
Quien haya frecuentado la playa de Río de Janeiro seguramente ha visto a vendedores y vendedoras ofreciendo queso coalho o camarones asados, té mate y galletas Globo, bocados clásicos de la costa carioca. En São Paulo, los mercados al aire libre sirven jugo de caña y pastel frito, una adaptación local de un plato traído originalmente por la comunidad china y popularizado por la japonesa. En Minas Gerais, el pão de queijo y el pastel, también de queso. En Salvador, es imposible no mencionar el acarajé (con o sin picante), el cual incluso fue declarado bien cultural inmaterial por el IPHAN. La capital bahiana también cuenta con su propia Guía de Comida Callejera, tal es la diversidad que se encuentra en la ciudad.





