WORKac es una firma con sede en Nueva York fundada en 2003 por Amale Andraos y Dan Wood. La oficina siempre ha creído en "el poder de la arquitectura y el diseño para comprometerse con las preocupaciones ambientales y sociales, y para crear nuevas posibilidades para el futuro". En ese sentido, la dirección de la oficina define su enfoque de la arquitectura como una evolución constante. Para su equipo, se trata de un proceso continuo de aprendizaje, cuestionamiento y reaprendizaje, alimentado por el compromiso de la práctica con la cultura, el clima y la historia locales, así como por el discurso en los campos de la ecología, el paisaje y el urbanismo. De este modo, logran integrar estos temas con un enfoque en proyectos públicos, culturales y cívicos que buscan reinventar la manera en que las personas viven, trabajan y experimentan el mundo.
La renovación de los centros históricos se ha convertido en una estrategia recurrente en las ciudades centroamericanas que buscan reafirmar la relevancia simbólica, económica y funcional de sus núcleos tradicionales. Estos procesos suelen combinar la rehabilitación física, la inversión institucional y un control más estricto del espacio público. San Salvador ofrece un caso reciente e instructivo que permite comprender cómo las intervenciones en espacios cívicos heredados equilibran la mejora de la infraestructura con la conservación del patrimonio y la regulación social. Asimismo, permite evaluar cómo repercuten estas decisiones en los debates más amplios sobre la transformación urbana de la región.
La historia de la arquitectura de las ciudades norteamericanas en el siglo XX suele caracterizarse por la búsqueda de la renovación urbana. En los Estados Unidos, Boston, Portland y San Francisco son solo algunos ejemplos de cómo los gobiernos municipales priorizaron la infraestructura vial de alta velocidad por encima del tejido urbano existente. En Canadá, Montreal habría seguido esta misma trayectoria de no haber sido por la intervención de diversas figuras a lo largo de su historia, entre las que destaca especialmente Blanche Lemco van Ginkel (1923–2022). Esta planificadora y arquitecta formada en Harvard, junto con su esposo Sandy Van Ginkel, abogó por la preservación del patrimonio urbano al mismo tiempo que aplicaba los principios de la infraestructura modernista.
En las regiones montañosas de Vietnam, las zonas fronterizas de Tailandia y los escarpados Ghats occidentales de la India, la construcción de proyectos escolares sigue siendo un desafío definido por la logística. En zonas donde la infraestructura y las cadenas de suministro industrial son limitadas o distantes, transportar cada kilogramo de material puede incrementar significativamente los costos y la complejidad logística. Durante 2025, varios proyectos escolares en contextos rurales de Asia demostraron cómo el rol de los/las arquitectos/as a menudo pasó de diseñar la forma a diseñar la estrategia de adquisición de materiales. El principal desafío no era puramente estético, sino de durabilidad: utilizar materiales disponibles localmente y protegerlos de las lluvias monzónicas, los vientos de gran velocidad y, en ocasiones, la inestabilidad sísmica.
La restauración del patrimonio siempre ha sido un proceso intrincado que exige un delicado equilibrio entre preservar la integridad de los materiales históricos y, al mismo tiempo, integrar técnicas contemporáneas capaces de mejorar la precisión, la eficiencia y la resiliencia. Con el proceso de restauración de la Colina del Parlamento en Ottawa, la capital de Canadá, esta intersección entre tradición y tecnología queda ahora plenamente de manifiesto. El Bloque Este, construido en 1865, ofrece un ejemplo elocuente de cómo las herramientas digitales pueden respaldar los esfuerzos de restauración patrimonial y aportar a un oficio con siglos de antigüedad como el tallado de piedra.
La Sagrada Familia de Antoni Gaudí. Imagen de Maksim Sokolov, via Wikimedia Commons, License CC BY-SA 4.0
A medida que el 2025 llega a su fin, miramos hacia adelante al 2026, un año programado para entregar una diversa gama de proyectos arquitectónicos significativos en todo el mundo. El año es particularmente notable por la finalización de nuevas infraestructuras y edificios culturales, incluidos proyectos a largo plazo. Europa estará en el centro de atención del nuevo año con los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano Cortina 2026. Este evento contará con proyectos como la Villa Olímpica de SOM y la Arena de los Juegos Olímpicos de Invierno de David Chipperfield Architects. También en Milán, BIG está a punto de completar la construcción del proyecto City Wave como parte de un nuevo distrito de negocios en la ciudad. Al mismo tiempo, tras más de 140 años de su establecimiento, los arquitectos y arquitectas de todo el mundo también estarán atentos a la tan esperada finalización de la Sagrada Familia de Antoni Gaudí en Barcelona, anunciada para 2026.
Amateur Architecture Studio, Museo de Historia de Ningbo, 2008. Imagen cortesía de Louisiana
Nacido en 1963 en Urumqi, Xinjiang, China, el arquitecto Wang Shu ha dedicado su trayectoria a definir un enfoque contemporáneo de la edificación profundamente arraigado en la historia cultural y material de China. En 2012, fue galardonado con el Premio Pritzker, convirtiéndose en el primer ciudadano chino en recibir esta distinción. El jurado del premio reconoció el conjunto de su obra "por el carácter y la calidad excepcionales de su trabajo ejecutado, así como por su compromiso continuo de buscar una arquitectura responsable y sin concesiones, surgida de un sentido de cultura y lugar específicos". En 2027, junto con su esposa Lu Wenyu, Wang Shu se desempeñará como curador de la Bienal de Arquitectura de Venecia.
En Vietnam, la casa tubo casi se ha convertido en una tipología vernácula en ciudades densamente pobladas como Hanoi y la Ciudad de Ho Chi Minh. Esta tipología se originó a partir de antiguos impuestos a las fachadas y como una respuesta estratégica a la escasez de suelo urbano y a la optimización del frente de calle para el comercio. Su estructura tradicional suele depender de la fachada principal para obtener luz natural y ventilación. Quienes las habitan suelen enfrentarse al desafío de diseñar en un espacio definido por parcelas profundas, un frente de calle limitado y construcciones vecinas muy próximas, lo que restringe la luz natural y el flujo de aire. Para contrarrestar esta falta fundamental de exposición perimetral, los/las arquitectos/as vietnamitas suelen emplear diversas estrategias orientadas a la manipulación ambiental interna. Esta selección de proyectos explora casas tubo de menos de 100 m², donde su tamaño reducido incrementa la necesidad de una economía espacial absoluta y de la verticalización de las funciones, lo que influye de manera directa en las decisiones de diseño de cada obra.
Fundada en Winnipeg, Manitoba, en 2007 por Johanna Hurme y Sasa Radulovic, y con la incorporación poco después de su tercer socio, Colin Neufeld, 5468796 Architecture se consolidó como una oficina de arquitectura cuyo trabajo inicial exploró la situación actual de la vivienda en Norteamérica. El estudio canadiense funciona como un colectivo de aproximadamente 20 diseñadores y diseñadoras, donde se prioriza el valor colectivo de las ideas por encima de la autoría individual.
La historia de los Juegos Olímpicos, aunque marcada por los logros deportivos, contrasta constantemente con los desafíos de infraestructura. En las distintas ciudades sede, desde Atenas hasta Río y Pekín, surgen problemáticas similares: importantes sobrecostos y el complejo tema del legado. La gran pregunta es: ¿cuál es el mejor uso viable a largo plazo para las instalaciones deportivas construidas con un fin específico? Los Juegos de Montreal 1976 compartieron este destino tras la construcción de un Parque Olímpico que enfrentó duras críticas por sobrecostos y deudas derivadas de obras especializadas. Después de los Juegos, recintos como el Velódromo de Montreal corrían el riesgo de convertirse en una carga financiera. Sin embargo, la ciudad demostró una respuesta proactiva al proponer la transformación del edificio en un activo cívico próspero, que hoy se erige como un ejemplo internacionalmente reconocido de reconversión exitosa de recintos olímpicos.
Pocos encargos permiten a los/las arquitectos/as centrarse en usuarios no humanos, y menos aún involucran a caballos. Si bien las mascotas domésticas como perros y gatos son musas habituales, las necesidades particulares de los caballos presentan un desafío único al momento de diseñar caballerizas. Dado que los caballos, quienes son los habitantes principales de las caballerizas, no pueden expresar sus necesidades, el diseño depende de los rigurosos requisitos dictados por sus cuidadores/as, lo que exige un equilibrio entre la optimización de las operaciones humanas y el máximo confort y seguridad del animal. Quienes diseñan suelen abordar esto a través de tres principios fundamentales: confort y bienestar equino, materialidad contextual y eficiencia operativa. Por lo tanto, las distribuciones resultantes se caracterizan por una zonificación rigurosa que separa claramente los programas en espacios residenciales (pesebreras o boxes), de servicio (guardarnés, almacenamiento, lavado, alimentación) y de entrenamiento (pistas, caminadores). Los diseños también atienden al bienestar visual: los caballos son animales sociales, por lo que se posicionan estratégicamente las caballerizas para favorecer las líneas de visión entre los animales y hacia el exterior, empleando a menudo sistemas de celosías o estructuras abiertas. Además, se busca una iluminación difusa mediante el uso de materiales como paneles translúcidos para evitar sombras marcadas que puedan inducir estrés en las pistas. Asimismo, las rutas de circulación se diseñan para garantizar un movimiento seguro y eficiente tanto de las personas como de los animales.
La isla de Ormuz, ubicada en Irán, fue un puerto de gran importancia estratégica en el Golfo Pérsico, caracterizado por su paisaje de montañas de colores. A pesar de su atractivo turístico, la isla enfrenta graves problemas socioeconómicos, y su población local ha lidiado históricamente con dificultades económicas. En respuesta a esto, el Complejo Majara, diseñado por ZAV Architects, fue concebido no solo como un edificio, sino como una intervención arquitectónica deliberada, pensada para otorgar control, oportunidades y beneficios económicos de manera directa a la comunidad local. Con este fin, el proyecto canalizó la inversión hacia los recursos humanos locales y priorizó técnicas de construcción accesibles, abriendo un camino para la generación de riqueza a nivel local. Esto permitió que el Complejo Majara fuera uno de los galardonados con el Premio Aga Khan de Arquitectura en 2025.
Montreal, la segunda ciudad más grande de Canadá, alberga una amplia variedad de arquitectura residencial patrimonial, en su mayoría de los siglos XIX y principios del XX. Esta tipología es especialmente abundante en algunos de sus barrios centrales, como el Plateau Mont-Royal. Lejos de ser fortuita, su preservación es el resultado de décadas de activismo por parte de figuras influyentes que reconocieron el valor del entorno construido de la ciudad, como Phyllis Lambert y Blanche Lemco Van Ginkel. Esfuerzos como los suyos resultaron fundamentales en batallas históricas por la conservación, que ayudaron a asegurar el actual apoyo municipal. Hoy en día, la ciudad cuenta con un conjunto de leyes integrales de protección del patrimonio diseñadas para salvaguardar la integridad de sus barrios históricos.
Ciudad Cayalá, una comunidad de uso mixto de desarrollo privado en la periferia de la Ciudad de Guatemala, suele describirse como un "parque temático" de muros blanqueados con cal, tejas rojas y plazas empedradas. No obstante, un examen más detallado revela una narrativa urbana más compleja. Su verdadera relevancia radica en su capacidad para generar un espacio público seguro y bien administrado, proponiendo una reinterpretación moderna de los principios urbanos históricos que definen el patrimonio arquitectónico y urbano de la región. Detrás de las fachadas al estilo de Antigua se esconde un experimento urbano: un reencuentro moderno con elementos arquitectónicos como arcadas, patios y plazas abiertas, que proponen un espacio público de gestión privada como solución a los desafíos urbanos de la región.
La isla de Taiwán presenta un contexto natural y topográfico diverso, caracterizado por una superficie de 36,197 kilómetros cuadrados y una alta densidad poblacional de 644 habitantes por kilómetro cuadrado. Su ubicación geológica, en el límite de las placas euroasiática y del mar de Filipinas, ha dado lugar a una topografía predominantemente montañosa y accidentada. Si bien esto obliga a la mayoría de sus 23 millones de habitantes a residir en grandes centros urbanos en las llanuras costeras occidentales, la isla mantiene un activo sector agrícola, con aproximadamente el 22% de su territorio destinado al cultivo.
A lo largo de China, un legado de vastas estructuras industriales permanece en desuso, como resultado directo de la transición económica del país hacia otras formas de industria. Estos edificios se definen por su colosal altura y su robusta capacidad estructural. Hoy en día, plantean un desafío arquitectónico para la renovación urbana contemporánea y un nuevo tema para la preservación del patrimonio. A medida que son absorbidos por el crecimiento de los desarrollos urbanos, los/las arquitectos/as tienen la tarea de transformarlos en activos funcionales orientados al público. De este modo, las intervenciones recientes capitalizan elementos de identidad como hornos y chimeneas para reposicionar estos complejos masivos como hitos urbanos fundamentales.
Comayagua es una ciudad en el centro de Honduras ubicada en un valle del mismo nombre. Ocupa un lugar fundamental en la historia de la nación, habiendo servido como su capital colonial y republicana temprana durante más de 300 años. Sin embargo, cuando la capital fue reubicada a Tegucigalpa en 1880, la expansión urbana de Comayagua se detuvo, preservando inadvertidamente un amplio y rico patrimonio. A principios de la década de 1990, gran parte del legado arquitectónico de la ciudad estaba en un estado de deterioro. Reconociendo la urgente necesidad de protegerlo, los gobiernos de Honduras y España iniciaron un esfuerzo colaborativo, con el objetivo de poner en marcha un programa de restauración a largo plazo para crear un marco de políticas que asegure la preservación del centro histórico de la ciudad por los años venideros.
Trascendiendo su función como mera infraestructura, los puentes han servido desde hace mucho tiempo como potentes declaraciones arquitectónicas. Este potencial expresivo se está explorando actualmente con renovado vigor en todo el sudeste asiático, donde cada vez más profesionales de la arquitectura están reevaluando los materiales tradicionales. Al promover la madera y el bambú, quienes diseñan están creando estructuras distintivas que integran la artesanía local con las necesidades contemporáneas, dando como resultado hitos que son tanto funcionales como profundamente arraigados en su paisaje.