
Ocultos a plena vista, los techos suelen ser la última superficie en la que piensan los/las diseñadores/as de interiores y arquitectos/as; sin embargo, este plano expansivo de yeso o concreto sin obstrucciones ofrece mucha más libertad creativa de la que creemos. Las reglas del diseño moderno exigen que el techo se mantenga despejado. No con un accesorio de mopa telescópica, sino despojándolo del texturizado de tirol, el papel tapiz con virutas de madera o los patrones de yeso que acechan nuestros propios recuerdos de los techos del pasado.
Aunque muchos clientes aceptan con resignación esta necesidad contemporánea de líneas depuradas —optando por acabados de yeso liso y pulido con luces empotradas discretas pero intrascendentes—, otros clientes más audaces reconocen el potencial del techo como el canal creativo que realmente es.













































































