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Arquitectos: DAFdf arquitectura Y urbanismo
- Área: 425 m²
- Año: 2025
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Proveedores: Interceramic, Kolorines



Cada año, el equipo curatorial de ArchDaily revisa los proyectos que más resonaron entre nuestros lectores, identificando las tendencias arquitectónicas y los enfoques de diseño que captaron mayor atención a lo largo del año. A través de nuestros sitios locales —ArchDaily Brasil y ArchDaily en Español—, la arquitectura residencial se mantiene como la categoría más popular, con proyectos construidos en América Latina que destacan año tras año.
La selección de este año de las Mejores Casas de América Latina reúne tanto proyectos de renovación como obras nuevas, abarcando reinterpretaciones de técnicas constructivas locales y respuestas arquitectónicas innovadoras. Las obras se sitúan en una amplia variedad de contextos, que van desde entornos urbanos densos hasta paisajes rurales y costeros.

Al finalizar el año, llega el momento de que el equipo de curadores y curadoras de ArchDaily reflexione sobre los proyectos con mejor desempeño del 2025 y considere qué fue lo que más interesó a los lectores y lectoras. A través de este diverso panorama, evaluamos las similitudes y diferencias intercontinentales en las tendencias y el desarrollo de la construcción. Este año nos trajo muchos grandes espacios culturales y públicos de Lina Ghotmeh, BIG, Zaha Hadid Architects, DnA y Serie Architects, quienes protagonizaron eventos como la Expo Osaka y la Bienal de Venecia, así como una sorprendente cantidad de museos y obras públicas o paisajísticas en China y el resto del continente asiático. Sin embargo, si bien estos fueron proyectos muy solicitados, las obras más destacadas siguieron siendo, como era de esperar, proyectos residenciales.
Más específicamente, las casas más vistas en el sitio web global de ArchDaily fueron casas de concreto con considerables aportes de vegetación y un enfoque paisajístico. Proponen diseños que resaltan los vacíos y las dobles alturas, así como patios interiores o grandes aberturas al exterior. Si bien algunas referencias sugerían elementos tradicionales o vernáculos, los resurgimientos modernos seguían predominando. Las tendencias en materiales son mucho más sobrias, con una recurrencia del uso del concreto en bruto, mientras que la madera y la piedra fueron elementos de acento comunes. Aun así, lo más interesante de las obras de este año es el esfuerzo de los arquitectos y arquitectas por situar y enmarcar los proyectos en su entorno, prestando especial atención al paisaje y a su integración con la naturaleza.

A medida que el 2025 se acerca a su fin, miramos hacia atrás en un año lleno de eventos en el mundo del diseño de interiores. El año pasado, los diseñadores optaron por enfoques reservados y modestos, una tendencia que continuó de años anteriores. La aparición de la inteligencia artificial generó intensas discusiones sobre la equidad digital y la desinformación, que continuaron en 2025, especialmente con el tema de la Bienal de Arquitectura de Venecia, Intelligens. Esto abrió la conversación sobre las oportunidades de las tecnologías digitales, intentando un enfoque más esperanzador. Por otro lado, los proyectos de diseño de interiores realizados a lo largo del año se centraron más en lo tangible y lo pragmático, con materiales expresados en bruto y una apreciación de la historia.

Caminamos sobre suelo "plano" todos los días y rara vez nos detenemos a pensarlo, pero ¿qué tan plano es en realidad? En la ciudad, los cordones están biselados, las aceras se inclinan hacia las rejillas y las calzadas tienen un bombeo central para escurrir el agua hacia cunetas poco profundas. En los suburbios y en los senderos sin pavimentar, el terreno irregular es la norma. En el interior de los edificios, por el contrario, buscamos una horizontalidad casi perfecta: marcos estructurales, losas y acabados se disciplinan para crear superficies de tránsito niveladas en nombre de la seguridad y la accesibilidad. Sin embargo, la planicidad es intrínsecamente incompatible con el agua. Una mirada más atenta revela un discreto repertorio de soluciones: ligeras pendientes en los accesos, umbrales elevados unos pocos milímetros y zonas húmedas con inclinaciones casi imperceptibles. El suelo se percibe como plano, pero en realidad está cuidadosamente calibrado —microtopografías que se hacen pasar por planos— para gestionar el agua sin llamar la atención.
¿Cuáles son las formas habituales en que los/las arquitectos/as "mantienen las cosas planas" mientras gestionan el agua, ese enemigo perenne de los edificios? Una forma útil de analizarlo es examinar de cerca tres situaciones recurrentes: las cubiertas o terrazas exteriores, los baños y otras zonas húmedas, y los planos de suelo exterior. Cada una de ellas recurre a un conjunto de herramientas ligeramente diferente —sistemas de pedestales regulables sobre impermeabilizaciones inclinadas, micropendientes hacia sumideros, desagües perimetrales ocultos, pendientes divididas— para mantener la ilusión de una superficie continua y nivelada. El estudio comparativo de estas situaciones revela cuánto esfuerzo de diseño se requiere para conciliar la percepción de planicidad con una realidad compleja.


