Imaginar un orden social diferente resulta más sencillo cuando se sitúa lejos de aquel que ya existe. En América Latina, esa distancia ha sido a menudo territorial. Diversas zonas de la región han sido tratadas, una y otra vez, como lugares donde un nuevo mundo podría comenzar. Sin embargo, estos lugares nunca estuvieron vacíos.
En el ámbito de la arquitectura, esta idea tiene un punto de partida familiar: el plano. Visto desde arriba, un territorio puede parecer una hoja en blanco, lista para un eje o una cuadrícula. A nivel de suelo, sin embargo, ese mismo territorio ya está lleno de personas y de los senderos que recorren.
¿Qué hace que valga la pena preservar un edificio? La antigüedad es la respuesta más común, pero no siempre la mejor. Un edificio de las décadas de 1950 o 1970 puede tener tanta relevancia histórica como una catedral medieval; simplemente exige un marco de referencia diferente, uno que valore el contexto político, el significado cultural y la innovación arquitectónica por encima del mero paso del tiempo. Esto es especialmente cierto en el caso de la arquitectura moderna en el llamado Sur Global, donde el movimiento adoptó formas de expresión únicas.
Es precisamente este diálogo el que ArchDaily y el World Monuments Fund abren ahora en conjunto. El WMF aporta su experiencia en conservación sobre el terreno en todo el mundo, mientras que ArchDaily ofrece la capacidad editorial para contextualizar ese trabajo y conectarlo con una audiencia global. El objetivo es hacer ambas cosas a la vez: preservar lugares y contar sus historias, moldeando el modo en que se comprende el patrimonio moderno mucho más allá del propio ámbito de la conservación.
Colaje de mapa conceptual de Kampala, Jartum y Kinsasa. Ilustración de Maisa Elamein vía Wikimedia Commons y fuentes de dominio público.
La violencia colonial en las ciudades africanas se filtró de las dimensiones políticas al ámbito espacial. Se halla impregnada en los trazados de las calles, los sistemas de tenencia de la tierra, la infraestructura de drenaje y las zonas residenciales que, al día de hoy, siguen estructurando la desigualdad y el desplazamiento. Kinsasa, Jartum y Kampala arrastran esta herencia en su morfología urbana, funcionando a la vez como artefactos históricos y como estructuras activas. Este legado determina quién accede a los servicios y quién habita las tierras propensas a inundaciones, al tiempo que cataliza una creciente inestabilidad climática que empuja a este aparato hacia dimensiones completamente nuevas, incluidas las geológicas.
El modernismo suele experimentarse a través de la forma construida, fachadas fotografiadas, planos canónicos o manifiestos de concreto. Para la mayoría de las personas, sin embargo, el primer encuentro fue mucho más inmediato: se trató de una silla en una oficina, un estante en una sala de estar, una unidad compacta que reorganizó la forma de sentarse, almacenar o dormir. Mucho antes de que la arquitectura moderna pudiera encargarse a gran escala, fue el mobiliario el que ingresó al espacio cotidiano, trayendo consigo una nueva lógica de habitar. La promesa del modernismo de transformar la vida se cumplió, a menudo, a través de estos objetos más pequeños y repetibles.
Para comprender este cambio, el mobiliario debe leerse como una forma condensada de arquitectura y no como mera decoración. Quienes diseñaban a principios del siglo XX lo abordaron precisamente de esta manera. Le Corbusier describió el mobiliario como équipement de l'habitation (equipamiento de la vivienda), situándolo dentro del sistema operativo del edificio en lugar de dejarlo fuera de este. Del mismo modo, la Bauhaus abordó las sillas y mesas como prototipos industriales, integrando principios de estandarización, eficiencia y producción en serie en su diseño. Como ha argumentado la historiadora de la arquitectura Beatriz Colomina, la arquitectura moderna no circuló únicamente a través de los edificios, sino mediante medios y objetos que tradujeron sus ideas a la vida cotidiana. El mobiliario se convirtió en arquitectura en miniatura: portátil, reproducible y capaz de reorganizar el espacio sin necesidad de reconstruirlo.
"Divers" por David Martin en el complejo de cascadas de Ereván. Imagen de Besides the Obvious via Shutterstock.
Escondida entre las majestuosas cumbres del Cáucaso y los encantadores paisajes de Oriente Próximo, Armenia es una nación pequeña pero profundamente orgullosa, moldeada por escarpadas montañas y antiguos volcanes. Siendo uno de los países más antiguos del mundo, sus raíces se remontan al siglo VI a. C., en la encrucijada de imperios: el persa, el romano, el bizantino y el otomano. Sin embargo, a lo largo de siglos de agitación, Armenia ha conservado su identidad distintiva, grabada en su lengua, arquitectura y ricas tradiciones culturales, lo que le ha valido el evocador título de «la tierra de las piedras».
Un vistazo por muchas de las ciudades de América Latina revela notables similitudes entre países, desde México hasta Argentina. La mayoría de las ciudades tienen un área bien definida conocida como "El Centro", anclada por una plaza principal (Plaza Mayor), flanqueada por una iglesia de un lado y edificios clave como el ayuntamiento del otro. Esto no es una coincidencia, ya que se puede rastrear hasta un sistema de planificación urbana establecido durante la colonización española de las Américas en los siglos XVII y XVIII, proporcionando directrices estandarizadas para el diseño de ciudades en sus virreinatos. A diferencia de las colonias francesas e inglesas, los asentamientos españoles se adhirieron a regulaciones que contribuyeron a la aparición de una identidad urbana compartida, con ciudades que mostraban una lógica espacial similar y cohesión arquitectónica a pesar de las diferentes escalas y contextos.
La arquitectura del paisajemodernista marcó un cambio radical de los diseños de jardines tradicionales, enfatizando la simplicidad, la funcionalidad y una conexión más fuerte entre las personas y sus entornos. Desde 1930 hasta 1960, este movimiento vio la aparición de arquitectos paisajistas visionarios que integraron forma y función de maneras que redefinieron los espacios al aire libre. Sus diseños respondieron a los paisajes urbanos en rápida evolución de la época, priorizando la usabilidad y creando entornos que pudieran alojar la vida moderna. La influencia duradera de estos principios continúa dando forma a las prácticas contemporáneas, al mismo tiempo que también presenta desafíos únicos en la preservación a medida que estos paisajes envejecen.
Las tecnologías de construcción vernáculas se basan en siglos de sabiduría práctica, resultado de innumerables pruebas y errores. Esto elimina todo lo irrelevante, creando sistemas altamente eficientes y simples que están intrínsecamente adaptados al clima y los recursos locales. Estos métodos muestran cómo conservar el calor con un mínimo de energía, ofreciendo información valiosa para los edificios modernos y promoviendo la eficiencia energética y la armonía ambiental. En este artículo ya hemos cubierto las técnicas tradicionales de refrigeración pasiva, como las torres eólicas persas o la mashrabiya árabe. Ahora, nos centramos en estrategias aplicables a climas fríos, explorando soluciones efectivas para la retención de calor y la calefacción de los espacios.
Los diseños de la Bauhaus han influido en nuestra sociedad contemporánea de manera obvia y sutil. Ejemplos icónicos incluyen la silla Wassily de Marcel Breuer, la silla B55, la tipografía Bauhaus y los principios del diseño gráfico que enfatizan las líneas limpias, los colores primarios y las formas geométricas. Sin embargo, los detalles arquitectónicos constructivos del movimiento Bauhaus se discuten mucho menos. Si bien la mayoría puede identificar fácilmente los edificios modernos o Bauhaus por sus formas geométricas, funcionalidad y materiales industriales, sus detalles arquitectónicos por lo general se pasan por alto. No sólo hacen eco del lenguaje de diseño de los reconocidos muebles de Breuer, sino que también han influenciado en los célebres detalles arquitectónicos de vidrio de Mies van der Rohe. Ahora bien, ¿cómo se ejecutaron los detalles de la Bauhaus y cómo podrían traducirse en detalles contemporáneos en la actualidad?
Qatar Museums ha publicado imágenes que muestran el futuro MuseoLusail, diseñado por la oficina de arquitectura suiza Herzog & de Meuron. El museo albergará una de las mayores colecciones de arte orientalista, explorando el movimiento de personas e ideas a lo largo del mundo y durante los siglos. La nueva institución también se esfuerza por ofrecer oportunidades de estudio de alto nivel para académicos, responsables políticos y curadores. En consecuencia, el edificio se concibe como " un zoco de capas verticales, o una ciudad en miniatura contenida dentro de un solo edificio", con el objetivo de fomentar conversaciones, debates y meditación sobre problemas globales.
Diseñado por MAD Architects, el Museo de Migración FENIX está programado para ser inaugurado en 2025 en el Puerto de la Ciudad de Rotterdam. El propósito de la institución es mostrar y resaltar las historias de la migración global a través de encuentros con el arte, la arquitectura, la fotografía y la historia. El museo comenzó en 2020 cuando también se publicaron las primeras imágenes de la propuesta. MAD Architects está trabajando con Bureau Polderman para la restauración del almacén histórico que data de 1932, que ahora representa la base y el punto de partida para la experiencia del museo.
El arquitecto, investigador y teórico Anthony Vidler falleció este 20 de octubre, a los 82 años, según informó la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Princeton. Vidler tuvo una sólida carrera en la prestigiosa institución, donde se desempeñó como el primer director del programa de Doctorado en Historia y Teoría. Su interés por la arquitectura, cultivado en Essex, Inglaterra, lo llevó a obtener una licenciatura y maestría en arquitectura en la Universidad de Cambridge y posteriormente un doctorado en Historia y Teoría de la Arquitectura en la Universidad de Tecnología de Delft. Su influyente carrera se extendió por más de 50 años, dejando una marca profunda en la investigación y educación arquitectónica.
Construcción de los primeros angares de Bahia Catalinas (1910-1920 Punta Arenas). En esa foto aparece el contratista, constructor y carpintero de estos angares Diego Cárdenas Ojeda. Fotografía donada por su nieta Joyce Cárdenas
Chiloé como punto de partida. Desde allí sus fenómenos translocales, principalmente movilizados por vía marítima, fueron el inicio para que el cono sur patagónico, tanto zona chilena como argentina, fuese un territorio esculpido en tiempos coloniales por la mano chilota. Un pueblo híbrido, de origen indígena y europeo, que desde su condición de aislamiento, tanto geográfico como político-administrativo, tuvo que valerse desde la autoconstrucción de sus poblados, la siembra y recolección de sus alimentos y la confección de sus vestidos, todo esto desde la disponibilidad de los recursos archipelágicos. Así es como se fue concibiendo el incuestionable ingenio chilote, un perfil muy apetecido para aquellos territorios que en el período colonial se estaban gestando a merced del estado chileno, por lo cual, no es difícil reconocer la mano creativa del chilote en la arquitectura de los poblados más australes.
https://www.archdaily.cl/es/1007919/ensamble-arquitecturas-chilotas-fundacionales-de-magallanesValentina Cárdenas Espinoza y Silvana Arteche Sepúlveda
Como parte de un proyecto encabezado por el artista holandés Thomas Kole, se lanzó el sitio web que lleva como título "Retrato de Tenochtitlán: reconstrucción 3D de la capital mexica" en donde se presenta una variedad de imágenes de lo que fue Tenochtitlán. Esta reconstrucción se basa en fuentes históricas y arqueológicas, así como en el conocimiento colectivo que hoy arroja estas imágenes para seguir estudiando nuestra historia. El sitio tiene opción de navegación en tres idiomas: Nahuatlahtolli, Español e Inglés en donde se devela una superposición de imágenes actuales en donde se puede comparar el antes y el después sólo con deslizar el cursor sobre la pantalla. Se realizó con software de código abierto, Blender, Gimp y Darktable.
El deterioro en el medio ambiente se ha vuelto cada vez más evidente y el concepto de rewilding está emergiendo como un enfoque poderoso para la conservación y la restauración ecológica. En línea con la creciente atención a la arquitectura del paisaje en los últimos años, la idea de eliminar la intervención humana de nuestro entorno natural para restaurar un equilibrio estable parece ofrecer una manera etérea y de bajo esfuerzo para corregir los errores fundamentales del clima. Pero, ¿es la falta de intervención en la naturaleza todo lo que implica el rewilding, y cómo se relaciona esto con la arquitectura y el diseño? Examinamos conceptos clave, aplicaciones y ejemplos para descubrirlo.
Durante muchos años, a menudo con un tono de expectación y entusiasmo, hemos escuchado que la impresión 3D revolucionará la arquitectura tal y como la conocemos. Pero si nos detenemos un momento, reflexionamos sobre el presente y miramos hacia atrás, resulta evidente que la tecnología ha estado transformando la industria durante mucho tiempo, reinventándose constantemente y dando paso a nuevas etapas de diseño, construcción y creatividad espacial. La impresión 3D, que funciona como un proceso de fabricación aditiva –es decir, capa por capa–, utiliza modelos digitales para crear objetos tridimensionales con un gran nivel de precisión y eficiencia, ahorrando tiempo, generando cero residuos, reduciendo los costos de mano de obra y abriendo vías para la creación rápida de prototipos y el diseño iterativo. Permite a los arquitectos explorar oportunidades creativas y recuperar autonomía al diseñar elementos complejos y no estandarizados dentro de un proceso industrial y personalizado en masa.