
A diferencia de la mayoría de los deportes populares, el origen del básquetbol tiene un año y un creador precisos: fue inventado en 1891 en los Estados Unidos por el instructor canadiense de educación física James Naismith como un deporte bajo techo para los/las atletas del Springfield College durante el invierno, tras el fin de la temporada de fútbol americano. Esta disciplina se expandió rápidamente más allá de las fronteras estadounidenses; fue incluida en los Juegos Olímpicos en 1936 y alcanzó popularidad internacional tras la Segunda Guerra Mundial. A medida que el básquetbol se masificaba, también abandonó el entorno controlado de los gimnasios para comenzar a ocupar una amplia variedad de espacios: patios de recreo, plazas públicas, patios escolares, accesos vehiculares y patios traseros se convirtieron en canchas informales para el juego y la vida comunitaria, reforzando el papel de la actividad física como catalizador de la interacción social y la regeneración de los barrios.

































































































