
¿Qué sucede cuando la estructura no se trata como un elemento añadido a la arquitectura, sino como algo que la propia arquitectura proporciona?
A lo largo de la historia de la arquitectura, la forma ha proporcionado estructura. Los arcos, las cerchas y otras geometrías estructurales utilizaban la disposición del material para alcanzar resistencia, permitiendo a menudo que los elementos individuales cumplieran múltiples funciones. No obstante, hoy en día las envolventes de los edificios suelen depender de una jerarquía de elementos independientes: una estructura principal soporta las cargas, los soportes secundarios sostienen los paneles en su lugar, los herrajes conectan las piezas y otras capas adicionales proporcionan el cerramiento o el acabado. En conjunto, estos componentes requieren más material, peso, pasos de fabricación y coordinación en obra.




























