
Nueva York se ha ganado una reputación por sus altísimas torres gracias a tecnologías de ingeniería sin precedentes y a la política de derechos de aire de Nueva York, la cual permite a las empresas desarrolladoras adquirir el espacio aéreo contiguo no utilizado y construir grandes estructuras sin ningún tipo de revisión pública previa. Sin embargo, ¿cómo se les está dando cabida a estos rascacielos superaltos? Mediante el reemplazo de estructuras preexistentes más antiguas. Este patrón de «fuera lo viejo, bienvenido lo nuevo» no resulta sorprendente, ya que la «jungla de concreto» está siendo talada gradualmente para dar paso a una jungla aún mayor.

Diseñado por Warren & Wetmore en 1919, el Hotel Grand Hyatt —originalmente conocido como Hotel Commodore— albergaba el «lobby más hermoso del mundo». Su arquitectura, de un antiguo estilo Beaux-Arts con fachada de ladrillo y piedra, fue renovada y operada por Trump Organization y Hyatt Hotels a principios de la década de 1970, cuando se revistió con vidrio reflectante y metal, ocultando el diseño original de la estructura. En la actualidad, según el Wall Street Journal, el inmueble se someterá a una intervención aún mayor, ya que será completamente demolido para ser reemplazado por una estructura de mayor altura de 2 millones de pies cuadrados (aproximadamente 185,800 metros cuadrados).

Este hotel no es el primer proyecto en sufrir una demolición con el fin de levantar una edificación nueva y más grande. La torre de oficinas 270 Park Avenue de JPMorgan Chase también se enfrentará a una demolición total en un plazo de dos años para dar paso a una nueva torre de 70 pisos destinada al mismo uso. Por su parte, el nuevo edificio de oficinas de 47 pisos de L&L en el 425 de Park Avenue también es resultado de un plan de demolición; no obstante, las antiguas normas de zonificación de la ciudad motivaron a la empresa desarrolladora del proyecto a conservar el 25% de la estructura existente a cambio de una mayor superficie construida.
A pesar de que la demolición de edificios antiguos aún no está restringida por ninguna política o regulación oficial, ya ha desatado la indignación del público. DOCOMOMO (Documentación y Conservación de Edificios, Sitios y Barrios del Movimiento Moderno) estuvo entre las primeras organizaciones en oponerse al reemplazo de edificios existentes, señalando la «sustentabilidad» como la principal preocupación. Por otra parte, la Colección Walther de Nueva York presentará una exposición fotográfica titulada: Destrucción y transformación: fotografía vernácula y el entorno construido, la cual muestra el movimiento de demolición urbana de la ciudad.
Este artículo fue escrito por Dima Stouhi. La traducción fue realizada mediante IA.

In New York City, When Form Follows Finance the Sky's The Limit
The hyperreal r enderings predicting New York City's skyline in 2018 are coming to life as the city's wealth physically manifests into the next generation of skyscrapers. Just like millennials and their ability to kill whole industries singlehandedly, we are still fixated on the supertalls: how tall, how expensive, how record-breaking?