
Con cuarenta y ocho camas psicogeriátricas y sesenta y ocho departamentos accesibles para sillas de ruedas, alojamiento para cuidadores/as informales y espacio para atención médica a domicilio, el edificio De Keyzer se inauguró en Ámsterdam en 2011. Su programa se había concebido íntegramente para personas mayores que requerían asistencia; sin embargo, poco después de su terminación, el inmueble se vendió a un fondo de inversión y los departamentos comenzaron a alquilarse a familias jóvenes con niños/as.
Para los/las arquitectos/as del proyecto, Tom Frantzen y Karel van Eijken, el episodio podría haberse interpretado como un fracaso de previsión. Lejos de ello, se convirtió en una confirmación. "Demostró, con total claridad, que los edificios pueden terminar utilizándose de formas completamente distintas a las previstas originalmente", recuerda Frantzen. La transformación solo fue posible gracias a la amplitud de los departamentos y a que la estructura permitía usos más diversos que los previstos en el programa original. Si el edificio se hubiera diseñado únicamente para su función inicial, el cambio de uso probablemente habría requerido una remodelación destructiva o, en un caso extremo, la demolición.









































