Aunque Juscelino Kubitschek es recordado por haber ejecutado el proyecto de Brasilia, no fue su creador intelectual. La voluntad política para la construcción de una nueva capital en el interior del país se remonta a 1808, vinculada a la idea de elevar el estatus de Brasil como nación y de simbolizar el desarrollo posterior a la independencia. El carácter desarrollista, o bien la búsqueda de lo nuevo, constituyó la base de la argumentación de la mayoría de los defensores del traslado, cada uno desde una perspectiva diferente.
En 2013, la película “Ella”, en la que su protagonista se enamora de una asistente virtual, intentaba representar un futuro no tan lejano de una realidad relativamente distópica. Aunque la ciudad representada era, probablemente, una Los Ángeles futurista, las filmaciones se realizaron en Shanghái. Tras visitar la ciudad, creo que fue una decisión acertada, dada la atmósfera constante que evoca esa temática. Recuerdo encontrarme sobre una gigantesca pasarela peatonal circular sobre la rotonda Mingzhu, que conecta importantes avenidas en el corazón de Pudong, el actual centro de negocios de Shanghái. Frente a mí veo la singular Oriental Pearl Tower, una torre de televisión de 467 metros de altura construida por una empresa estatal china en 1994. Cuando miro hacia atrás y hacia arriba y veo la Shanghai Tower, el segundo edificio más alto del planeta con unos impresionantes 632 metros de altura, el impacto es aún mayor. Esta es la imagen de Shanghái hacia el mundo, la vitrina de una nueva China que rompe paradigmas y alcanza los cielos.
Desde la habitación de mi hotel era posible ver los tejados de la Ciudad Prohibida, aunque solo como una silueta en medio de la niebla que cubría el paisaje. Pekín (o Beijing, según el idioma o la grafía) es una de las ciudades con el aire más contaminado del mundo, con una niebla constante producida no solo por los automóviles —que representan el 70% de la contaminación de la urbe—, sino también por fábricas, plantas de carbón y tormentas de arena de regiones cercanas. La impresión visual era que el día estaba nublado, pero en realidad no había una sola nube en el cielo.
Torre de la CCTV en Pekín. Imagen cortesía de Caos Planejado
Centenas de torres se repiten en un horizonte brumoso. Las construcciones tradicionales se caen a pedazos, mientras que otras han sido reconstruidas y se han convertido en tiendas para turistas. Lamborghinis de colores comparten un tráfico lento con taxis viejos, triciclos de trabajadores y ejecutivas que andan en las bicicletas amarillas de Ofo, la empresa de bicicletas compartidas sin estación más grande del mundo. Algunos peatones usan mascarillas para filtrar el aire contaminado, otros cargan bolsas de compras, otros escupen en el suelo o caminan en pijama por las calles. Los vendedores ambulantes son rarísimos, a diferencia de los policías o militares que se pueden ver en cada esquina.
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Captura de pantalla de la serie "Chernobyl", producida por HBO
Una de las formas más estimulantes de aprender sobre la ciudad es a través de películas y series. A continuación, Anthony Ling, de la plataforma Caos Planejado, comparte seis recomendaciones de series en línea para conocer comunidades brasileñas, ciudades soviéticas y otros rincones del mundo.
Región central de Curitiba. Foto de Francisco Anzola, vía Flickr. Licencia CC BY 2.0
Uno de los principales objetivos de este sitio es difundir ideas que permitan que las ciudades tengan viviendas más asequibles. Existen algunos indicadores que pueden ser útiles para observar y analizar el mercado de la vivienda de una ciudad, como la relación entre el precio de los inmuebles y los ingresos, que abordamos en un artículo anterior. Ningún indicador es perfecto, pero puede servir de orientación respecto al orden de magnitud o a la dirección en la que se dirige un determinado mercado inmobiliario.
El temor a la recesión económica causada por la pandemia de COVID-19 hizo que los estantes de los supermercados de todo el mundo quedaran vacíos. Foto de John Camero, vía Unsplash
Las ciudades ofrecen oportunidades, diversidad y economías de escala que, eventualmente, atraen a más habitantes y motivan, de manera retroactiva, su crecimiento. A pesar de que hace décadas se viene augurando el fin de las urbes debido al teléfono, internet, las videoconferencias o la realidad virtual, las ciudades y los encuentros presenciales siguen en auge. Las grandes áreas urbanas continúan atrayendo cada vez a más personas. Impulsada no solo por el turismo, la industria de los viajes también ha crecido año tras año, lo que demuestra cuánto desea la gente estar de forma presencial allí donde ocurren las cosas, ya sea en reuniones, eventos, espectáculos o simplemente para encontrarse con amigos y familiares.
Smart Cities, o las ciudades inteligentes, están cobrando cada vez más protagonismo, pero difícilmente sabemos describir exactamente qué son.
¿Serían ciudades que logran adoptar, de manera descentralizada, el conjunto de nuevas aplicaciones de diversos proveedores orientadas a servicios urbanos que están cada vez más presentes en nuestro día a día?
¿O bien aquellas que contratan a una gran empresa para gestionar y monitorear todos los servicios urbanos de la ciudad, como un gran centro de mando?
El Programa Minha Casa, Minha Vida (MCMV) fue una de las principales banderas de la política habitacional a nivel federal de los últimos gobiernos. El MCMV, estructurado a través del financiamiento de nuevas viviendas de interés social, incentiva a las desarrolladoras inmobiliarias a proyectar en zonas alejadas de los centros urbanos. Esto ocurre debido a que, al considerar las métricas de desempeño únicamente la cantidad de unidades entregadas, existe un fuerte incentivo económico para que las empresas construyan lejos de las centralidades, donde el suelo es más barato. Como consecuencia, gran parte de los desarrollos habitacionales se sitúan lejos de las oportunidades de empleo y de los servicios básicos, además de quedar aislados de las redes de transporte público masivo que, por su propia naturaleza, no logran abastecer a zonas periféricas de baja densidad urbana.
Minha Casa, Minha Vida en São Luís. Imagen: Palácio do Planalto/Isac Nóbrega
Casas impresas en 3D. Casas prefabricadas. Casas "open-source". Minha Casa, Minha Vida. Son innumerables las soluciones, desde panaceas tecnológicas hasta programas gubernamentales, que vislumbran resolver el déficit habitacional construyendo casas. El problema de esta estrategia es que la escasez de vivienda no es de casas, sino de departamentos.
Porto Alegre tiene una de las mayores restricciones al aprovechamiento del suelo entre todas las capitales brasileñas. Imagen: Anthony Ling
El Brasil urbano es sumamente feo. ¿Por qué ocurrió esto? Algunos culpan a "la ausencia de planificación urbana y de zonificación, las normativas de altura manipuladas, el poder nefasto de las contratistas y constructoras influyendo en la elaboración de los planes directores".