Hace una década, mientras China se preparaba para los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 y la Exposición Universal de Shanghái 2010, una asombrosa ola de construcción inundó las principales metrópolis del país. Arquitectos y arquitectas de renombre internacional propusieron y desarrollaron estructuras audaces que rápidamente se convirtieron en los nuevos símbolos nacionales. Con Beijing y Shanghái como principales escenarios de entrada, este fenómeno de la arquitectura icónica se extendió con el tiempo hacia otras ciudades chinas de menor perfil. A medida que estas urbes de "segunda línea" prosperaban, los gobiernos locales buscaron elevar los estándares de vida y forjar su propia identidad visual, impulsando la creación de nuevos teatros, estadios, escuelas y complejos de oficinas.
Kris Provoost ya había centrado su atención en Beijing y Shanghái en su primera serie fotográfica. Ahora, al profundizar en el proyecto "Beautified China", ofrece una mirada detallada a la arquitectura de 12 ciudades del país, desde Harbin hasta Hong Kong. Esta entrega mantiene la misma premisa: 20 fotografías minimalistas de edificios construidos en la última década, capturadas a lo largo de los últimos ocho años.
El arquitecto y fotógrafo Kris Provoost capturó recientemente nuevas imágenes de la estación de tren de alta velocidad de West Kowloon en Hong Kong, un diseño de Aedas y Andrew Bromberg. Provoost vive y trabaja en Shanghái, y su nueva serie fotográfica muestra cómo los visitantes son conducidos al corazón de Hong Kong mientras la majestuosa estructura domina el puerto de Victoria. Al integrar abundante espacio verde y diferentes plataformas de observación, el proyecto genera un parque urbano en pleno centro de la ciudad.
Hace una década, una ola de arquitectura impactante invadió las principales ciudades chinas mientras el país se preparaba para los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 y la Exposición Universal de Shanghái 2010. Arquitectos y arquitectas de renombre internacional propusieron y desarrollaron estructuras descomunales que pronto se convirtieron en nuevos símbolos del país. Estos edificios icónicos ayudaron a posicionar a Beijing y Shanghái como las principales puertas de entrada a China; sin embargo, con el paso del tiempo, el fenómeno se extendió a otras ciudades chinas menos conocidas. A medida que estas ciudades de "segundo nivel" prosperaban, sus gobiernos buscaron mejorar la calidad de vida y desarrollar una identidad propia, lo que dio lugar a nuevos teatros, estadios, escuelas y torres de oficinas.
Tras haberse centrado en Beijing y Shanghái en su primera serie de fotografías, Kris Provoost continúa su serie "Beautified China" con una mirada más profunda a edificios de 12 ciudades chinas de todo el país, desde Harbin hasta Hong Kong. El proyecto mantiene la misma premisa: 20 fotografías minimalistas capturadas a lo largo de los últimos ocho años que retratan la impactante arquitectura construida en la última década.
El/la arquitecto/a Kris Provoost, quien vive y trabaja en Shanghái, capturó el nuevo Museo de Arte Moderno de Shanghái de Atelier Deshaus a través de una serie de fotografías que muestran tanto los detalles del edificio como su contexto en la ribera de la ciudad. El Museo de Arte Moderno de Shanghái es un proyecto de reutilización adaptativa en el antiguo búnker de carbón de Laobaidu, cuyo exterior industrial se conservó y reinterpretó en un proyecto arquitectónico contemporáneo. Provoost retrató los hermosos detalles de la obra, así como su transformación durante la temporada de los cerezos en flor.
En gran parte de China, el hormigón sigue siendo el material de construcción predominante. A pesar de la creciente preocupación por su impacto ambiental, este material continúa respondiendo a las prioridades de muchos desarrolladores y clientes: es rápido, rentable y altamente duradero. Por consiguiente, la mayoría de las tipologías de edificios en China todavía dependen en gran medida del hormigón. Esta dependencia se ve reforzada por la posición de China como el mayor productor mundial de cemento Portland. Una cadena de suministro profundamente arraigada, cimentada en la fabricación de materias primas y en la infraestructura económica, garantiza que el hormigón siga siendo la opción por defecto en la industria de la construcción.
Sin embargo, históricamente, la arquitectura china se erigió sobre una rica tradición de construcción con madera. La Ciudad Prohibida es un claro ejemplo de ello: no solo es emblemática del patrimonio arquitectónico del país, sino que también sigue siendo una de las colecciones de estructuras de madera antiguas más grandes y mejor conservadas del mundo. Este legado plantea una pregunta crucial: ¿tiene la construcción con madera un futuro significativo en la industria contemporánea de la edificación en China?
La construcción del Centro Yidan de Zaha Hadid Architects en Shenzhen, China, ha alcanzado su altura máxima. El nuevo hito urbano albergará la sede de la Fundación Chen Yidan y el Premio Yidan, organizaciones dedicadas a promover el aprendizaje continuo y la innovación en la educación. El centro contará con instalaciones para la investigación académica, eventos culturales y exposiciones, apoyando la misión de la fundación de impulsar la educación global. Ubicado junto al Museo de Qianhai, el Centro Yidan contribuye a definir un nuevo distrito cultural en la tercera ciudad más poblada de China.
Históricamente, la arquitectura ha producido muchos edificios icónicos moldeados por visiones singulares; a menudo, diseñados de manera unilateral para las personas usuarias, las comunidades y las ciudades. Si bien este enfoque vertical ha permitido una sólida coherencia formal y claridad conceptual, también ha priorizado la autoría por encima de la participación. El resultado: proyectos que pueden ser celebrados como visionarios, pero que a menudo se sienten desconectados de las realidades cotidianas de quienes los habitan.
Diseñar para otras personas es intrínsecamente complejo. Como profesionales de la arquitectura, con frecuencia se nos encomienda la tarea de crear entornos para comunidades con las que quizás no tengamos ninguna familiaridad personal o cultural. Sin embargo, esta distancia puede aportar una valiosa objetividad: nos permite abordar diversas perspectivas con una mirada fresca, analizando críticamente las necesidades y limitaciones de múltiples actores involucrados. A través de este proceso, la disciplina de la arquitectura ha avanzado, ampliando los límites del pensamiento espacial, la innovación de materiales y la experimentación estructural.
Como es natural, una mayor densidad de población evita la formación de ciudades fantasma y locales comerciales vacíos, que pueden convertirse en focos de delincuencia. Sin embargo, estas visiones positivas sobre los entornos de vida densos suelen basarse en supuestos optimistas sobre el urbanismo, tales como una coexistencia con fricciones mínimas entre los individuos, una higiene fácil de mantener y la generación espontánea de diversidad.
La naturaleza se utiliza a menudo como fuente de inspiración para la arquitectura. Ya sea a partir de sus formas, la extracción y el uso de sus materiales, o incluso la incorporación de procesos físicos y químicos en las tecnologías empleadas, siempre resulta relevante buscar relaciones entre el entorno construido y el medio natural. De los muchos ecosistemas presentes en el planeta Tierra, los océanos representan la mayor parte de la superficie y albergan historias, místicas, símbolos y formas que pueden ser tomados como referencia en la arquitectura.
A medida que la ciudad continúa evolucionando y transformándose, comienzan a surgir bordes muertos en el paisaje urbano, lo que reduce el nivel de actividad en nuestro entorno construido. Estos "bordes muertos" se refieren a las áreas que carecen de una interacción activa; permanecen vacías y desprovistas de personas, ya que han dejado de ser útiles o atractivas. A medida que la pandemia de Covid-19 llega a su fin, el primer desafío que podríamos enfrentar en la pospandemia es reactivar nuestro entorno urbano. Un soplo de vida para un paisaje urbano agotado y obsoleto...
El elemento clave para crear un entorno urbano activo y saludable radica en incrementar la vitalidad a través del placemaking. Esto implica crear espacios diversos e interesantes para residir, prosperar y trabajar. A continuación, se presentan cinco estrategias regenerativas que dinamizan el paisaje urbano y, en última instancia, generan entornos resilientes, atractivos y flexibles.
Los edificios en todo el mundo son cada vez más altos. Desde el año 2000, la construcción global de rascacielos ha aumentado un 402%. Ciudades como Dubái albergan casi 1000 edificios de gran altura, y el dinámico mercado inmobiliario de lujo de Nueva York no da señales de desaceleración, con más adiciones de altura previstas para sumarse a su ya imponente perfil urbano. Esto tiene un lado positivo: las torres de gran altura generan un espacio muy necesario en urbes ya densas y pueden reducir la dispersión urbana en los centros de las ciudades, lo que permite una mejor preservación de las áreas naturales.