El arquitecto italiano Vittorio Gregotti afirmaba recurrentemente que “crear el lugar” es el acto arquitectónico primordial, su origen, ya que el simple hecho de colocar una piedra en un terreno ya significa el inicio de las “modificaciones” que transformarán el sitio en arquitectura. Impulsados por este afán de transformación, vemos cómo las ideas se materializan en relaciones y conceptos que, a menudo, evocan el genius loci en un enfoque fenomenológico que crea una íntima correlación entre arquitectura y contexto, resignificando lugares y afirmando el vínculo del ser humano con el mundo.
Arco de Triunfo. Created by @benjaminrgrant, source imagery: @digitalglobe
En teoría, la planificación urbana es un proceso de elaboración de soluciones que buscan tanto mejorar o revitalizar un área urbana ya existente, como también crear una nueva urbanización en una región determinada. Como disciplina y como método de actuación, la planificación urbana aborda los procesos de producción, estructuración y apropiación del espacio urbano. En este sentido, su objetivo principal es señalar cuáles son las medidas que deben tomarse para mejorar la calidad de vida de los habitantes, incluyendo cuestiones como el transporte, la seguridad, las oportunidades de acceso e incluso la interacción con el medio ambiente natural.
La Copa del Mundo se llevará a cabo entre noviembre y diciembre. Esta decisión se tomó debido a que las temperaturas promedio en el país anfitrión, Qatar, pueden alcanzar entre 40 y 50 °C durante los meses de junio y julio.
En un momento en el que se valora enormemente la biofilia en la arquitectura, las piscinas naturales se convierten en un elemento más capaz de aumentar la conexión con la naturaleza, posibilitando la creación de un espacio recreativo y contemplativo al mismo tiempo. También conocidas como piscinas ecológicas o biológicas, estas reproducen un ecosistema compuesto por plantas, piedras e incluso algunas especies de peces.
Maria Carlota de Macedo Soares nació en 1910 en París, donde su padre –responsable de uno de los periódicos más influyentes de Río de Janeiro, el Diário Carioca– estaba exiliado. Criada en el seno de la élite, Lota llegó a Brasil en 1928, a los 18 años, y a menudo fue definida como una figura controversial: le gustaban los autos de carrera, vestía jeans y camisas de hombre, y mantuvo un discreto pero duradero romance con la galardonada poeta estadounidense Elizabeth Bishop.
Como parte del esfuerzo por hacer que el sector de la construcción sea más sostenible en el combate a la crisis climática, la bioeconomía ha cobrado gran relevancia. Aunque el camino hacia una arquitectura neutra en carbono sigue siendo muy complejo, es evidente el cambio emergente en la cultura y en el pensamiento general, y la innovación parece estar impulsando esta transformación.
La ciudad compacta se refiere al modelo urbano asociado a una ocupación más densa con la consecuente superposición de usos (viviendas, comercios y servicios) y el fomento de la movilidad de peatones, ciclistas y personas usuarias del transporte público. Ámsterdam y Copenhague son ejemplos conocidos de este modelo.
“En el lugar elegido para la construcción estaba plantada una de las casas antiguas de BH, que sería grato preservar del olvido. Ingeniosos, Penna y su equipo insertaron en el conjunto el arco de entrada de la vieja construcción. Crearon así un vínculo visible entre el pasado y el tiempo presente. [...] El excelente trabajo nos da la alegría de sentir que no todo está perdido en Belo Horizonte. Los jóvenes señalan el camino”. En 1982, casi al final de su vida, Carlos Drummond de Andrade escribe esta crónica para el Jornal do Brasil; el proyecto en cuestión se refiere a la Sede de la Casa del Periodista de Belo Horizonte, elegido mediante un concurso en el que Gustavo Penna resultó el gran ganador.
Nada más representativo para un estudio que llevar el nombre del país en su identidad. Lejos de parecer banal, la arquitectura de Brasil en Brasil Arquitetura pasa por un análisis minucioso que destaca aspectos de nuestra cultura y sociedad.
Es probable que haya escuchado a algún/a colega arquitecto/a afirmar que eligió estudiar arquitectura por las innumerables posibilidades de actuación que ofrece este título. El campo de la arquitectura es, de hecho, sumamente amplio, lo que permite adentrarse no solo en las atribuciones más “tradicionales”, sino también aventurarse en diversas especialidades que integran el rol de el/la arquitecto/a y urbanista.
Imagine que tiene programada una visita a una edificación de gran importancia para la historia de la arquitectura, una obra de referencia para todos y todas las entusiastas de este ámbito. Probablemente se equiparía con una cámara fotográfica o un buen teléfono celular y, en algunos casos, llevaría lápiz, cuaderno e incluso una cinta métrica para registrar con curiosidad todos sus aspectos.
Hoy en día, sin embargo, este no es el único medio por el cual podemos “visitar” una edificación de importancia histórica o, al menos, eso es lo que algunos investigadores e investigadoras se están esforzando por demostrar. Además de todas las facetas asumidas por el metaverso, también se está explorando su papel en la preservación histórica de la arquitectura y la cultura de determinados lugares, generando materiales disponibles para diferentes generaciones.
La fotografía de arquitectura ha sido históricamente un género dominado por hombres, al igual que la propia arquitectura y la industria de la construcción en general. Sin embargo, este panorama está cambiando rápidamente. Algunos de los nombres más importantes de la fotografía de arquitectura a nivel mundial son ahora mujeres, y en el ámbito nacional no es la excepción. Al enfrentar barreras de género —siendo una de las principales dificultades la exposición al espacio público en horarios poco habituales cargando equipos valiosos, como ha señalado la fotógrafa Ana Mello en una entrevista—, estas profesionales están rompiendo paradigmas y eternizando las obras con sus miradas agudas y sensibles.
A principios del siglo XIX, en una París cuyo tejido medieval estaba a punto de ser desgarrado por los enormes bulevares de Haussmann, la novelista George Sand se vestía de hombre para caminar por las calles. Según sus diarios, “con pantalones y botines podía volar de un extremo a otro de la ciudad, sin importar el clima, la hora o el lugar”. Nadie le prestaba atención, nadie adivinaba su disfraz, nadie la miraba ni la criticaba; era un “átomo más perdido en aquella inmensa multitud”. Gracias a las ropas masculinas, Sand experimentó incursiones audaces y recorridos solitarios, como un verdadero flâneur. Experiencias que, posteriormente, se volvieron fundamentales para la construcción de sus exitosas narrativas.
Imagine el día a día de un/a arquitecto/a hoy. Surge la demanda de un nuevo proyecto, un lienzo en blanco repleto de innumerables posibilidades. El deleite creativo a punto de comenzar. Se establecen las condicionantes principales: programa de necesidades, análisis del terreno y el entorno, orientación solar y vientos predominantes. Se crean los primeros bocetos, siempre de la mano de un conocimiento estructural, aunque sea básico, que resulta fundamentalmente determinante para quienes viven bajo una aceleración gravitacional de 9,807 m/s².
Sin embargo, ¿qué pasaría si de esas premisas básicas solo restara el programa de necesidades?
Base de Sostenibilidad de la NASA / William McDonough + Partners and AECOM. Cortesía de William McDonough + Partners
El término “cradle to cradle” fue acuñado por el arquitecto estadounidense William McDonough y el ingeniero químico alemán Michael Braungart en su libro-manifiesto Cradle to Cradle: Remaking the Way We Make Things, publicado en 2002. Se trata de una teoría que no es meramente arquitectónica, sino que se aplica a cualquier producto, promoviendo un enfoque biológico de la fabricación en el que los componentes son considerados nutrientes de un “metabolismo saludable”.
Envejecer significa aprender a convivir con la dependencia —ya sea física, social o espacial— y en este largo proceso, que ni siquiera puede medirse en años, se comprende cada vez más que el envejecimiento está estrechamente relacionado con la genética, el estilo de vida, la ubicación y el grupo socioeconómico. Por ello, se trata de un proceso sumamente diverso que varía según cada individuo, con una gama de intereses distintos, así como capacidades y preferencias en su estilo de vida.
Los programas y series de televisión sobre remodelaciones son sumamente atractivos. Evocan una gran expectativa por ver ese hogar transformado de una manera inimaginable, lo que propicia una reconexión de la familia con el nuevo espacio. Las lágrimas del final, la satisfacción de quien presenta el programa —en su rol de arquitecto/a y contratista—, los pisos de madera intactos, los electrodomésticos relucientes y las bañeras nuevas listas para ser estrenadas. No es de extrañar que estos programas ganen cada vez más audiencia y, por ende, inspiren múltiples transformaciones en hogares ajenos.
Sin embargo, si bien por un lado fomentan el deseo de cambio en los espectadores al mostrar las infinitas posibilidades de transformar y mejorar un espacio, por el otro, pueden transmitir conceptos erróneos sobre la arquitectura, principalmente en lo que respecta al proceso de diseño y ejecución.
“Déjeme decir lo que pienso de la bicicleta. Ha hecho más por emancipar a las mujeres que cualquier otra cosa en el mundo. Les da a las mujeres un sentimiento de libertad y autoconfianza. Disfruto cada vez que veo a una mujer pedalear... una imagen de libertad”. Susan Anthony, una de las líderes sufragistas estadounidenses más importantes, expresó esto a principios del siglo XX, destacando el poder libertario que representaban la mujer y su bicicleta en aquella época.