La sobreprovisión tradicionalmente implica ofrecer más de lo necesario, lo que suele tener una connotación negativa debido al riesgo de generar excesos y desperdicios. Sin embargo, ¿podrían existir escenarios dentro del entorno construido en los que esta práctica resulte ventajosa? Esta interrogante examina de manera crítica cómo la sobreprovisión puede mejorar la flexibilidad de un edificio y su capacidad de adaptación a condiciones diversas y en constante evolución.
El supuesto fundamental de proveer con precisión exacta lo necesario para un edificio es que quienes intervienen en el proyecto —incluyendo a propietarios y propietarias, arquitectos y arquitectas, y diseñadores y diseñadoras— pueden predecir y atender con exactitud las necesidades actuales y futuras de una estructura. Sin embargo, este supuesto resulta difícil de concretar, ya que los cambios sociales, económicos y culturales suelen ocurrir de manera impredecible. Bajo esta premisa, la sobreprovisión surge como una estrategia contraintuitiva pero potencialmente beneficiosa. Dado que los edificios y las estructuras inevitablemente se transforman, aquellos diseñados con una adaptabilidad inherente reducen la necesidad de renovaciones costosas o reconstrucciones totales.
Durante décadas, la industria de la construcción siguió un ritmo familiar: el diseño venía primero, seguido de los materiales. La necesidad urgente de edificios sostenibles ha hecho añicos esta rutina. De hecho, la selección de materiales ya no es un pensamiento secundario, sino una decisión crítica tomada desde el principio, con el potencial de reducir drásticamente la huella ambiental de un proyecto. Este cambio es aún más crucial dado el apetito de la industria de la construcción por las materias primas: ¡una asombrosa cantidad de 3 mil millones de toneladas extraídas anualmente! Para navegar en este nuevo paisaje, las bibliotecas digitales de materiales y la evaluación basada en datos están emergiendo como herramientas poderosas, creando una cultura donde la materialidad ocupa un lugar central para moldear un entorno construido más sostenible.
Ubicada al norte de Dakar, cerca del aeropuerto de la ciudad, se encuentra una composición arquitectónica de volúmenes triangulares conocida como el Centro de Comercio Internacional en Dakar, Senegal. También conocida como la Foire Internationale de Dakar o FIDAK, esta estructura es un ejemplo icónico del modernismo de los años sesenta en África Occidental. Sintetiza la complejidad de las formas simples dentro de patrones espaciales vernáculos. Completado en 1974, el complejo refleja la ambición poscolonial del país y se ha consolidado como un marco espacial adaptable para importantes eventos culturales y exposiciones.
Al concluir los Juegos Olímpicos de París 2024, se pone un foco especial en el lenguaje arquitectónico y el fenómeno que transformó la ciudad para sus sedes olímpicas y las próximas sedes paralímpicas. Distribuidas por toda la ciudad y sus alrededores, París integró hitos emblemáticos e instalaciones modernas para albergar una variada selección de deportes olímpicos. Más allá de los recintos deportivos, las intervenciones también incluyeron centros de visitantes únicos y alojamientos para atletas que seguirán siendo de utilidad después de los eventos de este verano.
El beneficio comunitario es uno de los primeros términos mencionados al anunciar un nuevo proyecto público. Esto es especialmente cierto en el caso de los pabellones de deportes, prometiendo mejoras en el bienestar y la cohesión social. Al observar más de cerca, emergen dos tipologías de pabellones deportivos, con diferentes grados de participación en la vida comunitaria: por un lado, existen grandes recintos dedicados a albergar competiciones internacionales, a menudo aumentando las capacidades de miles de personas y asumiendo el papel de hitos modernos junto a los estadios. Por otro lado, hay centros de deportes multiusos a pequeña escala, comúnmente anexados a escuelas, dispersos por los barrios o presentes en áreas rurales con acceso limitado a otras comodidades públicas. A pesar de la presencia por lo general subestimada, estos lugares abrazan y amplían su rol multiusos al ofrecer oportunidades para jugar, conectarse, organizar eventos y apoyar diversas actividades comunitarias.
A medida que las grandes ciudades continúan desarrollándose, nos enfrentamos a desafíos intrigantes en torno a la preservación y el reúso adaptativo de edificios, sitios y objetos significativos. Esto plantea una cuestión compleja que involucra la historia política, la teoría de la arquitectura y el significado cultural. El reúso adaptativo va más allá de los diseños arquitectónicos y espaciales; permite a las ciudades y comunidades reflexionar, reevaluar y reinterpretar su historia desde diferentes perspectivas. No obstante, a diferencia de los libros y las palabras, los edificios no siempre resisten el paso del tiempo para servir como evidencia de primera mano de las historias que albergan. ¿Cómo deberíamos cuestionarnos qué preservar y qué demoler? ¿Cómo pueden involucrarse las comunidades en la restauración o adaptación activa de los edificios históricos?
El Premio Mies Crown Hall Americas (MCHAP) en el Colegio de Arquitectura del Instituto de Tecnología de Illinois ha anunciado la lista corta de 53 proyectos destacados. El quinto ciclo de premios celebra obras construidas completadas en América del Norte, Central y del Sur en 2022 y 2023, esforzándose por dar visibilidad a aquellos proyectos que mejor abordan las demandas de nuestro tiempo y trabajan hacia la construcción de comunidades resilientes.
Un enfoque holístico del diseño y la arquitectura se hace evidente cuando profundizamos en el trabajo de NO ARCHITECTURE, una práctica arquitectónica con sede en Nueva York, fundada por Andrew Heid en 2014. El portafolio e investigación de la firma muestran una forma integradora de construcción, con proyectos que demuestran una estrecha conexión entre el entorno construido y sus alrededores inmediatos, ya sea en paisajes naturales o contextos urbanos. Sus programas enfatizan la flexibilidad, posibilidades e inclusión, priorizando el bienestar humano por encima de todo.
Para las ciudades, albergar un evento olímpico representa tanto un honor como una oportunidad importante de crecimiento y un desafío significativo. Con la participación de más de 200 naciones, los Juegos Olímpicos constituyen la mayor competencia deportiva del mundo. Adaptar la infraestructura pública y deportiva para acoger esta afluencia repentina de personas y la escala de estos eventos conlleva el riesgo de malinterprentar las necesidades de las ciudades tras la ceremonia de clausura. Esto suele dar lugar a “elefantes blancos” que difícilmente logran adaptarse al ritmo y las necesidades de la vida urbana cotidiana. Con frecuencia se citan las transformaciones urbanas como una ventaja de albergar los Juegos Olímpicos, ya que se incentiva a las ciudades a invertir en infraestructura de transporte, vivienda y espacio público. Un ejemplo de ello es la ciudad de París, que inauguró su primera línea de metro con motivo de la celebración de la segunda edición de los Juegos Olímpicos en 1900.
Sin embargo, cuando se trata de las sedes, el problema de la reutilización adaptativa se vuelve apremiante. En este sentido, la arquitectura se enfrenta al desafío de encontrar soluciones de transformación que permitan albergar a miles de personas durante los Juegos para luego reducir su escala y convertirse en un componente financieramente sostenible de la oferta deportiva local. Alrededor del mundo, diversas sedes olímpicas han logrado prolongar su vida útil tras la clausura del evento, abriéndose a las comunidades locales y albergando una programación más diversa de actividades deportivas y recreativas. Aunque los elevados costos de construcción suelen ser difíciles de justificar, estos recintos se han convertido en referentes de identidad local y atractivos turísticos, extendiendo su uso durante décadas después de haber recibido a las multitudes olímpicas.
El/la arquitecto/a líbano-francés/a Lina Ghotmeh, al frente del estudio parisino Lina Ghotmeh – Architecture, ha revelado las primeras fotografías del Pabellón Nacional del Reino de Baréin para la Expo Osaka 2025. El diseño se inspira en las embarcaciones tradicionales dhow de Baréin, empleando las tecnologías históricas de construcción naval del país para exhibir el patrimonio artesanal y manufacturero de la nación. El pabellón es asimismo un guiño a los anfitriones de la Exposición Universal, trazando paralelismos con el arte japonés de la madera. Comisionado y organizado por la Autoridad de Baréin para la Cultura y las Antigüedades, este proyecto marca la cuarta participación del país en una Exposición Universal. El pabellón se ubica en la zona "Empoderando vidas", abarca 995 metros cuadrados e invita a los y las visitantes a interactuar a través de una experiencia de exhibición sensorial.
Cuando lo invitaron a diseñar el 21º Serpentine Pavilion en el parque público Kensington Gardens de Londres, el artista Theaster Gates, radicado en Chicago, imaginó un espacio tranquilo para ofrecer un respiro y una exploración sutil del poder del sonido y la música en la arquitectura. Creado con madera liviana teñida, el pabellón “Black Chapel” demuestra algo más que sensibilidad artística y arquitectónica. Además del uso de materiales sostenibles, el proyecto también presta mucha atención a cómo se obtienen los materiales de construcción, dando visibilidad al problema de la esclavitud moderna en la cadena de suministro de materiales constructivos.
Un groundscraper es esencialmente lo opuesto a un rascacielos: un gran edificio que se extiende horizontalmente hacia afuera en lugar de elevarse verticalmente hacia el cielo. Aunque no existe una definición estricta, los groundscrapers se describen generalmente como edificios extremadamente largos pero de poca altura con más de 92.000 metros cuadrados de espacio, a veces llamados sidescrapers o landscrapers. El término saltó a la fama con los planes de Google para su enorme sede en Londres valorada en 1.300 millones de dólares. Diseñado para tener solo 11 pisos de altura pero más de 300 metros de largo, este vasto bloque de oficinas personifica el uso de la expansión horizontal creando un inmenso espacio para miles de empleados.
“El jurado del Premio 2024 destaca la trascendencia de una arquitectura que explore el potencial de cambiar mentalidades y políticas, así como la importancia de fomentar la inclusión”, explica el comunicado oficial. La ceremonia de premiación se llevará a cabo en el Pabellón Mies van der Rohe de Barcelona, en el marco del EUmies Awards Day, el 14 de mayo de 2024, dando inicio a las Semanas de Arquitectura de Barcelona.