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Arquitectos: Peninsula Arquitetura
- Área: 300 m²
- Año: 2025
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Proveedores: Boobam, Fernando Jaeger, Lider Design




En las viviendas compactas, la cocina rara vez es solo un espacio para cocinar. Suele operar como un borde: un muro de servicios o un límite entre el trabajo doméstico y la vida social. Su importancia no radica únicamente en la preparación de alimentos, sino en cómo organiza el resto del hogar, en particular debido a las limitaciones impuestas por las instalaciones de plomería y los requisitos de ventilación. Antes de que una estancia pueda sentirse abierta, la cocina a menudo debe absorber la intensidad práctica de la vida cotidiana: agua, calor, olores, electrodomésticos, provisiones y almacenamiento.
Esto es especialmente evidente en los densos interiores de Asia Oriental, donde el espacio doméstico suele estar condicionado por superficies reducidas, transformaciones en las estructuras familiares, el trabajo híbrido y las particularidades culturales de la cocina. Si bien la cocina abierta suele presentarse como una característica de estilo de vida, en muchos departamentos constituye también un problema de planificación. Debe negociar el trabajo doméstico, propiciar encuentros informales y, en ocasiones, como estrategia para optimizar el espacio, reemplazar al pasillo o al recibidor. Así, más que un simple gesto de diseño, el borde de la cocina se convierte en un acuerdo espacial entre el servicio y el habitar.

Una semana de noticias de arquitectura ha destacado las crecientes conexiones entre el cambio ambiental, los sistemas públicos y la evolución del ejercicio de la arquitectura. Los fenómenos climáticos extremos en diversas regiones han puesto el foco en la vulnerabilidad de los asentamientos, las infraestructuras y las redes territoriales, mientras que los nuevos enfoques habitacionales demuestran cómo los cambios en la gestión, la construcción y la gobernanza pueden influir en los resultados arquitectónicos. Por su parte, el reconocimiento a profesionales de trayectoria consolidada evidencia el impacto duradero de las ideas de diseño a través de las generaciones, en un momento en que la disciplina continúa abordando desafíos de resiliencia, cambio sistémico y las condiciones más amplias que dan forma al entorno construido.


El Museo de Arte Contemporáneo de Suzhou ya está abierto oficialmente al público a orillas del lago Jinji en Suzhou, China. El edificio de 60,000 m² fue diseñado por BIG – Bjarke Ingels Group, ARTS Group, VIA.inc y SHUISHI para la Oficina de Cultura, Deportes y Turismo del Parque Industrial de Suzhou. El proyecto está concebido como una aldea de 12 pabellones bajo una cubierta continua a modo de cinta, con un corredor techado que traza un camino a través del paisaje como una red de espacios de exhibición. La distribución se inspira en la tradición de los jardines de Suzhou, declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El proyecto abre sus puertas tras una serie de exposiciones previas, incluida la muestra "Materialism" de la oficina, que sigue abierta al público. El conjunto de edificios se perfila como un nuevo espacio para el arte contemporáneo, el diseño y la vida pública, lo que marca el primer museo de arte completado por BIG.

El rápido crecimiento urbano de México en las últimas décadas ha dejado a muchas ciudades lidiando con barrios fragmentados, altos índices de delincuencia y una grave escasez de espacios públicos de calidad. En muchas zonas urbanas de bajos ingresos, el desarrollo informal se produjo junto a infraestructuras expuestas como canales de drenaje, líneas de ferrocarril y barrancas pronunciadas, dividiendo a las comunidades y creando zonas vacías y peligrosas. Para hacer frente a esta segregación espacial y a la falta de equipamiento cívico, organismos públicos y profesionales de la arquitectura en todo México están interviniendo estas zonas de amortiguamiento abandonadas para construir parques públicos. Al transformar antiguas barreras físicas en corredores peatonales accesibles, estos proyectos vuelven a unir vecindarios separados, restablecen líneas de visión seguras y ofrecen espacios para el encuentro comunitario y la recreación diaria.




