
La arquitectura de esta semana se centra en la pregunta de qué puede hacer posible el entorno construido y qué exige a cambio. Los debates en torno a la democracia y el espacio público analizan cómo la arquitectura puede fomentar la participación, la equidad y la vida colectiva, al mismo tiempo que nuevos proyectos de vivienda y de carácter cultural exploran la manera en que los edificios responden a las cambiantes necesidades sociales mediante la adaptabilidad, el espacio compartido y la reutilización de estructuras existentes. Estas inquietudes se trasladan al ámbito de las exposiciones, donde la Bienal de Arquitectura de Tallin examina los costos menos visibles de la construcción y la Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires analiza las diversas formas en que la arquitectura define el habitar. En estos diferentes contextos, la arquitectura surge como un medio para negociar el acceso, los recursos, la comunidad y el valor a largo plazo del entorno construido.






























