La casa *dogtrot* surgió en el sur de los Estados Unidos a finales del siglo XIX como una respuesta directa a los climas húmedos, la disponibilidad de materiales y los patrones de habitabilidad rural. Presente en los montes Apalaches, las costas de las Carolinas y las tierras bajas de Luisiana, esta tipología de vivienda apareció en numerosas variantes regionales; sin embargo, su lógica espacial fundamental se mantuvo notablemente constante. Dos volúmenes habitacionales cerrados quedan separados por un pasaje central abierto y unificados bajo una cubierta continua, lo que genera una vivienda que resulta a la vez económica y sensible a los veranos largos y calurosos. Aunque los historiadores de la arquitectura siguen debatiendo sobre los orígenes geográficos precisos de la casa *dogtrot*, la tipología representa una inteligencia vernácula más amplia que surgió de la convergencia entre las necesidades ambientales, las prácticas constructivas locales y la vida rural.
Refugio de autobuses / Pearce Brinkley Cease + Lee . Imagen cortesía de JWest Productions
El futuro de los nodos de transporte en los Estados Unidos no estará definido por icónicas terminales de aeropuertos metropolitanos ni por monumentales estaciones centrales de tren. Las comunidades rurales albergan la mayor parte de la red de carreteras del país, concentran casi la mitad de las millas recorridas por camiones de carga y generan dos tercios del transporte ferroviario de mercancías. Esta realidad posiciona a los nodos de transporte rural como puntos de acceso regional y centros de distribución vitales que moldean la movilidad nacional al margen de los modelos de expansión urbana.
La educación ha sido entendida desde hace mucho tiempo como una piedra angular del desarrollo social, modelando no solo el futuro individual sino también la capacidad colectiva de las sociedades para responder al cambio. Celebrado anualmente el 24 de enero, el Día Internacional de la Educación invita a reflexionar sobre el papel que desempeña la educación para abordar los desafíos globales y sostener el progreso social. A medida que el mundo se enfrenta a desafíos superpuestos, desde la transformación tecnológica hasta la profundización de las desigualdades, la cuestión de cómo se imagina, se gestiona y se vive la educación se ha vuelto cada vez más urgente.
El Instituto Americano de Arquitectos (AIA) ha seleccionado 11 proyectos como ganadores de sus Premios de Arquitectura 2022. Este programa anual celebra lo mejor de la arquitectura contemporánea y destaca cómo los espacios pueden responder a sus habitantes y a su contexto, incorporando un sentido de lugar, propósito, historia y sostenibilidad ambiental. Los proyectos seleccionados abarcan tipologías comerciales, residenciales y cívicas, todos diseñados por profesionales de la arquitectura con licencia en EE. UU.
Nueva Orleans es una ciudad sin igual. Definida por una rica historia cultural, la "Big Easy" ha sido moldeada por su geografía a lo largo del delta del Misisipi y el clima local. Tras la devastación del huracán Katrina en 2005, profesionales del diseño y la arquitectura dirigieron su mirada hacia la ciudad con un enfoque renovado para construir un futuro mejor. Desde el Lower 9th Ward hasta el Barrio Francés y más allá, se gestaron diseños modernos dentro de un tejido urbano diverso.
La filial de Nueva York del American Institute of Architects ha reconocido a 27 proyectos con los Premios de Diseño 2019. AIANY anunció los resultados tras dos días de deliberación por parte de un jurado independiente integrado por profesionales de la arquitectura, la docencia, la crítica y la planificación urbana. En cada una de las cinco categorías, los proyectos ganadores recibieron un premio de “Honor” o de “Mérito”, seleccionados por su calidad de diseño, innovación y técnica.