
Imagine el día a día de un/a arquitecto/a hoy. Surge la demanda de un nuevo proyecto, un lienzo en blanco repleto de innumerables posibilidades. El deleite creativo a punto de comenzar. Se establecen las condicionantes principales: programa de necesidades, análisis del terreno y el entorno, orientación solar y vientos predominantes. Se crean los primeros bocetos, siempre de la mano de un conocimiento estructural, aunque sea básico, que resulta fundamentalmente determinante para quienes viven bajo una aceleración gravitacional de 9,807 m/s².
Sin embargo, ¿qué pasaría si de esas premisas básicas solo restara el programa de necesidades?









