La semana comenzó con el Día Mundial de la Arquitectura, que centró la atención en la crisis global de la vivienda como un elemento fundamental para la dignidad humana, la inclusión y el bienestar. En un mensaje conjunto entre la UIA y las Naciones Unidas, el llamado de este año es a enfocar los esfuerzos de la disciplina en construir no solo estructuras residenciales, sino también sistemas para distribuir y aprovechar mejor lo que ya existe, mediante propuestas que habiliten nuevas formas de habitar y alternativas para una industria más sostenible. En sintonía con este concepto, presentamos tres proyectos donde convergen la reutilización y la representación, además de otros tres que ayudan a establecer un diálogo entre lo que consideramos antiguo y lo que podemos esperar de lo nuevo. En el radar de esta semana, encontramos otro espacio para reexaminar los cánones de la arquitectura moderna en Suiza, el inicio de la construcción de un edificio translúcido pero resistente a huracanes en Estados Unidos, y la propuesta ganadora para un complejo urbano de uso mixto en Austria.
La Puerta Norte de Taipéi, también conocida como Beimen, no solo se erige como un recordatorio de la compleja historia de la ciudad, sino también como testigo de la transformación del paisaje urbano que la rodea y del cambio de actitud hacia los espacios urbanos colindantes con los edificios patrimoniales. Inicialmente una frontera imperial china, salvada de la demolición durante el dominio colonial japonés e invadida por pasos elevados y autopistas en los esfuerzos de modernización de la posguerra, recientemente ha recuperado su estatus prominente gracias al desarrollo de la plaza que ahora la enmarca. La resiliencia de la puerta frente a las cambiantes prioridades urbanas y políticas arquitectónicas narra una historia de conservación del patrimonio que se manifiesta no solo a través de la forma construida, sino también de los espacios abiertos que la contienen.
La oficina de arquitectura HENN ha lanzado CarbonBudget, una herramienta digital que calcula presupuestos de CO2 específicos para proyectos de edificación. La nueva plataforma, de acceso gratuito, busca contribuir a que los/las profesionales del diseño ayuden a alcanzar el objetivo de 1.5°C, una meta global del Acuerdo de París para limitar el calentamiento global a largo plazo a 1.5°C por encima de los niveles preindustriales. Dado que la industria de la construcción es responsable de aproximadamente un tercio de las emisiones globales de CO2, las decisiones de diseño arquitectónico pueden contribuir de manera efectiva a contener el calentamiento global. La herramienta está diseñada para calcular si las emisiones de un proyecto de edificación ubicado en Europa son compatibles con el objetivo del Acuerdo de París, a partir de datos específicos como la ubicación y la superficie del edificio. Esta nueva plataforma se suma a otros proyectos de oficinas internacionales como CarbonSpace de MVRDV NEXT, Minoro de Grimshaw y OpenDetail de Henning Larsen, los cuales abordan la descarbonización mediante el intercambio de información digital.
Frente a la crisis climática y en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, la reutilización de materiales ha cobrado gran relevancia en los ámbitos de la construcción y la arquitectura en los últimos años. Desde la "minería urbana" hasta los análisis de ciclo de vida (ACV), profesionales, organizaciones y equipos de investigación exploran diversas soluciones y estrategias para abordar un mismo desafío global. En este contexto, Project (Un)Build es una iniciativa de investigación que desarrolla métodos reversibles de construcción en madera mediante el uso de correas y almohadillas de fricción para facilitar la reutilización de materiales, contribuyendo al debate y la reflexión en curso sobre el acto mismo de construir.
El diseño acústico se asocia a menudo con elementos constructivos permanentes, como muros, cubiertas, cielorrasos y sistemas de aislamiento, que ayudan a controlar la propagación del sonido en un espacio. Sin embargo, no todas las fuentes de ruido ni todos los entornos son permanentes. Una obra en construcción cambia a medida que avanzan los trabajos; la maquinaria se sustituye o se traslada de un área a otra; un espacio industrial puede incorporar nuevos equipos; y una zona de trabajo temporal puede surgir en un lugar que nunca fue diseñado para albergarla. Las condiciones acústicas no son estáticas: varían con el tiempo y exigen soluciones capaces de responder a estas transformaciones. Entonces, ¿qué sucede cuando el control acústico se convierte en una estrategia flexible?