La arquitectura en América Latina este mes refleja una negociación constante entre los desafíos ambientales, el patrimonio cultural y los nuevos enfoques de la vida pública y profesional. Desde el terremoto en Colombia y su impacto en la arquitectura histórica hasta nuevos proyectos culturales en Argentina y propuestas de diseño con sensibilidad ambiental en Ecuador y Medellín, los acontecimientos recientes destacan cómo la arquitectura continúa respondiendo tanto a las condiciones regionales como a desafíos globales más amplios. Los debates sobre patrimonio e infraestructura también cobraron protagonismo, luego de que la UNESCO expresara su preocupación por los impactos del Tren Maya en el sitio de Patrimonio Mundial de Calakmul en México, al tiempo que nuevas iniciativas en Chile y Costa Rica exploraron el diseño ecológico y las prácticas sustentables. Las historias de este mes perfilan un panorama arquitectónico regional marcado por la resiliencia, la adaptación y la relación entre los entornos construidos y sus contextos sociales y naturales más amplios.
El lunes 10 de agosto de 2026, un terremoto de magnitud 7.4 sacudió las costas del Pacífico y del Caribe de Colombia. Si bien el evento sísmico afectó levemente la frontera sur de Panamá y la frontera norte de Ecuador, Colombia ha declarado el estado de emergencia nacional. Según informes oficiales, el terremoto ha dejado 111 personas fallecidas, y se prevé que la cifra aumente a medida que continúan las labores de búsqueda y rescate. De acuerdo con el Servicio Geológico Colombiano (SGC), el epicentro se localizó a 96 kilómetros de profundidad, cerca de San José del Palmar, una zona rural en el noroeste del departamento del Chocó. Los daños en la infraestructura se extienden a ciudades densamente pobladas como Cali, Pereira, Manizales y Armenia, afectando un área con una población de aproximadamente 3.5 millones de personas. Este evento sísmico ocurre tras otros cuatro registrados hace menos de dos meses en Japón, Estados Unidos y Venezuela, sumándose a los esfuerzos de reconstrucción que ya están en marcha a nivel mundial.
En las últimas décadas, ciudades de todo el mundo han experimentado un incremento en la demolición de autopistas elevadas de concreto. Taipéi, Seúl, Portland y Boston, por ejemplo, han sido testigos del auge y la caída de estas infraestructuras para dar paso a parques y nuevas propuestas de regeneración urbana. En otros casos, como el de Montreal en Canadá, la oposición ciudadana a las autopistas se manifestó incluso antes de su construcción, logrando desviar viaductos, preservar el patrimonio y liberar las vistas al frente marítimo. En el caso de San Francisco, en los Estados Unidos, la historia de la Autopista Embarcadero es una de esas narrativas que sirve como estudio de caso sobre la ambición infraestructural de mediados de siglo de la ciudad, la respuesta ciudadana ante el proyecto y su eventual desmantelamiento en favor de la conectividad urbana.
El futuro de la industria de la arquitectura ofrece innumerables posibilidades, a medida que avanza la investigación en el dominio. Una innovación es la capacidad de que las estructuras se vuelvan acústicamente invisibles, absorban la energía sísmica o recolecten electricidad de los sonidos que las rodean. Cualidades de esta naturaleza pueden ayudar a redefinir la funcionalidad y sostenibilidad de los edificios. Los profesionales de la arquitectura y la ciencia están a la vanguardia de esta creación. Lo que hace esto posible son los metamateriales que podrían ofrecer métodos alternativos para diseñar buenos edificios.
La rehabilitación implica reparar, renovar, alterar o reconstruir cualquier edificio o estructura. Aborda la necesidad de mejorar significativamente las características defectuosas de un edificio, principalmente mediante el fortalecimiento o el reemplazo de ciertos elementos para restaurar el rendimiento óptimo de su estructura. El impacto de la rehabilitación de edificios en el entorno físico es significativo. Se trata de una estrategia sostenible para preservar el entorno construido y mitigar el impacto de la industria de la construcción en el cambio climático.
Sin embargo, su impacto social también es considerable cuando se lo contempla como un marco fundamental para lograr resultados sostenibles. La rehabilitación puede servir como modelo que reúna a los miembros de la comunidad para la reparación y restauración inclusiva de estructuras. Esto afecta positivamente la calidad de vida comunitaria, la integración social, la sostenibilidad ambiental y la percepción comunitaria de la arquitectura local.
A medida que reflexionamos sobre los tumultuosos eventos de 2023, se hace evidente que los desafíos planteados por los cambios en las condiciones ambientales han dejado una marca indeleble en las comunidades de todo el mundo. En respuesta, arquitectos y urbanistas se han propuesto buscar formas en las que sus acciones puedan ayudar a crear entornos más seguros para las comunidades de todo el mundo, respondiendo tanto con arquitecturas de emergencia de rápida implementación, como con estrategias a largo plazo para construir resiliencia y mitigar riesgos.
Más allá de simplemente responder a eventos como los devastadores terremotos en Turquía, Siria y Marruecos, o las inundaciones generalizadas en Libia o Pakistán, los profesionales están intentando adoptar enfoques proactivos, desarrollando estrategias que van desde la modelización predictiva hasta la aplicación de técnicas de renaturalización o la investigación continua sobre la física de estructuras más seguras y resistentes.
El Consejo de Diseño de Türkiye (TDC) ha reunido a 13 prácticas de diseño, incluyendo a Foster + Partners y Bjarke Ingels Group, para contribuir a la revitalización de la histórica provincia de Hatay, un área gravemente dañada por el terremoto de magnitud 7.8 en febrero de este año. Foster + Partners ha sido seleccionado para liderar el diseño y planificación del nuevo plan maestro para la ciudad de Antakya, conocida en la antigüedad como Antioquía, mientras que otras oficinas, incluyendo las prácticas turcas DB Architects y KEYM (Centro de Renovación Urbana), trabajarán juntas para crear una visión para la reconstrucción de la ciudad. Se espera que el plan maestro se revele en su totalidad en 2024.
El viernes 8 de septiembre, un terremoto de magnitud 6.8 golpeó la cordillera del Alto Atlas de Marruecos. El epicentro se ubicó a solo 72 kilómetros al suroeste de Marrakech, la cuarta ciudad más grande del país y un destino turístico popular. El terremoto es el más fuerte en golpear el centro de la nación en más de un siglo. Al momento, las estimaciones sitúan el número de víctimas en más de 2.000 y aún más en heridos, pero a medida que varias ciudades y pueblos permanecen inaccesibles en las montañas, se espera que el número aumente. Además del costo humano, varios lugares históricos, incluidos sitios del Patrimonio Mundial de la UNESCO, han sido afectados, mientras que testigos presenciales en las estribaciones de las montañas informan que varias ciudades remotas han sido completamente destruidas, según CNN.
Cuando se trata de resistencia sísmica, existen una serie de mitos que cuestionan la capacidad de la madera para cumplir un papel efectivo en caso de un terremoto. Sin embargo, su ductilidad le permite deformarse plásticamente sin romperse, absorbiendo y disipando la energía generada por el movimiento y la vibración. Además, a diferencia del acero o el hormigón, la madera es un material ligero con una buena relación resistencia-peso, lo que le permite soportar fuerzas sísmicas sin sumar una carga excesiva a la construcción. Esto ha sido ampliamente verificado en viviendas de todo el mundo. Pero, ¿cómo se comporta un edificio de madera de gran altura frente a un terremoto?
Para disipar dudas, el Proyecto Tallwood levantó recientemente un edificio de 10 pisos de madera contralaminada (CLT) en la Universidad de California, San Diego (UCSD). La estructura fue evaluada en una mesa vibratoria que simuló el terremoto Northridge de 1994 en Los Angeles, de magnitud 6.7, y el terremoto Chi-Chi de 1999 en Taiwán, de magnitud 7.7.
Shigeru Ban Architects, en colaboración con Voluntary Architects’ Network, ha desarrollado una versión mejorada de la vivienda temporal desarrollada para ayudar a los afectados por el reciente terremoto de Turquía-Siria. El nuevo prototipo representa una actualización del sistema de tubos de papel implementado en el noroeste de Turquía después del terremoto de 1999. Esta nueva versión tiene en cuenta cuestiones de eficiencia y la necesidad de minimizar el tiempo de construcción en el sitio.
Hacia 2021, el arquitecto español Fernando Menis resultó ganador del Concurso público para llevar adelante la construcción de los dos Edificios de Servicios Esenciales de las Islas Canarias a ubicarse en cada una de las mayores islas del archipiélago, Santa Cruz de Tenerife y Gran Canaria. A partir de la ejecución de un proyecto centrado no solo en la seguridad de las operaciones sino también en la hiperconectividad, la flexibilidad funcional, el bienestar de sus trabajadores y la regeneración medioambiental de su entorno, desde el Gobierno de las Islas Canarias, se plantean incrementar la seguridad pública, la prevención de riesgos y la gestión de emergencias buscando una respuesta a posibles peligros naturales, cambios climáticos y otros sucesos como pandemias, ciberataques o terrorismos.
A través de la propuesta de Menis que envuelve a dos edificios idénticos pero autónomos, se espera lograr una mayor sostenibilidad económica al contar con un mantenimiento y un margen de operación de menor costo a largo plazo. Siendo energéticamente eficientes y adaptables a los factores externos, los Edificios de Servicios Esenciales (ESE) serán capaces de prestar servicios de atención a los ciudadanos durante todo el transcurso del año.
Un gran terremoto de magnitud 7,8 golpeó el centro de Turquía y el noroeste de Siria este lunes 6 de febrero por la mañana, con un segundo terremoto de magnitud 7,4 reportado unas horas más tarde en la misma región, según informes de The Guardian. Entre las áreas más afectadas se encuentra Gaziantep, ubicada a 250 kilómetros de la frontera con Siria y a 80 kilómetros del epicentro del terremoto en Kahramanmaraş. Los temblores se sintieron en lugares tan lejanos como el Líbano, Grecia, Israel y la isla de Chipre. Las autoridades aún están evaluando el número de víctimas, ya que se han desplegado equipos de rescate locales e internacionales para buscar sobrevivientes. Las primeras estimaciones informan que más de 1.700 edificios se han derrumbado o han sufrido daños graves, según lo confirmado por el vicepresidente de Turquía, Fuat Oktay.
Este artículo fue originalmente publicado el 10 de octubre de 2017.
El día lunes, 9 de octubre de 2017, Radio Arquitectura dedicó una emisión especial al tema 'Reconstrucción Social del Hábitat', invitando a una mesa de discusión a algunos personajes que han sobresalido por su trabajo constante en la arquitectura social y participativa en México.
Fotografía del terremoto de Haití en enero, 2010.. Image vía Flickr user: United Nations Development Programme. Lincensed under CC BY-NC-ND 2.0
Haití sufrió este 14 de agosto las consecuencias de un terremoto grado 7.2 que tiene al país sumergido en una situación de total crisis. Los reportes internacionales difunden fotografías de edificios completamente caídos en Puerto Príncipe que se entremezclan con las imágenes de la destrucción del anterior terremoto de 2010 (las tiendas improvisadas de refugio aparecían de a poco desplegadas entre un mar de escombros en la capital). Se habla de miles de fallecidos en estos momentos.
Mientras la ayuda humanitaria se despliega por alrededor del mundo para colaborar en labores de rescate, refugio, salud y alimentación, surgen preguntas: ¿cómo ayudar desde la arquitectura?
Observando la Ciudad de México hoy—una metrópolis densamente poblada, donde el espacio vacío es escaso—es difícil imaginar que hace algunas décadas, tras un sismo devastador el 19 de septiembre de 1985, más de 400 edificios colapsaron, dejando una serie de heridas abiertas esparcidas por el paisaje urbano.
Exactamente treinta y dos años después, el aniversario de ese desastre se conmemoró en la ciudad con un simulacro de evacuación. Algunas horas más tarde, comprobando que la realidad es en ocasiones más extraña que la ficción, el suelo nuevamente comenzó a temblar, abriendo paso a lo que sería otro de los desastres más mortales en la historia de la ciudad. Una vez más, colapsaron decenas de edificios, dejando un número de muertes que incrementaba hora con hora y eventualmente alcanzó los 361, así como multitudes de ciudadanos deambulando por las calles, intentando localizar a sus seres queridos a través de la debilitada cobertura de sus celulares. “Acabábamos de evacuar por el simulacro,” se repetía, como una mantra colectiva. “¿Cómo pudo pasar esto de nuevo?”