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Arquitectos: ALMA de Arquitectos
- Área: 550 m²
- Año: 2026
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Proveedores: Canteras barba , fensterwelt





Durante mucho tiempo, la arquitectura se ha definido por la permanencia. Los edificios se celebran porque perduran, las ciudades porque establecen estabilidad frente a la incertidumbre y los monumentos porque resisten el paso del tiempo. Algunas de las tradiciones urbanas más antiguas de la humanidad surgieron en paisajes donde la permanencia por sí sola nunca habría podido garantizar la supervivencia. A lo largo de los desiertos del norte de África y la península arábiga, los asentamientos en oasis se desarrollaron no como refugios aislados en medio de un páramo vacío, sino como pausas cuidadosamente mantenidas dentro de paisajes que ya estaban moldeados por el movimiento. Mucho antes de que las autopistas y los aeropuertos conectaran continentes, caravanas, personas dedicadas al pastoreo, la peregrinación y el comercio recorrían estos territorios a través de redes de pozos, sistemas de riego, arboledas cultivadas y ciudades de mercado. El oasis nunca fue el final del viaje. Los pozos, los palmerales sombreados, los campos de cultivo irrigados y los mercados de caravanas permitían que comenzara la siguiente etapa del trayecto.

Diseñado por el consorcio de 3XN, B+H Architects y Zhubo Design, el Museo de Historia Natural de Shenzhen ha abierto sus puertas al público en Shenzhen, China. Con una superficie de más de 100,000 metros cuadrados, la institución es el museo de historia natural más grande del sur de China y se encuentra entre los museos de su tipo más grandes del mundo de reciente construcción. Desarrollado como parte de la creciente infraestructura cultural de Shenzhen, el proyecto reúne espacios de exhibición, investigación, educación y áreas públicas en un solo destino cívico. 3XN lideró el diseño arquitectónico; B+H Architects actuó como consultor principal, arquitecto ejecutivo y arquitecto de paisaje; y Zhubo Design aportó la experiencia técnica local y la coordinación normativa a lo largo de todo el desarrollo del proyecto.

El Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO anunció 25 nuevas inscripciones en la Lista del Patrimonio Mundial durante su 48.ª sesión, ampliando el registro internacional con sitios que reflejan una amplia variedad de patrimonio arquitectónico, cultural y natural. Las incorporaciones de 2026 incluyen 19 bienes culturales, cinco sitios naturales y un bien mixto, además de la aprobación de dos modificaciones significativas de límites y una revisión de los criterios de una inscripción existente. Presentes en todos los continentes habitados, los lugares recientemente reconocidos abarcan desde paisajes arqueológicos y centros históricos urbanos hasta arquitectura modernista y patrimonio industrial, lo que subraya la diversidad del entorno construido y el alcance en constante evolución de la conservación del patrimonio.


El lunes 27 de julio, se presentó la terna de finalistas para el Premio Nacional de Arquitectura 2026 en una sesión extraordinaria del Directorio Nacional del Colegio de Arquitectos de Chile. En representación de la institución, los cinco miembros del directorio otorgaron el premio de manera conjunta a los arquitectos Alejandro Aravena Mori y Smiljan Radić Clarke, en reconocimiento a su contribución para posicionar la arquitectura chilena a nivel internacional. Ambos profesionales han sido distinguidos con el Premio Pritzker de Arquitectura: Aravena en 2016 por su trabajo junto a ELEMENTAL, y Smiljan Radić Clarke este año. La institución también reconoció la calidad de sus obras y el aporte de ambos profesionales al desarrollo local de la disciplina, destacándolos como dos figuras clave de la arquitectura surgidas desde un país pequeño en el extremo sur del mundo.

Al examinar la evolución del habitar a lo largo de la historia, se revela que los conceptos de espacio, tiempo, identidad y hogar se extienden mucho más allá de la arquitectura misma. Desde principios del siglo XX hasta el presente, el desarrollo humano ha estado marcado por transformaciones económicas, sociales, culturales y tecnológicas que se aceleran de forma constante. Los avances en las tecnologías de la información y la comunicación han propiciado un mundo de conectividad constante, un fenómeno que, en ocasiones, puede desconectar a las personas de los espacios físicos que habitan. En medio de un flujo cada vez mayor de estímulos, interacciones y plataformas digitales, el habitar compartido a través de múltiples escalas y programas arquitectónicos se presenta tanto como un desafío como una oportunidad para reconectar a las personas con su entorno mediante estrategias de diseño que respalden la libertad de movimiento y la flexibilidad que exige la vida contemporánea.




El Departamento de Cultura y Turismo de Abu Dabi ha anunciado que el Guggenheim Abu Dabi abrirá sus puertas al público el 11 de diciembre de 2026 en la isla de Saadiyat. El museo, diseñado por el fallecido Frank Gehry, se convierte en la cuarta institución de la red global del Guggenheim, sumándose a las sedes de Nueva York, Venecia y Bilbao.
El proyecto se anunció por primera vez en 2006. La construcción comenzó en 2011, se suspendió durante varios años en medio de tensiones económicas y cambios en los contratos, y se reanudó en 2019. La fecha de finalización prevista para 2025, establecida en 2021, se postergó finalmente hasta este diciembre.




El desplazamiento suele entenderse a través del movimiento: el instante en que las personas se ven obligadas a trasladarse de un lugar a otro. Sin embargo, desde la perspectiva de la arquitectura, ese traslado es apenas el inicio de lo que viene después. Es posible que sea necesario reconstruir una vivienda, reubicar a una comunidad entera o restablecer la vida cotidiana en un lugar completamente nuevo. Lo que se pierde con el desplazamiento no siempre es algo que la arquitectura pueda restituir de forma sencilla.
Esta cuestión cobra especial relevancia en América Latina, donde el desplazamiento ha moldeado a las comunidades bajo diversas circunstancias y a diferentes escalas. Lo que ocurre después depende de los motivos del traslado forzoso, de la posibilidad de retornar y de lo que aún se conserva de los espacios habitados. Algunas comunidades logran reconstruir su entorno familiar, mientras que otras deben fundar su vida cotidiana en un sitio completamente nuevo. Estas variaciones determinan el rol que se le exige a la arquitectura.