
En la película Aquarius, del director Kleber Mendonça Filho, el personaje de Clara, interpretado por Sônia Braga, se niega a vender su departamento —ubicado en un condominio— a una empresa desarrolladora. Sus vecinos del edificio, en cambio, aceptan la oferta. En un artículo para el Estadão, el economista Pedro Fernando Nery retrata el caso bajo una óptica opuesta a la narrativa cinematográfica: Clara, en lugar de ser la heroína que resiste al capital inmobiliario sin escrúpulos ni respeto por el paisaje costero de Recife, es, en realidad, la villana.




















