
El valor de la artesanía en los interiores contemporáneos radica cada vez más en la manera en que se unen los materiales y se relacionan entre sí. A medida que crece el apetito por remodelaciones rápidas, económicas y rentables, surge también un deseo paralelo de interiores que se perciban resueltos con esmero: espacios donde los detalles estén integrados, los ensambles de materiales sean meditados, las transiciones de texturas tengan una intención clara y los herrajes se traten como parte del lenguaje arquitectónico y no como un añadido de último momento. En muchos interiores chinos contemporáneos, la artesanía opera de manera silenciosa a través del tratamiento de superficies y estructuras: madera que conserva su irregularidad, terrazo que deja registro de los agregados y el trabajo manual, o acabados que revelan el esmero de su ejecución.
















