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Arquitectos: Cité Arquitetura
- Área: 1215 m²
- Año: 2025
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Proveedores: Electrolux, Tramontina, Coral, Deca, ELLEVE, +19






Cuando los países africanos obtuvieron su independencia del dominio colonial europeo a mediados del siglo XX, la construcción nacional implicó mucho más que el establecimiento de nuevos gobiernos e instituciones políticas. Los nuevos Estados soberanos también necesitaban definir una identidad construida que los distinguiera de su pasado colonial, por lo que la arquitectura se convirtió en una herramienta clave en este proceso. A lo largo del continente, se encargaron monumentales edificios cívicos, universidades, centros de convenciones e instituciones culturales para encarnar el progreso y la unidad nacional. Sin embargo, esto generó una contradicción fundamental: muchos de estos edificios adoptaron lenguajes arquitectónicos modernistas y brutalistas originados en Europa, e incluso algunos fueron diseñados por arquitectos y arquitectas de las antiguas potencias coloniales. La Maison du Peuple en Uagadugú, Burkina Faso, ofrece un ejemplo particularmente revelador de cómo un lenguaje arquitectónico asociado con Europa pudo ser apropiado y transformado en una expresión de independencia poscolonial.








En muchas ciudades asiáticas, el acto de comer nunca ha pertenecido del todo al hogar privado. Se desborda hacia mercados, centros de comida callejera (hawker centers), puestos callejeros y distritos mayoristas integrados en edificios o zonas más amplias. Son lugares donde la ciudad intercambia información y observa el tránsito de las personas. No son restaurantes en el sentido convencional, ni tampoco simples mercados. En cierto modo, su dinamismo y uso reflejan las condiciones de la sociedad en ese momento. Son cocinas públicas: infraestructuras compartidas donde las rutinas domésticas se trasladan parcialmente al espacio colectivo.
Los Edificios de Servicios Municipales y la comida a pie de calle en Hong Kong son espacios donde la alimentación se entiende no solo como cultura, sino como organización urbana. Los centros de comida preparada de la ciudad integran el acto de comer en un engranaje cívico mayor que abarca mercados de productos frescos, bibliotecas y polideportivos. Por su parte, los dai pai dong y las mesas en las aceras transforman la acera en un comedor temporal. Más allá de Hong Kong, surgen preguntas similares en toda la región: ¿Cómo abren espacio las ciudades para el acto social de comer? ¿Dónde se cocina cuando el espacio doméstico es limitado? ¿Qué tipo de arquitectura soporta el desorden y el calor de la comida cotidiana?

Las historias de esta semana exploran cómo la arquitectura aborda cuestiones de cultura, acceso y vida colectiva, desde nuevas instituciones culturales y exposiciones hasta espacios públicos y vivienda. Por otra parte, el informe de 2026 de la NCARB, "NCARB by the Numbers", aportó esta semana una perspectiva más amplia sobre la profesión en sí, al revelar que las personas de color representaron el 49% de quienes aspiraban a obtener la habilitación profesional en 2025 y las mujeres el 47%, frente al 21% y el 28% dentro de la población general de arquitectos y arquitectas. El reporte ofrece una mirada sobre el acceso dentro del sector, mientras que diversos proyectos e iniciativas culturales profundizan en cómo la arquitectura responde a las diferentes dinámicas de la vida pública y colectiva.