La sección inferior de un glaciar del Himalaya colapsó el miércoles 26 de agosto, generando una avalancha de hielo y rocas a lo largo del valle del río Lhende que provocó graves inundaciones repentinas en la frontera entre Nepal y el Tíbet. Las inundaciones destruyeron pueblos enteros, con al menos 350 personas fallecidas confirmadas y más de 1.300 personas aún desaparecidas. Caracterizadas por su naturaleza repentina y violenta, las inundaciones repentinas ocurren dentro de las primeras seis horas posteriores a una lluvia intensa u otra fuente de inundación. En este caso, el evento se atribuye al colapso de un glaciar en las zonas altas del Himalaya, vinculado, según algunas hipótesis, a una ola de calor en la zona. La velocidad del movimiento también es un rasgo distintivo de este tipo de inundaciones, cuyo camino de destrucción en este caso sigue la cuenca del río Trishuli en Nepal. Según la Federación Internacional de la Cruz Roja, las zonas más afectadas son los distritos nepalíes de Rasuwa y Nuwakot. Se espera una evaluación más detallada en los próximos días a medida que retrocedan las aguas; mientras tanto, ya es posible esbozar algunas de las evidencias desde una perspectiva territorial.
El concepto de la "Gran Muralla Verde" hace referencia a una iniciativa de reforestación a gran escala emprendida específicamente para frenar la desertificación. Actualmente en marcha en África para contener el avance del desierto del Sahara, y en China en torno al desierto de Gobi, se trata de un proyecto de desarrollo paisajístico, agrícola, económico y social que responde al aumento de las temperaturas globales, la sobreexplotación agrícola y la gestión inadecuada de la tierra. Ambos proyectos en desarrollo son iniciativas interseccionales en las que participan gobiernos de diversos países, organizaciones de la sociedad civil, personas voluntarias y colectivos organizados, bajo la premisa de ofrecer una respuesta unificada a las problemáticas ambientales globales mediante la restauración de la fauna y flora silvestres. Representa una aplicación infraestructural a gran escala de lo que se conoce como "corredor verde" o "corredor ecológico": una franja lineal de vegetación o paisaje natural que conecta ecosistemas fragmentados y poblaciones de vida silvestre que el desarrollo humano ha distanciado a escala continental.
Pocas condiciones han moldeado el discurso arquitectónico contemporáneo con tanta profundidad como la incertidumbre. En bienales, exposiciones y foros internacionales, la arquitectura imagina cada vez más su relación con el mundo a través de la flexibilidad, la reversibilidad y la capacidad de respuesta; cualidades destinadas a hacer frente a las emergencias climáticas, la inestabilidad política y una movilidad humana sin precedentes. Los edificios se diseñan para transformarse, las infraestructuras para evolucionar y las ciudades para albergar condiciones que parecen cada vez más impredecibles. Este énfasis en la agilidad ha expandido la capacidad de la disciplina para abordar el cambio ambiental, ofreciendo estrategias valiosas para un mundo en constante transformación.
No obstante, esta evolución apunta a un cambio más profundo en la forma en que la arquitectura media la condición humana. Durante mucho tiempo, la arquitectura ha funcionado como un mecanismo de orientación existencial: una manera de que la conciencia humana talle una coordenada inteligible en medio de un cosmos indiferente, anclando la memoria y la identidad a un punto fijo. En gran parte del discurso arquitectónico contemporáneo, la incertidumbre aparece cada vez menos como una condición externa que debe mitigarse y más como el horizonte a partir del cual comienza el pensamiento arquitectónico. La experiencia espacial se ve cada vez más moldeada por entornos diseñados en torno a la persistencia del flujo, donde los puntos de referencia estáticos dan paso a condiciones de transformación continua.
El artista, director y productor australiano nominado al BAFTA Liam Young crea mundos imaginarios como una forma de reflexionar sobre los futuros que tememos, deseamos y ya estamos construyendo. Como creador y diseñador de atmósferas, propone paisajes especulativos que reflejan las posibilidades de un mundo por venir, ya sea ideal o verdaderamente perturbador. En su práctica de construcción de mundos (worldbuilding) para las industrias del cine, la televisión y los videojuegos, la ficción se convierte en una herramienta para abordar las urgencias ambientales del presente. Se le considera un "futurista" que trabaja en el cruce de estrategias de diseño, escenarios tecnológicos e imaginarios colectivos, con un trabajo fundamentado en la investigación académica que, sin embargo, llega a un público más amplio a través de exposiciones como "In Other Worlds" en el Barbican Centre de Londres y "Age of Nature" en el Centro de Arquitectura Danés (DAC) de Copenhague. En febrero de 2026, fue entrevistado por Marc-Christoph Wagner para Louisiana Channel, donde comparte sus visiones del futuro: desde la consolidación de la arquitectura como una industria boutique hasta la necesidad de un nuevo tipo de punk planetario a la escala de la crisis climática.
Quando pensamos em Nova York, pensamos em Manhattan e seus arranha-céus super altos. Como resultado, acreditamos que a cidade é um dos lugares mais densos da Terra: uma Hong Kong no Hudson. Mesmo assim, olhar para cima desvia nossa atenção de outro fato: Nova York não é tão densa quando você olha para sua área territorial em extensão. Depois de sair de Manhattan e passar pelos bairros históricos periféricos, você encontrará uma cidade distintamente suburbana. A paisagem compreende quarteirões e mais quarteirões de casas unifamiliares, shoppings e ruas largas que não permitem carros. Nova York é, portanto, um conto de duas cidades — dos skylines e do espraiamento.
La inundación no llega por sorpresa. Regresa, siguiendo los mismos ríos crecidos y cielos monzónicos, ablandando la tierra y entrando en hogares que nunca fueron diseñados para resistirla. Las paredes se desatan antes de perderse, los materiales se recogen antes de que se los lleve la corriente y las estructuras se reconstruyen con una familiaridad que sugiere que esto no es destrucción, sino una secuencia natural. En paisajes donde el agua regresa cada año, la supervivencia se define por la capacidad de empezar de nuevo.
A lo largo de las llanuras aluviales de Bangladés, la cuenca del Brahmaputra y el delta del Mekong, la inundación es una certeza estacional. Los informes de instituciones como el Banco Mundial y el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático suelen abordar las inundaciones desde la perspectiva de la exposición y los daños, midiendo el éxito en función de la resistencia y la durabilidad. Sin embargo, en los territorios que se sumergen anualmente, estas métricas solo describen el problema de forma parcial. El suelo mismo oscila entre el estado sólido y el líquido. Construir como si fuera una superficie fija significa diseñar en contra de la condición misma que lo define.
Bauhaus Earth es una organización sin fines de lucro con sede en Berlín que trabaja hacia una transformación sistémica del entorno construido. Su misión incluye la transición a materiales bio y geo-basados, la reutilización de edificios existentes y la restauración de ecosistemas. Junto con el Bamboo Village Trust, un vehículo financiero filantrópico, y Kota Kita, una organización de diseño urbano participativo, Bauhaus Earth ha desarrollado BaleBio, un pabellón de bambú diseñado por Cave Urban que se eleva sobre la playa de Mertasari en Denpasar, Bali. El pabellón transforma un estacionamiento en desuso en un espacio abierto de reunión comunitaria, ofreciendo un contrapunto al desarrollo costero impulsado por el turismo de la ciudad. Diseñado como un edificio regenerativo, BaleBio almacena carbono en lugar de emitirlo, desafiando el modelo de construcción extractiva que está reemplazando la artesanía tradicional de la madera y el bambú con estructuras de concreto en toda la isla.
Para muchos hogares en América Latina, las cocinas y estufas a base de combustibles fósiles y biomasa, como el gas natural o la leña, son una opción económica y accesible. Sin embargo, estos artefactos plantean ciertos desafíos: son fuente de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), contribuyen a la contaminación intradomiciliaria y evidencian la necesidad de políticas que promuevan una matriz energética residencial más limpia. Estos retos adquieren mayor urgencia al considerar que 2024 ha sido el año más caliente jamás registrado, con un aumento de 1,5 ºC respecto a los niveles preindustriales, impulsado por niveles récord de GEI derivados de actividades humanas, subrayando así la importancia de adoptar soluciones sostenibles en todos los sectores, incluido el residencial, a nivel mundial.
Durante una presentación en vivo para la 19ª Exposición Internacional de Arquitectura, el curador Carlo Ratti dio a conocer la programación de la edición de este año. La Bienal de Arquitectura de Venecia 2025 incluirá 66 pabellones nacionales, con 4 países representados por primera vez: la República de Azerbaiyán, el Sultanato de Omán, Qatar y Togo. La exposición, dividida entre los Giardini (26), en el Arsenale (22) y en el centro de la ciudad de Venecia (15), explora el tema "Intelligens. Natural. Artificial. Collective", reuniendo a más de 750 participantes, incluidos individuos y organizaciones que forman equipos interdisciplinarios y multigeneracionales. Según los números publicados, la edición de este año se perfila para convertirse en la Bienal de Arquitectura más grande celebrada en Venecia.
Jardín Nativo Adriana Hoffmann, Museo Interactivo Mirador (MIM) en Santiago de Chile. Image Cortesía de Bosko
Durante el siglo XIX, los esfuerzos por mejorar la calidad de vida urbana se centraron en la creación de jardines y parques, comenzando así la evolución del paisajismo como la disciplina moderna que conocemos hoy. Sin embargo, aunque existen ejemplos notables alrededor del mundo, la excesiva estructura y artificialidad de los jardines urbanos ha ido en contra de las motivaciones que les dieron origen. En muchos casos, su diseño ha resultado en espacios públicos descontextualizados e ineficientes, altamente demandantes en recursos y alejados de una verdadera sostenibilidad.
La geometría estricta y el uso forzado de especies de difícil adaptación y cuidado están dando paso al regreso de un paisajismo más orgánico, adecuado a los ecosistemas locales y eficiente en su desarrollo y conservación. Los bosques nativos reúnen todos estos aspectos positivos. No sólo permiten restaurar ecológicamente áreas degradadas, sino que mejoran la calidad del aire y retienen el agua de lluvia, creando espacios verdes biodiversos que conectan profundamente a las personas con la naturaleza. Conversamos con Magdalena Valdés, fundadora y directora de Bosko, quien nos explica por qué los bosques nativos son el camino correcto hacia un paisajismo consciente y realmente ecológico.
Hace 25 años, cuando nació en Suiza el estándar de construcción sostenible Minergie, diseñado para reducir el consumo energético y mejorar el confort en las edificaciones, era difícil prever que se convertiría en una de las certificaciones más demandadas del país: actualmente, ha llegado a tener una presencia considerable con más de 50.000 edificios certificados. También era difícil imaginar su futuro en la América Latina de hoy, ¿cómo podría un sistema desarrollado para las exigencias de un país responder a los requerimientos de otra región con tan diversa geografía y cultura?
Músicos, publicistas y chefs de renombre son solo algunos de los profesionales que inicialmente encontraron inspiración y formación en la arquitectura. Mucho más allá del diseño de edificios, la arquitectura promueve una visión integral del espacio, la estética y la funcionalidad, habilidades valiosas en varios ámbitos. Los profesionales de la arquitectura están capacitados para pensar creativamente y resolver problemas complejos, aplicando esta experiencia al desarrollo de proyectos de todo tipo. Con la ayuda de la tecnología y las herramientas de Inteligencia Artificial, este campo puede expandirse aún más. El desarrollo urbano contemporáneo, en particular, enfrenta desafíos complejos que requieren soluciones innovadoras. Un ejemplo de incursiones de arquitectos/as sobre diferentes áreas de la vida cotidiana en el sitio de diseño o construcción es el Grupo OSPA, con sede en Porto Alegre, que a pesar de haber comenzado como una oficina de arquitectura, con el paso de los años, ha evolucionado hasta incluir tres actividades verticales principales desempeñando un papel crucial en el desarrollo urbano: Responsive Cities Institute, Urbe.me y Place.
Europa del Este y del Sur está soportando una ola de calor severa, con temperaturas que alcanzan más de 40 grados Celsius en muchos países, incluyendo Grecia, Croacia, Macedonia y Rumania. Impulsada por el aire caliente del norte de África, esta ola de calor prolongada ha generado amenazas significativas para los residentes y ha sobrecargado los mecanismos de protección y mitigación climática de las ciudades. A medida que las olas de calor exponen las vulnerabilidades de las infraestructuras urbanas, las ciudades de Europa están trabajando para implementar medidas que aborden estos desafíos.
El compromiso global con las emisiones netas cero y la mitigación del cambio climático plantea un desafío monumental para la construcción - un sector que actualmente genera casi el 40% de las emisiones mundiales de CO₂, y cuya cifra se espera siga en aumento. Adoptar prácticas sostenibles es crucial para mejorar las condiciones ambientales, y entre los objetivos principales se encuentran optimizar el confort térmico y reducir el consumo energético en las edificaciones. ¿Cómo podemos lograrlo si no es a través del aprendizaje conjunto y el intercambio de conocimientos entre distintos profesionales y trabajadores del sector?
“En distintas regiones del planeta, la naturaleza impone condiciones adversas al cuerpo humano. En estos lugares, diseñar un edificio es casi como crear ropa: un artefacto que protege y ofrece comodidad. Este desafío requiere prestaciones tecnológicas que deben combinarse con la estética. Hacer que los seres humanos se sientan bien implica algo más que satisfacer nociones de confort y seguridad; también se trata de trabajar con los espacios en sus dimensiones simbólicas y perceptuales”. Así comienza la descripción del proyecto de la Estación Antártica Comandante Ferraz de Estúdio 41, ubicada en la Península de Keller, donde el mar circundante se congela durante unos seis a siete meses al año, en el que todo y todos llegan por avión o barco y la ferretería más cercana está a días de distancia. Si diseñar un edificio ya presenta innumerables complejidades, no es difícil imaginar los desafíos adicionales al desarrollar algo en un ambiente extremo, como temperaturas muy altas o bajas, o en lugares susceptibles a la corrosión, radiación, entre otros. En este artículo exploraremos las dificultades, las principales soluciones y los materiales utilizados en estos contextos.