La edición 2025 de la Bienal de Arquitectura de Venecia albergará un total de 65 pabellones nacionales. Entre ellos, cuatro países participarán por primera vez: Azerbaiyán, Omán, Qatar y Togo. La muestra se desarrollará en tres sedes principales: 26 pabellones en los Giardini, 22 en el Arsenale y 15 distribuidos por el centro histórico de Venecia. La exposición reunirá a más de 750 participantes que integran equipos interdisciplinarios y multigeneracionales, y se prevé que sea la más grande en la historia de la Bienal.
El Premio Mies Crown Hall de las Américas (MCHAP) ha anunciado los cinco proyectos finalistas para el Premio de las Américas 2025, destacando proyectos de Argentina, Canadá, México y Estados Unidos. El anuncio fue hecho por Dirk Denison, director del MCHAP, y Maurice Cox, presidente del Jurado de este año. Este premio bienal, establecido en 2013 por el Colegio de Arquitectura del Instituto de Tecnología de Illinois, reconoce logros arquitectónicos excepcionales en América del Norte, Central y del Sur. Considerando proyectos completados entre junio de 2022 y diciembre de 2023, su objetivo es destacar aquellos proyectos que contribuyen significativamente a sus comunidades y elevan los estándares profesionales.
El proyecto ganador se anunciará el 5 de mayo durante un simposio en el Instituto de Tecnología de Illinois. Los autores ganadores recibirán el Premio MCHAP, una cátedra en el Colegio de Arquitectura de IIT y una beca de investigación y publicación de 50.000 dólares.
A pesar de su apariencia caprichosa, las casas en los árboles ofrecen una plataforma única para innovaciones estructurales y exploraciones de diseño. De hecho, las casas en los árboles tradicionales dependen de los troncos de los árboles para su soporte estructural, pero, para aliviar la carga soportada por el árbol, los proyectos contemporáneos a menudo introducen sistemas complementarios como pilotes buscando mantener su imagen mientras ofrecen soporte adicional. Una de las principales ventajas de elevarlas de esta manera es la reducción de la huella ambiental. Las casas en los árboles pueden diseñarse para dejar el suelo del bosque intacto, preservando ecosistemas de pequeña escala. Al liberar el suelo debajo, minimizan las interrupciones a la flora y fauna nativas, permitiendo que la naturaleza prospere sin ser perturbada. De manera similar, muchos profesionales de la arquitectura utilizan la topografía local para crear conexiones fluidas, incorporando rampas, escaleras o puentes que se integran con el paisaje. Estas soluciones no solo mejoran la accesibilidad, sino que también enriquecen la experiencia general creando un paseo arquitectónico que se extiende entre la casa en el árbol y sus alrededores.
Esta sensibilidad hacia el medio ambiente se refleja no solo en el diseño estructural, sino también en la cuidadosa selección de materiales. El uso de materiales naturales como la madera, también ayuda a que la estructura se fusione con su entorno. Algunos diseñadores han ido más allá empleando materiales alternativos como paneles espejados para reflejar el bosque circundante y ocultar completamente la presencia de la casa en el árbol, demostrando que la elección del material puede contribuir a crear un proyecto que se sienta como una extensión de su entorno en lugar de una imposición sobre él. Esta colección destaca ejemplos notables de Suecia, Dinamarca, Indonesia y Francia, mostrando sus diversos enfoques.
Los entornos rurales suelen ser difíciles de definir en contextos administrativos y profesionales, y conllevan notables sesgos y complejidades. Los umbrales de población y densidad son los determinantes más comunes para trazar los límites administrativos; sin embargo, otros factores, como la infraestructura, el empleo y los servicios, contribuyen a caracterizar los entornos rurales. En los Estados Unidos, la Oficina del Censo define la ruralidad no por sus características o recursos, sino por sus ausencias, como "cualquier población, vivienda o territorio que no se encuentre en un área urbana". Para la comunidad del diseño y la planificación, resulta fundamental definir el futuro de los entornos rurales no a través de las métricas de los recursos o las infraestructuras urbanas, sino diseñando un nuevo marco de flexibilidad, adaptación y salud.
Safdie Architects ha inaugurado oficialmente la nueva sede central para Surbana Jurong, la firma líder de arquitectura, diseño urbano e infraestructura de Singapur. El proyecto expande la visión de Safdie Architects de "un jardín para cada persona" al ámbito laboral, mediante un diseño que aprovecha la tranquilidad del entorno natural previamente virgen para fomentar momentos compartidos de colaboración y creatividad. Tras obtener la certificación Green Mark (Super Low Energy), el campus se posiciona como el desarrollo insignia del emergente Distrito de Innovación de Jurong, concebido como el primer parque empresarial emplazado en una selva tropical.
Este desarrollo constituye el sexto proyecto de Safdie Architects en Singapur y consolida la destacada trayectoria de obras construidas por la oficina en la ciudad-estado, que ya incluye Marina Bay Sands, Sky Habitat y el aeropuerto Jewel de Changi. Con motivo de la inauguración, ArchDaily conversó con Charu Kokate, socia de Safdie Architects y directora de los proyectos de la firma en la región de Singapur, sobre la singular impronta de desarrollo de la oficina y su filosofía constructiva.
Ocultos a plena vista, los techos suelen ser la última superficie en la que piensan los/las diseñadores/as de interiores y arquitectos/as; sin embargo, este plano expansivo de yeso o concreto sin obstrucciones ofrece mucha más libertad creativa de la que creemos. Las reglas del diseño moderno exigen que el techo se mantenga despejado. No con un accesorio de mopa telescópica, sino despojándolo del texturizado de tirol, el papel tapiz con virutas de madera o los patrones de yeso que acechan nuestros propios recuerdos de los techos del pasado.
Aunque muchos clientes aceptan con resignación esta necesidad contemporánea de líneas depuradas —optando por acabados de yeso liso y pulido con luces empotradas discretas pero intrascendentes—, otros clientes más audaces reconocen el potencial del techo como el canal creativo que realmente es.
Se podría decir que la calidad del aire de los ambientes interiores nunca ha recibido la debida atención a lo largo de la historia. Si bien la contaminación atmosférica ha sido una amenaza desde la época de Hipócrates, en el año 400 a.C. –luego convirtiéndose en una verdadera preocupación en el tiempo de la Revolución Industrial–, no se habla mucho de cómo esto afecta las condiciones de bienestar en los espacios que habitamos. Actualmente, es un tema que va ganando más relevancia y preocupación, ya que la humanidad pasa alrededor del 90% de su tiempo en interiores y la calidad de estos espacios interfiere directamente en el bienestar y la salud a largo plazo. De hecho, la Calidad Ambiental Interior (IEQ, Indoor Environmental Quality en inglés) abarca mucho más que la contaminación interior. Se refiere a un equilibrio entre la calidad del aire, la acústica, la iluminación, la temperatura y otros factores que contribuyen a un ambiente agradable y, sobre todo, saludable para sus ocupantes. La empresa Armstrong, bajo el lema "todo espacio puede ser un espacio saludable", ha desarrollado soluciones para contribuir a la mejora de aquellos espacios donde pasamos más tiempo, como edificios educativos, sanitarios, oficinas y viviendas.
vía Ennead, utilizado bajo los términos de "uso legítimo"
James Stewart Polshek, socio fundador de James Stewart Polshek Architect, posteriormente Polshek Partnership, y actualmente Ennead Architects, falleció tras una trayectoria de 70 años diseñando destacadas obras de arquitectura pública. En una época dominada por las llamadas figuras de la arquitectura estrella (o starchitects), su trabajo suele considerarse un enfoque modesto de la disciplina, que prioriza los valores sociales por encima de los estéticos. Entre los proyectos clave realizados por Polshek se encuentran la restauración y renovación del Carnegie Hall de Nueva York en 1987; el Rose Center for Earth and Space en el Museo Americano de Historia Natural en Nueva York (2000); el Centro Presidencial y Parque William J. Clinton (2004) y el Museo Nacional de Historia Judía Estadounidense en Filadelfia (2010).