
Diseñado por el estudio Brasil Arquitetura, el Museo del Trabajo y el Trabajador se ubica en la ciudad de São Bernardo do Campo y albergará, una vez concluidas sus obras, registros de la "memoria del mundo del trabajo, desde la llegada de los portugueses hasta el día de hoy". Con 5.500 metros cuadrados ya construidos, las obras fueron paralizadas y el espacio se encuentra abandonado desde hace aproximadamente un año y medio.
En un artículo de opinión publicado en el periódico Folha de S. Paulo, el Pritzker brasileño Paulo Mendes da Rocha y la exrelatora especial de la ONU Raquel Rolnik sugieren que la paralización del museo, justificada por una sospecha de sobreprecio en el proyecto, está, en realidad, más vinculada a una especie de aversión al imaginario cultural en torno a la obra.












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