La sección inferior de un glaciar del Himalaya colapsó el miércoles 26 de agosto, generando una avalancha de hielo y rocas a lo largo del valle del río Lhende que provocó graves inundaciones repentinas en la frontera entre Nepal y el Tíbet. Las inundaciones destruyeron pueblos enteros, con al menos 350 personas fallecidas confirmadas y más de 1.300 personas aún desaparecidas. Caracterizadas por su naturaleza repentina y violenta, las inundaciones repentinas ocurren dentro de las primeras seis horas posteriores a una lluvia intensa u otra fuente de inundación. En este caso, el evento se atribuye al colapso de un glaciar en las zonas altas del Himalaya, vinculado, según algunas hipótesis, a una ola de calor en la zona. La velocidad del movimiento también es un rasgo distintivo de este tipo de inundaciones, cuyo camino de destrucción en este caso sigue la cuenca del río Trishuli en Nepal. Según la Federación Internacional de la Cruz Roja, las zonas más afectadas son los distritos nepalíes de Rasuwa y Nuwakot. Se espera una evaluación más detallada en los próximos días a medida que retrocedan las aguas; mientras tanto, ya es posible esbozar algunas de las evidencias desde una perspectiva territorial.
Parque Prado, Colombia, por Connatural Arquitectura en el Paisaje. Imagen cortesía de la Unión Internacional de Arquitectos (UIA)
El Día Internacional de la Juventud, que se celebra anualmente el 12 de agosto, se conmemora en 2026 bajo el lema "Diferentes contextos, aspiraciones comunes", destacando los anhelos compartidos de los y las jóvenes en diversas realidades sociales, económicas y geográficas. A pesar de las diferencias en dónde y cómo viven, las personas jóvenes de todo el mundo siguen buscando dignidad, oportunidades, una participación significativa, trabajo decente, educación de calidad y un futuro sostenible. Este día ofrece la oportunidad de reconocer sus contribuciones y, al mismo tiempo, llamar la atención sobre las condiciones y oportunidades que definen sus vidas.
Durante mucho tiempo, la arquitectura se ha definido por la permanencia. Los edificios se celebran porque perduran, las ciudades porque establecen estabilidad frente a la incertidumbre y los monumentos porque resisten el paso del tiempo. Algunas de las tradiciones urbanas más antiguas de la humanidad surgieron en paisajes donde la permanencia por sí sola nunca habría podido garantizar la supervivencia. A lo largo de los desiertos del norte de África y la península arábiga, los asentamientos en oasis se desarrollaron no como refugios aislados en medio de un páramo vacío, sino como pausas cuidadosamente mantenidas dentro de paisajes que ya estaban moldeados por el movimiento. Mucho antes de que las autopistas y los aeropuertos conectaran continentes, caravanas, personas dedicadas al pastoreo, la peregrinación y el comercio recorrían estos territorios a través de redes de pozos, sistemas de riego, arboledas cultivadas y ciudades de mercado. El oasis nunca fue el final del viaje. Los pozos, los palmerales sombreados, los campos de cultivo irrigados y los mercados de caravanas permitían que comenzara la siguiente etapa del trayecto.
Edificio Prefabricado Viña del Mar por ELEMENTAL. Imagen cortesía de ELEMENTAL
El desplazamiento suele entenderse a través del movimiento: el instante en que las personas se ven obligadas a trasladarse de un lugar a otro. Sin embargo, desde la perspectiva de la arquitectura, ese traslado es apenas el inicio de lo que viene después. Es posible que sea necesario reconstruir una vivienda, reubicar a una comunidad entera o restablecer la vida cotidiana en un lugar completamente nuevo. Lo que se pierde con el desplazamiento no siempre es algo que la arquitectura pueda restituir de forma sencilla.
Esta cuestión cobra especial relevancia en América Latina, donde el desplazamiento ha moldeado a las comunidades bajo diversas circunstancias y a diferentes escalas. Lo que ocurre después depende de los motivos del traslado forzoso, de la posibilidad de retornar y de lo que aún se conserva de los espacios habitados. Algunas comunidades logran reconstruir su entorno familiar, mientras que otras deben fundar su vida cotidiana en un sitio completamente nuevo. Estas variaciones determinan el rol que se le exige a la arquitectura.
Con cuarenta y ocho camas psicogeriátricas y sesenta y ocho departamentos accesibles para sillas de ruedas, alojamiento para cuidadores/as informales y espacio para atención médica a domicilio, el edificio De Keyzer se inauguró en Ámsterdam en 2011. Su programa se había concebido íntegramente para personas mayores que requerían asistencia; sin embargo, poco después de su terminación, el inmueble se vendió a un fondo de inversión y los departamentos comenzaron a alquilarse a familias jóvenes con niños/as.
Para los/las arquitectos/as del proyecto, Tom Frantzen y Karel van Eijken, el episodio podría haberse interpretado como un fracaso de previsión. Lejos de ello, se convirtió en una confirmación. "Demostró, con total claridad, que los edificios pueden terminar utilizándose de formas completamente distintas a las previstas originalmente", recuerda Frantzen. La transformación solo fue posible gracias a la amplitud de los departamentos y a que la estructura permitía usos más diversos que los previstos en el programa original. Si el edificio se hubiera diseñado únicamente para su función inicial, el cambio de uso probablemente habría requerido una remodelación destructiva o, en un caso extremo, la demolición.
¿Qué hace que una vivienda sea resiliente? Los fenómenos meteorológicos extremos son cada vez más frecuentes en todo el mundo. Desde cortes de energía, huracanes y terremotos hasta incendios forestales, inundaciones y sequías, el planeta experimenta un proceso de transformación y adaptación que exige la colaboración de diversas disciplinas. El papel de la arquitectura en el entorno construido representa una oportunidad para replantear el comportamiento de las viviendas ante condiciones ambientales cambiantes, y no solo mediante la anticipación de lo inesperado. Diseñar para la resiliencia significa pensar de manera holística, considerando la selección de materiales, los sistemas energéticos, el paisajismo y los detalles constructivos que prevean las alteraciones y ayuden a que los hogares se recuperen rápidamente. Implica crear una arquitectura que evolucione junto con el medio ambiente, que valga la pena preservar y que perdure a lo largo de los años y las generaciones.
El primer lunes de octubre se celebra el Día Mundial de la Arquitectura. Este año, la Unión Internacional de Arquitectos (UIA) ha establecido el tema "Diseño para la Fortaleza", un poderoso llamado a la acción que resuena profundamente con el enfoque de la ONU sobre la respuesta a crisis urbanas. En un mundo que enfrenta interrupciones ambientales y sociales sin precedentes, este tema nos desafía a ir más allá de soluciones temporales. Cabe preguntarse, ¿cómo pueden nuestros edificios y ciudades no solo resistir los impactos, sino también fomentar la equidad, la continuidad y la resiliencia?
Aunque el concepto de fortaleza en arquitectura puede evocar fácilmente imágenes de concreto reforzado y acero, está surgiendo una interpretación más profunda, una que define la fortaleza no como mera rigidez, sino como una capacidad holística para resistir y adaptarse. Esto incluye muchas facetas, desde la resiliencia ecológica y el cuidado hasta los conceptos duraderos de resiliencia social o la conservación de estructuras urbanas existentes, todas contribuyendo a un entorno construido más capaz de responder a la multitud de crisis que enfrentan las ciudades en todo el mundo.
Ante una crisis climática planetaria interconectada, la pérdida de biodiversidad y el agotamiento de recursos, el diseño regenerativo surge como un camino hacia la construcción de futuros rurales resilientes y ecológicamente sintonizados. En la intersección de arquitectura, agricultura y ecosistemas locales, están surgiendo nuevos modelos de prácticas agrícolas resilientes y autosuficientes. Estos proyectos no son grandes sistemas industriales, sino intervenciones arquitectónicas de pequeña escala, precisas y profundamente contextuales que crean espacios que fomentan el cultivo sostenible mientras respetan los ritmos ambientales, materiales locales y el conocimiento comunitario.
SO-IL (Solid Objectives – Idenburg Liu) es una firma de diseño arquitectónico con sede en Brooklyn, Nueva York, fundada en 2008 por Florian Idenburg y Jing Liu. Conocido por una arquitectura profundamente comprometida con los contextos sociales, culturales y ambientales, el estudio se centra en explorar materiales innovadores, crear experiencias espaciales fluidas y priorizar la sostenibilidad ecológica. El trabajo de SO-IL abarca diversas escalas y tipos de programas, reflejando su enfoque versátil hacia el diseño. En 2024, su proyecto de vivienda 450 Warren en Brooklyn fue seleccionado como Edificio del Año de ArchDaily por el público en la categoría de vivienda.
En su último libro, In Depth: Urban Domesticities Today, SO-IL explora el concepto en evolución de hogar en contextos urbanos contemporáneos, transformándolo "de una fuente de vulnerabilidad en una herramienta para el empoderamiento". El libro redefine la domesticidad como una experiencia activa y compartida, y examina cómo los arquitectos/as pueden abordar desafíos urbanos urgentes como la asequibilidad, la densidad y la sostenibilidad. El trabajo de SO-IL aboga por viviendas flexibles y resilientes que fomenten la comunidad mientras integran dimensiones ecológicas y sociales. ArchDaily habló con los arquitectos sobre las soluciones e ideas innovadoras presentadas en el libro, profundizando en cómo sus proyectos desafían sistemas convencionales y visualizan un futuro donde la arquitectura es una herramienta para el empoderamiento.
A medida que reflexionamos sobre los tumultuosos eventos de 2023, se hace evidente que los desafíos planteados por los cambios en las condiciones ambientales han dejado una marca indeleble en las comunidades de todo el mundo. En respuesta, arquitectos y urbanistas se han propuesto buscar formas en las que sus acciones puedan ayudar a crear entornos más seguros para las comunidades de todo el mundo, respondiendo tanto con arquitecturas de emergencia de rápida implementación, como con estrategias a largo plazo para construir resiliencia y mitigar riesgos.
Más allá de simplemente responder a eventos como los devastadores terremotos en Turquía, Siria y Marruecos, o las inundaciones generalizadas en Libia o Pakistán, los profesionales están intentando adoptar enfoques proactivos, desarrollando estrategias que van desde la modelización predictiva hasta la aplicación de técnicas de renaturalización o la investigación continua sobre la física de estructuras más seguras y resistentes.
Colonia Pono - Agosto 2022. Imagen Cortesía de Fundación del Patrimonio de Pakistán
Tras las inundaciones extremas que afectaron a Pakistán en 2022, la arquitecta Yasmeen Lari de la Fundación del Patrimonio de Pakistán se comprometió a ayudar a construir un millón de viviendas resilientes en el país. En 2022, 33 millones de personas han sido desplazadas y se estima que 500.000 casas han sido destruidas o gravemente dañadas. En septiembre del mismo año, la ONG de Lari lanzó un programa objetivo para comenzar a reconstruir y ayudar a las comunidades a protegerse contra futuros desastres. El programa se basa en la experiencia de Lari en trabajar con las comunidades y emplear materiales de construcción vernáculos y locales para lograr estructuras resilientes y sostenibles. Según la Fundación del Patrimonio de Pakistán, ya se ha alcanzado un tercio del objetivo.
Entre charlas, anécdotas, encuentros y visitas, la XXVIII edición del Encuentro Latinoamericano de Estudiantes de Arquitectura (ELEA) que tuvo lugar en San Juan, Argentina se propuso abordar diversas temáticas en relación a la resiliencia, las nuevas tecnologías, la economía circular, la sostenibilidad y demás con el objetivo de fomentar la comunión de ideas, conocimientos y experiencias integrando un trabajo participativo y colectivo.
El 14 de octubre comenzó la XXVIII edición del Encuentro Latinoamericano de Estudiantes de Arquitectura (ELEA) en San Juan, Argentina. Bajo la temática “Resiliencia – Territorios y Desafíos”, estudiantes de arquitectura de toda América Latina se reúnen para compartir conocimientos, ideas y experiencias desarrollando actividades académicas como presentaciones, conferencias y exposiciones, y también actividades culturales y de trabajo en equipo, que buscan promover la participación colectiva, la integración, el intercambio y el aprendizaje.
En este tercer reportaje, nos reunimos con los copresidentes de Diseño para comunidades resilientesAnna Rubbo, investigadora principal del Centro de Desarrollo Urbano Sostenible (CSUD) de la Escuela del Clima de la Universidad de Columbia, y Juan Du, profesor y decano de la Facultad de Arquitectura, Paisajismo y Diseño John H. Daniels de la Universidad de Toronto.
El cambio climático ha sido uno de los temas más apremiantes este año, y por una buena razón. Sus efectos son visibles no solo en los hábitats naturales, sino también en los entornos urbanos. La industria de la construcción juega un papel importante en esta dinámica. A lo largo del año, eventos como la COP27 destacaron la importancia de los esfuerzos para lograr cero emisiones netas y los desafíos que enfrentan los países en desarrollo afectados por desastres naturales cada vez más devastadores. Las posibles direcciones para el desarrollo incluyen acciones en varias etapas y escalas, desde la optimización de espacios verdes para la gestión del calor urbano, hasta el uso de materiales de construcción locales e innovadores para minimizar la huella de carbono, o la aprobación de leyes que ayuden a crear entornos urbanos y naturales más sostenibles.
Este artículo representa un resumen de los artículos publicados en ArchDaily durante el año 2022 con temas relacionados con el cambio climático y el potencial de la arquitectura para marcar la diferencia. Divide el tema en cuatro preguntas principales: ¿Qué están haciendo las ciudades para mitigar el calor urbano? ¿Cómo lidiar con el aumento del nivel del mar? ¿Qué fue la COP27 y por qué es importante? ¿Pueden los materiales de construcción ayudar a lograr estos objetivos? La última sección presenta un panorama de la nueva legislación aprobada a lo largo de 2022, como una forma de entender cómo los gobiernos estatales y municipales están imponiendo esta necesidad de cambio.
La Conferencia de las Partes de las Naciones Unidas de 2022, más comúnmente conocida como COP27, se llevó a cabo entre el 6 y el 18 de noviembre de 2022 en Sharm El Sheikh, Egipto. La conferencia incluyó a más de 90 jefes de estado y aproximadamente 35.000 representantes o delegados de 190 países. Estas conferencias tienen como objetivo alentar y orientar a los países para que tomen medidas efectivas contra el cambio climático. Si bien las conferencias abordan un conjunto más amplio de temas, se reconoce que el entorno construido juega un papel importante para garantizar que se logren los objetivos de sostenibilidad.
La crisis climática ha remodelado la arquitectura contemporánea. La sostenibilidad se ha convertido en una fuerza rectora central en el diseño y, a su vez, los arquitectos están repensando cómo construir hoy. Para CO Adaptive Architecture, abordar la crisis climática comienza con una práctica orientada al proceso. Juntos, Ruth Mandl y Bobby Johnston han creado una firma que encarna cómo un enfoque basado en valores puede abordar los problemas más apremiantes de nuestro tiempo. El resultado es una arquitectura elegante e impactante que cobra vida con aplomo y delicadeza.