata de un logro técnico alcanzado por completo sin soportes que interrumpan la vista. cero crea una conexión directa e inmediata con la naturaleza que va mucho más allá de lo que las soluciones estándar pueden ofrecer.
La cultura es el conjunto de saberes y prácticas que las personas utilizan para expresarse y dar sentido al mundo de manera colectiva. Como nos recuerda la filósofa brasileña Marilena Chauí, la palabra deriva del latín colere, que significa "cuidar". En ese sentido, la agricultura representa el cuidado de la tierra, mientras que el culto religioso es el cuidado de los dioses. En su esencia, la cultura es la creación de universos simbólicos expresados a través de diversos lenguajes —incluida la arquitectura— que tejen conexiones a lo largo del tiempo, salvaguardando las memorias del pasado al tiempo que abren nuevas posibilidades para el futuro.
Este mes, ArchDaily explora La arquitectura de la cultura hoy planteando una pregunta central: ¿cómo da forma la arquitectura a la manera en que se produce, consume y experimenta la cultura? Este tema examina cómo la arquitectura tanto moldea la vida cultural como responde a ella, desde la permanencia de museos, teatros y bibliotecas hasta la efimeridad de pabellones, instalaciones y plataformas virtuales. Asimismo, considera el rol de los/las arquitectos/as en la curaduría, la escenografía y el diseño de exhibiciones, así como la representación de los espacios culturales en el cine y los entornos digitales.
El delta del Nilo, en azul el aumento del nivel medio del mar con un incremento de 2 °C por encima de los niveles preindustriales, datos de Sentinel. Territorial Agency: Oceans in Transformation, 2020
¿Cuánto pesa una ciudad y qué significa ese peso para nuestro futuro colectivo? Esta provocadora pregunta guía la séptima edición de la Trienal de Arquitectura de Lisboa, que propone una indagación sobre las transformaciones de la vida urbana y las consecuencias materiales, sociales y ambientales de habitar el planeta hoy en día. Del 2 de octubre al 8 de diciembre, Lisboa volverá a albergar uno de los eventos de arquitectura más significativos de Europa.
Bajo la curaduría de Ann-Sofi Rönnskog y John Palmesino, fundadores de la oficina Territorial Agency, la Trienal investiga la magnitud de las ciudades contemporáneas y su impacto planetario. Compuestas por casi 30 billones de toneladas de materiales, las ciudades globales forman una red densa e intrincada de estructuras en constante evolución. Para desentrañar estas complejidades, la Trienal se abre como un espacio de aprendizaje, curiosidad, imaginación y debate: un punto de encuentro para profesionales de la arquitectura, la investigación y el arte, así como para el público en general.
https://www.archdaily.cl/es/1141518/cuanto-pesa-una-ciudad-explorando-la-trienal-de-arquitectura-de-lisboa-2025ArchDaily Team
La famosa actriz Mae West describió alguna vez la curva como "la distancia más hermosa entre dos puntos". Si bien es probable que se estuviera refiriendo a la silueta humana, esta observación trasciende la apariencia física y llega al corazón de aquello que reconforta y alivia la psique humana en el diseño de la naturaleza.
Las colinas ondulantes, el arco de una ola marina, el resplandor ardiente del amanecer en el horizonte: estas formas naturales evocan paz y serenidad al ser observadas. Al diseñar entornos de trabajo y espacios comunes, es fundamental que quienes se dedican al diseño recuerden que en la naturaleza casi no existen las líneas rectas. Al incorporar cantos suaves, techos abovedados y muros curvos en el interior de un edificio, el diseño de la naturaleza se traslada al espacio interior.
Al exponerse al calor, el cuerpo activa diversos mecanismos fisiológicos para mantener la homeostasis térmica. Sin embargo, estas defensas naturales suelen verse desbordadas en las ciudades modernas. En un entorno urbano dominado por el asfalto y el concreto, que absorben el calor, y por la escasez de áreas verdes, estos mecanismos pierden eficacia. Si el entorno es excesivamente cálido, húmedo o carece de una ventilación adecuada —condiciones que el efecto de isla de calor urbana suele amplificar—, la temperatura corporal central comienza a elevarse. En consecuencia, aumenta el riesgo de sufrir complicaciones graves, que van desde calambres y agotamiento hasta golpes de calor potencialmente mortales.
Pabellón de Luxemburgo Expo 2025 Osaka / STDM architectes. Imagen cortesía de BeWunder
Desde su inauguración esta primavera, la Expo 2025 de Osaka ha captado la atención mundial desde múltiples perspectivas, demostrando cómo la arquitectura puede funcionar como un laboratorio para explorar soluciones a desafíos apremiantes. Después de 55 años, Osaka vuelve a albergar la Exposición Universal, con cada instalación organizada en torno a los subtemas "Salvar vidas", "Empoderar vidas" y "Conectar vidas". Estos pabellones adoptan formas que expresan la identidad y los valores de su región a través de lenguajes arquitectónicos distintivos, constituyendo el eje central de su diseño. Partiendo de esta base, algunas instalaciones funcionan como laboratorios para la sociedad del futuro, utilizando la tecnología para potenciar las experiencias tanto dentro como fuera de los espacios, transformando la visita a través de la luz, el sonido, los elementos visuales y el movimiento como parte de la innovación tecnológica exhibida en el evento.
Grupo de construcción para Circo-lô en la Asociación IDE, en Botucatu | SP. Foto: Tomaz Lotufo
Históricamente, las primeras universidades del modelo contemporáneo fueron implantadas en Europa como instituciones orientadas a la formación de élites para servir al Estado y a la Iglesia, y no para promover la emancipación social. Con el avance del capitalismo, se consolidaron como espacios privilegiados de producción y reproducción de la cultura occidental moderna. Sin embargo, a partir de la década de 1960 —especialmente después de las revueltas estudiantiles de mayo de 1968—, el énfasis académico se volvió hacia valores relacionados con el mercado, reemplazando los ideales humanistas y críticos. Las ciencias humanas perdieron espacio, mientras que las áreas técnicas pasaron a ocupar un lugar central, muchas veces alejándose de la reflexión crítica sobre el impacto social de sus prácticas.
"La plaza pública y la infraestructura cívica son la primera línea de defensa contra este tipo de ataques", proclamó el entonces presidente del Instituto Americano de Arquitectos (AIA), Thomas Vonier. Las décadas transcurridas desde el 11 de septiembre y la violencia armada masiva han presionado a las ciudades, tanto en los Estados Unidos como a nivel global, a reconsiderar el significado de la "seguridad". ¿Se trata de barreras, bolardos y vigilancia? ¿O tiene que ver con la confianza, la visibilidad, la evidencia y la resiliencia? Diversos proyectos confrontan estas interrogantes a distintas escalas para demostrar cómo la arquitectura y el pensamiento forense pueden, de manera colectiva, proteger a las comunidades y la vida cívica.
Con "The Rock", el fabricante de grifería Dornbracht presenta su primera Atelier Edition. Las líneas claras de la clásica colección MEM se encuentran con expresivos manerales en forma de roca, fabricados en metal macizo y con acabado en Brushed Dark Platinum. Imagen cortesía de Dornbracht
En una era de precisión digital, automatización mediante IA y reproductibilidad masiva, el valor de la artesanía humana se está reimaginando en lugar de perderse. En esta intersección entre la lógica de la máquina y la intuición material es donde Dornbracht, el fabricante alemán reconocido por su grifería escultórica, lanza The Rock, la pieza debut de sus nuevas Atelier Editions.
Inspirada en la fuerza primordial de la piedra natural, The Rock es una manija de grifería que se presenta como un objeto táctil y expresivo, devolviendo la individualidad y la sensualidad al panorama contemporáneo del baño y la cocina. Al reinterpretar la icónica serie MEM, el diseño introduce una manija audaz de formas orgánicas, fresada a partir de metal macizo con un acabado artesanal a mano. Cada pieza se convierte en una creación singular, donde la precisión industrial se encuentra con la intimidad del trabajo artesanal.
El sonido, cuando es emitido por una fuente —ya sea una persona o un equipo—, se propaga en todas las direcciones a través del espacio, reflejándose, absorbiéndose, transmitiéndose o difractándose al encontrarse con superficies y objetos. Como resultado, cada entorno posee su propia calidad acústica, a menudo difícil de percibir sin un oído o una mirada entrenados. Sin embargo, el sonido moldea la arquitectura de formas sutiles pero profundas: influye directamente en la concentración dentro de una oficina, en la participación de las y los estudiantes en un aula, en la recuperación de las y los pacientes en un hospital o en la conexión del público en una sala de espectáculos. A pesar de su papel decisivo, la acústica suele quedar en un segundo plano en los debates sobre diseño, eclipsada por consideraciones visuales y estructurales.
El proceso de diseño de la arquitectura siempre ha estado condicionado por las herramientas disponibles. Hubo un tiempo en que dibujábamos con pluma y tinta sobre hojas frágiles, copiábamos mediante planos heliográficos y nos protegíamos de manchas y roturas; luego llegó el papel Mylar, que facilitó las revisiones y la conservación, orientando los dibujos hacia una economía de líneas más depurada y deliberada. Más adelante llegó el dibujo asistido por computadora, que aceleró la coordinación y transformó nuestra forma de concebir la escala y la precisión. Hoy en día, la IA añade otra capa —reuniendo información en segundos y generando imágenes a voluntad—, lo que promete nuevas eficiencias al tiempo que plantea interrogantes inéditos sobre la autoría y el oficio. Lo que creamos y cómo lo creamos ha evolucionado con cada herramienta; la historia de nuestros métodos es la historia de nuestras ideas.
A partir de la posguerra, el Mylar (desarrollado en la década de 1950) facilitó la reproducción de dibujos y aceleró la transición de las copias heliográficas azules a los procesos de copia positiva de líneas oscuras (whiteprints). Antes del Mylar, la mera conservación de los planos —mantener una idea intacta, legible y sin daños— era una tarea monumental. Las prioridades de diseño de la posguerra solían inclinarse hacia la eficiencia, la sencillez y un minimalismo industrial alineado con las necesidades de reconstrucción. Las herramientas reforzaban esta tendencia: el trabajo arquitectónico seguía siendo predominantemente dibujado a mano, donde trazar cada línea requería tiempo y borrarla, aún más. Ese esfuerzo riguroso agudizó la economía del dibujo; cada trazo tenía que ganarse su lugar.
¿Qué es la arquitectura? Para algunos, su función tradicional es reunir imaginación, conocimiento técnico y capacidad de resolución, permitiendo a los arquitectos proyectar y construir mientras equilibran las ideas con los medios para llevarlas a cabo. Desde la piedra y la madera de las primeras construcciones hasta el acero y el hormigón del siglo XX, cada época exigió no solo comprender la forma, sino también las propiedades y el potencial de los materiales empleados. Este dominio de los materiales siempre ha sido una parte esencial del proceso creativo, aunque su alcance estuvo limitado por los saberes y las tecnologías disponibles.
Con el tiempo, ese equilibrio ha comenzado a cambiar. Los arquitectos han pasado de limitarse a utilizar materiales a diseñarlos activamente, aplicando principios científicos y experimentando con procesos biológicos, químicos y computacionales. Esta evolución ha ampliado las posibilidades de la arquitectura, entrelazando naturaleza, tecnología y arte, mientras impulsa el rol del arquitecto hacia una dimensión más experimental y guiada por la ciencia, en la que la manipulación y creación de materiales se convierten en el núcleo del acto creativo y no solo en un medio para alcanzar formas o estructuras.
Las canteras pueden entenderse como cicatrices imborrables que deja la extracción humana de recursos. Estos espacios creados por el ser humano, percibidos como vacíos, sumados al afán de beneficio material, han moldeado de manera fundamental nuestro acelerado entorno construido. Mientras tanto, la Tierra permanece inmóvil como un testigo silencioso. Durante décadas, estas minas a cielo abierto se han considerado una consecuencia inevitable del consumismo y del crecimiento urbano, y sus formas brutas e imponentes son testimonio de la extracción a gran escala de materiales esenciales para la edificación de nuestras ciudades. No obstante, hoy emerge un movimiento arquitectónico global que dialoga con estas formas preexistentes, transformando estos espacios sustractivos en escenarios de innovación, colaboración y un propósito renovado.
https://www.archdaily.cl/es/1141901/mas-alla-de-los-paisajes-manufacturados-las-canteras-como-espacios-de-colaboracion-interdisciplinariaHadir Al Koshta
Los y las profesionales de la arquitectura reconocen cómo las decisiones de diseño exterior influyen tanto en la percepción como en el rendimiento de una obra. Una marquesina es mucho más que un voladizo funcional: constituye una declaración visual, un elemento de control ambiental y un reflejo de la visión de diseño general del proyecto.
Entre los materiales disponibles, las marquesinas de aluminio a la medida se han convertido en una opción predilecta en la arquitectura moderna gracias a su resistencia, adaptabilidad y estética depurada. A continuación, se detallan sus principales ventajas.
A medida que las ciudades y los paisajes evolucionan, se le exige cada vez más a la arquitectura que respalde el bienestar, el rendimiento y la experiencia colectiva. Desde estadios que rinden homenaje a una profunda memoria cultural hasta espacios íntimos de bienestar que fomentan la restauración y la conexión, las tipologías deportivas y de bienestar se están expandiendo más allá de la mera funcionalidad. Crean entornos donde el movimiento y la salud se entrelazan con la calidad del diseño, la sostenibilidad y el sentido social. Hoy en día, estos espacios abarcan desde campos de entrenamiento de élite y clubes recreativos hasta retiros contemplativos y equipamientos públicos inclusivos, transformando la manera en que las comunidades se reúnen, sanan y celebran una identidad compartida.
Esta selección de propuestas no construidas, enviadas por la comunidad de ArchDaily, ilustra dicha diversidad. En São Paulo, Luiz Volpato Arquitetura reinventa el histórico estadio del Santos Futebol Clube con una geometría que preserva la memoria de la afición a la vez que introduce nuevos usos comerciales y sociales. En Hanói, Van Aelst I Nguyen and Partners aportan luz filtrada y aire fresco a un denso complejo deportivo urbano. En Dubái, RSP propone Haven, un desarrollo residencial anclado en el bienestar integral y experiencias guiadas por la naturaleza, mientras que la firma india Tropic Responses proyecta Aira Club como un centro de ocio consciente del clima. En lo alto del Himalaya, Gadasu + Partners esculpen un spa meditativo en la roca de la montaña, y en Isfahán, Arsh4d Studio replantea los parques segregados para mujeres con el fin de crear un espacio cívico inclusivo y orientado al futuro.