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Arquitectos: aoa architects
- Área: 494 m²
- Año: 2026





A menudo se debate sobre la sustentabilidad en la arquitectura como si fuera un estándar universal y, en principio, debería serlo. Los edificios se evalúan cada vez más en función de su rendimiento energético, el carbono embebido, los sistemas de certificación, la eficiencia de los materiales, la biodiversidad y el impacto durante todo su ciclo de vida. Sin embargo, las normativas que determinan lo que realmente debe hacerse siguen siendo de carácter sumamente local. Un proyecto diseñado en Londres, Nueva York o Copenhague puede estar determinado por códigos energéticos estrictos, evaluaciones ambientales, requisitos de divulgación, controles de planificación y metas de carbono cada vez más ambiciosas. En cambio, esa misma oficina al trabajar en otro lugar puede encontrarse con un panorama normativo muy diferente.
Esto plantea un interrogante complejo para la arquitectura internacional: cuando la ley no exige la sustentabilidad con el mismo rigor, ¿qué estándares deberían mantener los/las arquitectos/as?






Aunque es un concepto complejo, cargado de significado y clasificado en diversas formas, la heterotopía —desarrollada por el filósofo Michel Foucault— puede entenderse a grandes rasgos como la manifestación de realidades alternativas. A diferencia de las utopías (no-lugares idealizados e inalcanzables), las heterotopías son espacios tangibles y reales que operan bajo su propia lógica interna, ofreciendo una alternativa vivencial a los paradigmas espaciales y culturales dominantes.
El escapismo, en un sentido arquitectónico, no se trata simplemente de huir de las realidades comunes, sino que constituye una herramienta crítica para reimaginarlas bajo diferentes condiciones culturales, sociales y ambientales. Las instalaciones temporales funcionan como campos de prueba fértiles para estas posibilidades espaciales. Con frecuencia concebidas como santuarios o refugios, estas obras se desprenden intencionadamente de las normas preconcebidas, ya sea buscando un retorno a un modo de vida primitivo o provocando cambios perceptivos radicales.


¿Qué puede hacer un textil que el vidrio, la madera, el concreto o el metal no puedan? Las telas compuestas para la arquitectura no reemplazan a los materiales de construcción convencionales. Al contrario, pueden complementarlos y, a menudo, añadir otra capa de rendimiento a la envolvente del edificio. Su aplicación cambia según el contexto. Una membrana compuesta puede convertirse en un sistema de sombreado exterior para un invernadero tropical, una piel interior que define la acústica y la experiencia espacial en un museo, o parte de una estrategia de fachada que mejore el desempeño ambiental de un edificio existente.

El equipo liderado por el grupo de ingeniería y tecnología Sener, en colaboración con el estudio de arquitectura británico RSHP y la firma valenciana ERRE, ha sido seleccionado para diseñar la nueva Estación Central de Valencia en España. La propuesta fue elegida por el Comité de Valoración de Adif Alta Velocidad tras un concurso para un nuevo nodo ferroviario intermodal que integrará conexiones de alta velocidad, cercanías, metro, tranvía, autobús, taxi y movilidad activa. La nueva infraestructura se coordinará con el proyectado Parque Central, el proyecto del Canal de Acceso y el futuro túnel pasante. El alcance del proyecto también incluye la rehabilitación de la histórica Estación de Valencia Nord, declarada Bien de Interés Cultural, preservando al mismo tiempo su patrimonio arquitectónico y urbano.
