
La planificación puede, en ocasiones, parecer una tarea de Sísifo. Las tecnologías emergentes, las economías fluctuantes y los gobiernos cambiantes pueden provocar cambios drásticos e impredecibles en poco tiempo. Entonces, ¿qué sentido tiene planificar para el futuro, por no hablar de un futuro a casi medio siglo de distancia?
Esta interrogante será el núcleo de “Planning 2052”, una conferencia de un día que se llevará a cabo en Londres como parte de la programación de la Trienal de Arquitectura de Oslo 2019. El equipo curatorial, que enfoca la próxima Trienal en el concepto de “Decrecimiento”, liderará una serie de talleres intensivos e interdisciplinarios destinados a diseñar métodos estables para la planificación futura. El éxito, según sugiere el equipo, radica en dar un paso fuera de los ciclos predeciblemente impredecibles y contemplar la planificación desde una perspectiva más esencial.






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