
En muchas ciudades asiáticas, el acto de comer nunca ha pertenecido del todo al hogar privado. Se desborda hacia mercados, centros de comida callejera (hawker centers), puestos callejeros y distritos mayoristas integrados en edificios o zonas más amplias. Son lugares donde la ciudad intercambia información y observa el tránsito de las personas. No son restaurantes en el sentido convencional, ni tampoco simples mercados. En cierto modo, su dinamismo y uso reflejan las condiciones de la sociedad en ese momento. Son cocinas públicas: infraestructuras compartidas donde las rutinas domésticas se trasladan parcialmente al espacio colectivo.








