El arquitecto Giorgi Khmaladze nació en Tbilisi, Georgia, en 1982. Tras graduarse de la Academia Estatal de Arte de Tbilisi en 2002, fue admitido en la AA de Londres, pero en aquel momento no pudo costearse los estudios. Permaneció en Georgia trabajando en sus propios proyectos y participando en diversos concursos internacionales de arquitectura. En 2010, Khmaladze se convirtió en el primer georgiano admitido en la GSD de Harvard con una beca completa, financiada en parte por la universidad y en parte por el gobierno de Georgia. Se graduó con una Maestría en Arquitectura en 2012 y regresó a su práctica profesional en Tbilisi. En 2014, su innovadora estación de servicio y McDonald's en Batumi ganó el Premio al Edificio del Año de ArchDaily 2014 en la categoría de Arquitectura Comercial. Entre los otros proyectos del arquitecto se encuentran el Pabellón Nacional de Georgia en la Expo Shanghái 2010 y la Planta de Producción de Café en Tbilisi. Nos reunimos en su pequeña oficina, ubicada en un atractivo volumen prismático de vidrio con un marcado exoesqueleto de concreto de su propio diseño. Conversamos sobre sus intenciones e inspiraciones como arquitecto, y sobre cómo cada uno de sus proyectos comienza de cero.
Boris Bernaskoni (nacido en 1977, Moscú, Rusia) es el arquitecto ruso más destacado de su generación. Le interesa lo que la tecnología puede hacer hoy, para que su arquitectura sea capaz de utilizarla mañana. Su trabajo no se centra en la estética de las fachadas, la cual considera cosa del pasado. En su lugar, propone metodologías y prototipos radicalmente nuevos. En el futuro, cree Bernaskoni, los edificios serán inmortales porque evolucionarán continuamente y se sintonizarán con las tecnologías y demandas más actuales. La capacidad de transformarse con el paso del tiempo será el activo más valioso de la arquitectura.
"Steven Holl – Drawing as Thought", una extensa exposición de las acuarelas originales del arquitecto estadounidense, se presenta actualmente en el Museo de Dibujo Arquitectónico de la Fundación Tchoban en Berlín. La muestra revela los planteamientos detrás de algunos de los proyectos clave de Holl y su metodología de diseño. Los dibujos seleccionados abarcan desde tempranas propuestas ganadoras de concursos que no llegaron a construirse hasta algunas de sus visiones más recientes, actualmente en obra en Europa y Estados Unidos. Ocupando los dos niveles del museo, la muestra se inauguró el 6 de febrero con una conversación entre Holl y el fundador del museo y también arquitecto Sergei Tchoban, así como con las intervenciones de Kristin Feireiss, curadora de la exposición y directora fundadora del vecino Aedes Architecture Forum, y Diana Carta, arquitecta e investigadora de Roma. La muestra, que puede visitarse hasta el 4 de mayo, está acompañada por un catálogo que señala: "La obra del internacionalmente reconocido arquitecto estadounidense Steven Holl se distingue no solo por sus extraordinarios edificios —enfocados en estructuras culturales y públicas como museos, centros de arte, salas de conciertos, bibliotecas y universidades en todo el mundo—, sino también por su producción artística, que hoy cuenta con más de 50,000 bocetos, dibujos en blanco y negro y acuarelas. […] Si bien quienes visiten la exposición solo encontrarán una pequeña parte de este vasto corpus de trabajo, cada dibujo debe ser explorado y estudiado de manera individual, de acuerdo con la intención de Holl".
Me encanta armar listas de declaraciones originales, a modo de manifiesto, de arquitectos/as que buscan perpetuamente abrir nuevos caminos. Nos provocan a imaginar posibilidades que no nos habíamos atrevido a considerar antes. Cuestionar las convenciones debería ser el objetivo primordial de la crítica para entablar una conversación con un/a creador/a. De lo contrario, ¿qué queda realmente por discutir? Por eso, conversar con Elizabeth Diller sobre el trabajo y las intenciones de su estudio es como un soplo de aire fresco, especialmente hoy en día, cuando tantos/as arquitectos/as se conforman con alinearse en la búsqueda de lo esperado. En una de nuestras conversaciones anteriores, Diller lo expresó sin rodeos: «No nos tomamos en serio los límites profesionales. Cada vez que nos entregan un programa, lo desarmamos y nos planteamos constantemente nuevas preguntas. Nada está predeterminado». En esta ocasión, conversamos sobre la nueva monografía de Diller Scofidio + Renfro, «Architecture, Not Architecture». El libro, un proyecto en sí mismo, se propone replantear los límites mismos de la disciplina. En el proceso, reinventa lo que puede ser un libro. Durante nuestra charla de una hora y media por Zoom —formato que prefiero por su grabación dual frontal—, me dijo con entusiasmo: «Siempre estábamos criticando; siempre estábamos lanzando granadas a las cosas».
En mi entrevista de 2008 con Kengo Kuma en Manhattan —el arquitecto establecido en Tokio se encontraba en la ciudad para ofrecer una conferencia en Cooper Union y supervisar la remodelación de una casa en la vecina Connecticut—, resumió la intención de su trabajo con estas palabras: "La imagen más cercana al tipo de arquitectura que intento lograr es un arcoíris". El arquitecto diseña sus edificios como un/a chef prepararía una ensalada o un/a florista diseñaría un ramo de flores: mediante una meticulosa selección de ingredientes según su tamaño, forma y textura. Luego, pone a prueba si deben tocarse, superponerse o mantener cierta distancia para permitir el paso del flujo de aire. Este proceso se asemeja más a un experimento científico de prueba y error que a un ejercicio artístico de proyección de formas e imágenes visionarias. Aun así, no cabe duda de que sus edificios poseen una expresividad artística sorprendente y una belleza sobrecogedora. Son, a la vez, precisos y libres, primitivos y refinados, tangibles y efímeros. La fascinación del arquitecto por la materialidad es asombrosa y, a pesar de haber construido decenas de obras en todo el mundo a lo largo de su distinguida carrera, en nuestra conversación del mes pasado por Zoom, Kuma me confesó: "Me encuentro al inicio de un largo proceso de exploración material".
Durante los últimos ocho años, he entrevistado en varias ocasiones al arquitecto y educador pequinés Zhu Pei. Me intriga su búsqueda constante por combinar los principios tradicionales de planificación y construcción con una sensibilidad formal y espacial innovadora. Sus proyectos más recientes, que incluyen el Campamento de Conferencias Internacionales Zijing (2022) y el Museo del Horno Imperial de Jingdezhen (2020), han sido ampliamente publicados y representan sus obras de mayor madurez. Sin embargo, está convencido de que su mejor edificio se encuentra en proceso de creación. "¡Esto va a ser increíble! ¡Estoy muy emocionado!", me comentó el arquitecto en alusión al Museo y Observatorio de las Ruinas de Majiayao, actualmente en construcción en la provincia de Gansu, al noroeste de China. "Detesto las soluciones de vigas y columnas. Para los edificios públicos, busco espacios sin columnas", continuó. Nuestra conversación se llevó a cabo a principios de este año mediante una videollamada que incluyó decenas de ilustraciones de sus proyectos.
El equipo de arquitectura neoyorquino conformado por Marion Weiss y Michael Manfredi fundó su estudio, Weiss/Manfredi, en 1989 tras ganar un par de concursos importantes: el del Monumento Conmemorativo a las Mujeres en el Servicio Militar en el Cementerio Nacional de Arlington y el del Centro Comunitario y de Olympia Fields cerca de Chicago, ambos construidos en la década de 1990. Entre sus obras construidas más representativas se encuentran el Centro de Visitantes del Jardín Botánico de Brooklyn, el parque costero de Hunter's Point South y el Diana Center en el Barnard College, todos ellos en la ciudad de Nueva York. Asimismo, el Parque de Esculturas Olímpico del Museo de Arte de Seattle, obra de la firma que obtuvo el primer lugar en un concurso internacional y fue construido en 2007, ha sido aclamado por la crítica como uno de los mejores parques de esculturas del mundo y un referente del urbanismo del paisaje.
Vivo en una burbuja. Voy saltando de conversación en conversación con arquitectos y arquitectas que viven en sus propias burbujas. Reboto de una burbuja a otra. Estas burbujas se forman a partir de las profundas incongruencias y discrepancias entre lo que dicen y hacen estos arquitectos y arquitectas. Me gusta adentrarme en sus mentes fascinantes; configuran la mitología de la arquitectura que tanto disfruto habitar. En la siguiente entrevista, el arquitecto, educador y crítico con sede en Pekín, Zhang Li, me ayudó a diagnosticar estas discrepancias. Me dijo: “No importa cuán moral, ético o correcto seas: si no puedes hacer cosas hermosas, estás condenado… La arquitectura es grandiosa porque es hermosa”.
Zhang Li se graduó de la Universidad de Tsinghua en Pekín y ha enseñado en prestigiosas universidades europeas y estadounidenses. Ha sido profesor de arquitectura y director del Departamento de Arquitectura de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Tsinghua, la institución académica más prestigiosa de China. Su oficina de 50 personas, Atelier TeamMinus, fue fundada en 2001. Desde 2012, se desempeña como editor en jefe de la destacada revista mensual china World Architecture. El siguiente es un extracto de nuestra reciente conversación en su estudio de Pekín.
Oscar Ko nació en Harbin, China, y se mudó con sus padres a Hong Kong a los cinco años. Obtuvo su Licenciatura en Ciencias de la Arquitectura en la Universidad de Míchigan y su Maestría en la Universidad de Columbia en 2006. Después de pasar siete años en Estados Unidos, se trasladó a Europa. Su plan original era quedarse allí de cuatro a cinco años o más, pero tras conversar con colegas de mayor experiencia que ejercían en China, se dio cuenta rápidamente de que su país natal ofrecía mayores oportunidades. Tras trabajar poco menos de dos años en varias firmas de prestigio —Josep Lluis Mateo Architects en Barcelona, David Chipperfield Architects en Berlín y Space Group Architects en Oslo, Noruega—, regresó a China, donde trabajó durante varios años en dos destacadas oficinas con sede en Pekín: Studio Zhu-Pei y Chiasmus Partners.
¿De dónde provienen la originalidad y el pensamiento independiente? La respuesta es prosaicamente sencilla: de un individuo inquisitivo, sumado a un entorno experimental que sin duda ayuda a estimularlo. A Rem Koolhaas se le atribuye el haber fomentado dicho entorno, tanto a través de la consolidación de su oficina, Office for Metropolitan Architecture (OMA) —una red de 300 arquitectos/as en siete oficinas globales—, como mediante la docencia en la GSD de Harvard y conferencias impartidas en todo el mundo. Koolhaas cuenta actualmente con ocho socios. Uno de ellos, desde 2008, es Shohei Shigematsu, quien dirige OMA Nueva York desde 2006. El estudio, que en sus inicios contaba apenas con un puñado de personas, ha crecido a lo largo de los años hasta convertirse en un gran equipo de 75 arquitectos/as enfocado en proyectos en Norteamérica.
El año pasado recibí una invitación para impartir un taller de diseño por primera vez en la Universidad de Tsinghua en Pekín, sede de la facultad de arquitectura más destacada de China y una de las más prestigiosas del mundo, según las últimas clasificaciones internacionales. Allí conocí a la pareja de docentes Qing Fei y Frank Fu. En cuanto presencié su heterodoxo método de enseñanza, que desafía a los/las estudiantes con cuestionamientos rigurosos, quise entrevistarlos. Su enfoque innovador no encajaba con mi percepción de cómo se aborda la arquitectura en China. Graduados de Tsinghua, Fei y Fu se trasladaron a Estados Unidos a finales de la década de 1980, donde estudiaron, trabajaron e investigaron tanto el arte como la arquitectura durante casi dos décadas.
El arquitecto suizo Mario Botta es reconocido por sus estructuras de imponente geometría y espacialidad cautivadora, las cuales se presentan invariablemente revestidas con franjas horizontales bicolor —en blanco y negro, o bien en rojo y blanco— que recuerdan el patrón de una cebra. Estas obras —villas, capillas, bodegas, escuelas, bibliotecas, museos, sedes corporativas, bancos y bloques residenciales que logran ser tanto tradicionales como sorprendentemente modernos— se dispersan por los pueblos y aldeas montañosas del Tesino, la región natal del arquitecto en el sur de Suiza, y se extienden por toda Europa hasta alcanzar destinos tan distantes como China, India, Corea del Sur, Japón y los Estados Unidos.
Sergei Tchoban (n. 1962, San Petersburgo, Rusia) se graduó en 1986 del Instituto Repin de Pintura, Escultura y Arquitectura de la Academia Rusa de Artes en San Petersburgo. Inició su trayectoria profesional en Rusia, pero en 1991 se trasladó a Alemania, donde se convirtió en socio director de nps tchoban voss en Berlín en 1995. Desde 2006, también dirige SPEECH, una de las oficinas de arquitectura líderes en Moscú. Además de consolidar una exitosa trayectoria en la práctica de la arquitectura, es coleccionista de dibujos arquitectónicos, editor y propietario de un museo.
Hydro Healing Center, Ereván, Armenia, 2015. Imagen cortesía de Nishan Kazanian
Lo que sigue a esta breve introducción es mi entrevista inusualmente personal con el arquitecto y artista líbano-estadounidense Nishan Kazazian. Su obra se inspira en numerosas fuentes procedentes de múltiples direcciones, como el *kintsugi* —el arte japonés de reparar piezas de cerámica rota—, abstracciones geométricas en colores primarios que evocan el constructivismo ruso, así como pinturas de Piet Mondrian y Paul Klee. Sin embargo, una inspiración aún más fuerte proviene de sus recuerdos del hogar y de su historia familiar. La estratificación y la superposición de culturas e idiomas han estado constantemente presentes en su vida desde la infancia y siguen siendo fuerzas rectoras para Kazazian, quien es tanto arquitecto colegiado como artista profesional.
Pabellón de la Galería Serpentine. Imagen cortesía de Toyo Ito & Associates, Architects
Al examinar la obra del arquitecto tokiota Toyo Ito (n. 1941) —en particular su ya fundamental Mediateca de Sendai (1995-2001), la Galería Serpentine (Londres, 2002, junto con Cecil Balmond), el Edificio TOD's Omotesando (Tokio, 2004), la Biblioteca de la Universidad de Arte Tama (Tokio, 2007) y el Teatro Nacional de Taichung (2009-16)—, resultan evidentes de inmediato las innovaciones estructurales y las organizaciones espaciales no jerárquicas de estos edificios. Aunque todas estas estructuras parecen bastante diversas, existe un tema unificador: el compromiso constante del arquitecto por borrar los límites fijos entre el interior y el exterior, y flexibilizar las divisiones espaciales entre los distintos programas internos. Hay una continuidad en la forma en que se exploran estos edificios. Concebidos como sistemas en lugar de objetos, nunca terminan del todo; uno podría imaginar que sus configuraciones y patrones continúan evolucionando y expandiéndose de manera casi infinita.
El arquitecto estadounidense Brian Mac creció cerca de Detroit. Se graduó de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Detroit en 1988 y, durante los siguientes cinco años, trabajó en una firma de preservación histórica, Quinn Evans Architects en Ann Arbor. Allí aprendió a amar los detalles arquitectónicos históricos y, mientras trabajaba en la firma, en 1992, obtuvo su licencia profesional. Luego de esto, pasó por un breve periodo de desilusión con la profesión y se mudó a Ohio para trabajar en un centro de tratamiento residencial para adolescentes infractores.
Vladimir Belogolovsky conversa con el arquitecto mexicano-estadounidense Francisco González-Pulido sobre su exposición 30 Projects/30 Years/30 Stories, actualmente abierta al público en el Museo Metropolitano de Monterrey, México. 30 Projects/30 Years/30 Stories, una gran retrospectiva sobre la obra de González-Pulido, se inauguró el 18 de junio en este recinto y permanecerá en exhibición hasta el 21 de septiembre.
Vladimir Belogolovsky conversa con Antoine Predock sobre Bahías, una comunidad de 13 casas en Costa Rica próxima a construirse, inspirada en una visión de follaje creado por el ser humano.