
Las ciudades se están calentando a aproximadamente el doble del ritmo global, una tendencia acelerada por la rápida urbanización. Si bien el aumento de las temperaturas está reconfigurando la vida cotidiana en todo el mundo, algunas ciudades y barrios —a menudo los más vulnerables y con menos recursos— se están calentando más que otros. La razón de esto radica en el entorno urbano. La infraestructura construida, como calles, edificios, aceras y espacios públicos, determina cómo se desplaza el calor por la ciudad, dónde se acumula y cuánto tiempo permanece atrapado. Independientemente de la zona climática o la ubicación geográfica, la sombra sigue siendo la forma más eficaz e inmediata de refrescar a los peatones y aliviar el entorno construido.










































































